Escitalopram, ¿para qué sirve?

¿Te han recetado Escitalopram por primera vez a ti o a un ser querido? ¿Tienes dudas acerca de este antidepresivo? En este artículo voy a darte toda la información que necesitas sobre Escitalopram y a responder a las preguntas y preocupaciones más frecuentes de mis pacientes.

Escitalopram es uno de los antidepresivos más prescritos en todo el mundo gracias a su versatilidad por sus múltiples indicaciones clínicas y equilibrio entre eficacia y tolerabilidad.



Para qué sirve el Escitalopram

Indicaciones “oficiales” (según ficha técnica)

A pesar de que Escitalopram se cataloga como un antidepresivo y es uno de los referentes de los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), se trata de un fármaco muy versátil con indicación en ficha técnica en distintos trastornos psiquiátricos:

  1. Episodios depresivos mayores.

  2. Trastorno de pánico (crisis de ansiedad) con o sin agorafobia.

  3. Trastorno de ansiedad social (o fobia social).

  4. Trastorno de ansiedad generalizada.

  5. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

En general, estas son las indicaciones con más respaldo regulatorio, porque son las que han demostrado eficacia y seguridad en ensayos clínicos y han sido aprobadas por las agencias del medicamento, en concreto por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS).



Usos frecuentes fuera de ficha técnica (off-label) en Psiquiatría

Como ocurre con otros ISRS y con otros muchos medicamentos, en la práctica clínica también puede utilizarse en otras situaciones clínicas que no vienen recogidas en la ficha técnica. Por ejemplo, es común que Escitalopram se utilice en el tratamiento de diversos cuadros de estrés o ansiedad con componente depresivo, como los trastornos adaptativos. Además, también se utiliza en el tratamiento de las fobias específicas, el síndrome disfórico premenstrual y en el trastorno por estrés postraumático. Estos usos fuera de ficha de técnica se establecen en base a la evidencia indirecta con otros antidepresivos con un mecanismo de acción similar, experiencia acumulada y analogía con otros trastornos que comparten los mismos síntomas.

Utilizar Escitalopram fuera de indicación de ficha técnica debe realizarse con precaución y valorando pormenorizadamente las ventajas y los inconvenientes, pero no significa que el paciente se convierta en un “conejillo de indias”. En la mayoría de las ocasiones, Escitalopram se prescribe fuera de ficha de técnica cuando no hay otra opción farmacológica mejor, bien porque no haya ningún fármaco específico para ese cuadro, esté contraindicado o no hayan ido bien otros tratamientos. Es conveniente en estos casos, considerar otros abordajes no farmacológicos, como la psicoterapia.



Usos en otras especialidades médicas

Aunque asociemos los antidepresivos con la Psiquiatría, lo cierto es que fármacos tan conocidos como el Escitalopram también se recetan con mucha frecuencia por médicos de familia y, según el contexto, geriatras, neurólogos, oncólogos, cardiólogos y especialistas que trabajan con dolor crónico. La razón es sencilla: muchos pacientes atendidos en esas especialidades presentan síntomas emocionales (ansiedad, ánimo bajo, rumiación, preocupación e insomnio) que empeoran el curso de la enfermedad, la adherencia al tratamiento o la rehabilitación. Además, sabemos que tratar la depresión y ansiedad de estas personas, puede mejorar su calidad de vida y funcionamiento diario. En neurología, por ejemplo, se ha estudiado incluso el uso de Escitalopram para prevenir depresión tras un ictus, con ensayos clínicos publicados. En oncología hay estudios donde Escitalopram ha reducido el riesgo de desarrollar depresión durante tratamientos oncológicos y ha mejorado medidas de calidad de vida en algunos grupos de pacientes. Por su parte, en cardiología, tratar la depresión post-infarto puede mejorar la adeherencia a los programas de rehabilitación cardiaca y mejorar la supervivencia, aunque suele preferirse Sertralina (otro antidepresivo ISRS más respetuoso con la función cardiaca).

Fuera del ámbito psiquiátrico, los antidepresivos se utilizan a veces como neuromoduladores en cuadros donde el sistema nervioso participa en síntomas físicos persistentes (lo que mucha gente llama “enfermedades psicosomáticas”). En trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable, por ejemplo, hay datos que sugieren mejoría del dolor abdominal con Escitalopram, especialmente cuando un componente significativo de ansiedad. En el dolor neuropático, Escitalopram muestra cierto efecto analgésico en algunos estudios, pero la evidencia global favorece más a otros antidepresivos duales, no ISRS, como Venlafaxina, Desvenlafaxina y Duloxetina. En fibromialgia, en cambio, las revisiones sistemáticas señalan que los ISRS no han demostrado de forma sólida mejorar los síntomas clave (dolor, fatiga, sueño), por lo que cuando se usan suele ser más por tratar la depresión y/o ansiedad comórbida que por la fibromialgia en sí.



Cómo actúa el Escitalopram en el cerebro y en el resto del organismo

El Escitalopram actúa sobre el sistema de neurotransmisión cerebral de la serotonina. De forma muy simplificada, podemos decir que aumenta la disponibilidad de serotonina en las conexiones entre neuronas. Lo que ayuda a regular las siguientes funciones cognitivas y emocionales: estado de ánimo, ansiedad, respuesta al estrés, rumiaciones, apetito, conducta alimentaria, impulsividad, control de la conducta y sexualidad.

Cuando funciona, el paciente nota una mejoría gradual en su estado de ánimo (deja de estar triste o irritable), nota menos nudo en el estómago, menos anticipación catastrofistas, menos rumiaciones, más capacidad de disfrutar, más energía y disposición para hacer cosas y puede ayudar a recuperar el apetito si lo había perdido. Como efecto negativo, Escitalopram puede producir disfunción sexual, molestias gastrointestinales e insomnio, entre otros efectos secundarios que detallaremos a continuación.

Conviene aclara un mito que se ha podido generalizar: los antidepresivos como el Escitalopram no producen euforia ni hacen más felices a las personas sanas (sin depresión o alteración del estado de ánimo).



Marcas y formatos disponibles

Nombres comerciales de Escitalopram

En España, Escitalopram se comercializa con los nombres comerciales (marcas) de Esertia ® y Cipralex ®. Además también se comercializa como medicamento genérico con múltiples nombres distintos (como Diprex y Heipram) y con su nombre seguido de EFG (Escitalopram EFG).



Presentaciones de Escitalopram

Escitalopram se vende exclusivamente en farmacias en formato de comprimidos recubiertos con película, comprimidos bucodispersables (Escitalopram flas) y como gotas orales en solución. Tanto los comprimidos bucodispersables como las gotas orales son de elección en personas con problemas de deglución, como ancianos o personas con enfermedades neurológicas.

Tanto los comprimidos recubiertos como los bucodispersables se comercializan en dosis de 10mg, 15mg y 20mg, siendo Escitalopram 10mg la dosis recomendada de inicio. Cada envase trae 28 o 56 comprimidos, suficiente para uno o dos meses de tratamiento, respectivamente.

En la presentación en gotas, una gota equivale aproximadamente a 1mg, por lo que la dosis habitual es entre 10 y 20 gotas al día.



Cómo recomiendo tomar Escitalopram

Cuándo debe tomarse Escitalopram

Escitalopram suele tomarse una vez al día, con o sin comida. Habitualmente, se toma por las mañanas a la hora del desayuno. De esta manera se evita el posible insomnio que puede producir en los primeros días de tratamiento al tratarse de un antidepresivo ligeramente activador (en contraposición con los antidepresivos sedantes). Aunque menos frecuente, se puede recomendar tomar por la noche si produce somnolencia en el paciente.

Si se olvida una dosis, lo recomendable es tomarla ese mismo día en cuanto te acuerdes. Si ya estás cerca de la siguiente toma, no dobles dosis: continúa con tu horario habitual e intenta evitar olvidarla de nuevo. Puedes programar alarmas en el móvil para acordarte o tenerlas visibles (siempre fuera del alcance de los niños).



Dosis recomendada

La dosis recomendada de Escitalopram es de entre 10 y 20 mg al día, aunque algunos pacientes pueden necesitar una dosis mayor de 30 o 40 mg al día. Se recomienda iniciar el tratamiento con una dosis de 10 mg al día, aunque hay personas que puedan preferir comenzar con una dosis de 5mg (5 gotas o medio comprimido de 10mg) para evitar los efectos adversos iniciales (malestar gastrointestinal, náuseas, cefalea, insomnio o aumento de la ansiedad). Dado que la dosis mínima terapéutica son 10mg, la media dosis de 5mg solo se administra durante unos pocos días (tres a siete días).

La dosis máxima de Escitalopram son 40mg al día y se debe evitar en personas mayores o con problemas cardiológicos por el riesgo de arritmia que veremos en el apartado de los efectos adversos.

A modo de orientación, las dosis recomendadas de Escitalopram según el diagnóstico son:

  • Depresión mayor: lo habitual es empezar con 10 mg/día. Si hace falta, puede subirse (según respuesta y tolerancia) hasta 20 mg/día.

  • Trastorno de pánico: a menudo se empieza más suave, por ejemplo 5 mg/día la primera semana y después 10 mg/día (para reducir el “empujón” inicial de activación que puede precipitar nuevas crisis de ansiedad).

  • Ansiedad social y ansiedad generalizada: en estos casos se suele empezar con 5-10 mg/día para evitar el incremento inicial de ansiedad, y después ajustar la dosis entre 10 y 20 mg/día.

  • TOC: frecuentemente 10 mg/día como dosis de inicio y, con frecuencia, son necesarias dosis superiores a las utilizadas en depresión y ansiedad; por tanto, es frecuente superar los 20 mg/día.

En personas mayores o con problemas hepáticos, suele plantearse un inicio más conservador y dosis máximas más bajas.



Cuándo empieza a hacer efecto

Esta es una de las partes más frustrantes de los antidepresivos y que debe aclararse con el paciente: “no actúan de inmediato”. Escitalopram, como el resto de los antidepresivos, necesita al menos dos semanas para que se empiecen a notar los cambios positivos. En algunos casos, es necesario esperar hasta un mes (cuatro semanas) para empezar a apreciar cierta mejoría.

El efecto completo del fármaco no se alcanza hasta pasadas ocho semanas (doce semanas en algunos casos). Por este motivo, salvo que el médico lo vea muy claro, es habitual esperar 6-8 semanas antes de subir la dosis. A este respecto, es importante entender que “una dosis mayor al principio no acelera el proceso de curación”. Al revés, puede precipitar efectos secundarios que provoquen la interrupción del tratamiento, retrasen la recuperación y afecten a la confianza depositada en los medicamentos por el paciente.



Duración del tratamiento

Una idea clave de los antidepresivos es que “el tratamiento no se termina cuando se encuentra bien el paciente”. El tratamiento debe mantenerse a la dosis que ha sido eficaz en el control de los síntomas durante un periodo mínimo de seis meses desde que se produce la recuperación si ha sido el primer episodio. Es importante remarcar que los seis meses empiezan a contar cuando el paciente se encuentra bien, “normal, como era antes”; no empieza a contar desde que empieza el tratamiento. Además, se debe tener en cuenta que, si no hay sido el primer episodio, se recomienda mantener el tratamiento un periodo mayor: desde un año hasta por tiempo indefinido en los trastornos recurrentes. Esto siempre se individualiza, en función de: historia previa, número de episodios, severidad, comorbilidades, efectos adversos, psicoterapia, estilo de vida y preferencias personales del paciente.

Para poder entender con números lo importante que es mantener el tratamiento el tiempo suficiente, el riesgo de recaída es del 50 % si el tratamiento se suspende dentro de los primeros tres meses de la recuperación y se reduce al 10 % si se esperan 6 meses tras un primer episodio. Hablamos de “tratamiento de mantenimiento” o de “prevención de recaídas” al periodo de tiempo desde que se produce la recuperación sintomática y funcional de la depresión hasta que se suspende el tratamiento farmacológico.



Fin del tratamiento y retirada: cómo evitar el “efecto rebote”

Los antidepresivos no se deben dejar de golpe. Igual que su prescripción la realiza un médico, su retirada también debe ser prescrita por un médico. Salvo que haya efectos adversos y siempre que haya sido eficaz el tratamiento, se recomienda mantener el tiempo suficiente para afianzar la mejoría y reducir al máximo el riesgo de recaída.

Cuando médico y paciente toman la decisión, Escitalopram debe retirarse de forma progresiva. Si se han alcanzado dosis de 20 mg al día o superiores, se recomienda que durante un periodo de tiempo el paciente reciba una dosis inferior para poder poner a prueba la tolerancia a la retirada. Por ejemplo, un paciente que ha tomado 20 mg al día, podría tomar 10 mg al día una temporada antes de retirar definitivamente el fármaco. La duración de este periodo de tiempo dependerá de cómo tolere la reducción, del tiempo que lleve en tratamiento, del número de episodios y de la gravedad del episodio. En muchos casos, un periodo de 3 meses puede ser razonable.

Cuando el paciente se estabiliza en la dosis de 10mg al día, generalmente no suele ser complicada la retirada desde esa dosis. No obstante, yo suelo recomendar tomar medio comprimido de 10 mg durante una semana para reducir los riesgos de que aparezca un síndrome de retirada.

El síndrome de discontinuación de antidepresivos (o síndrome de retirada) es un fenómeno que consiste en la aparición de síntomas desagradables (mareo, náuseas, irritabilidad, sensación de “descargas eléctricas” y alteraciones del sueño). Estos síntomas pueden aparecer en aproximadamente una de cada siete personas que interrumpe un tratamiento antidepresivo, generalmente cuando se interrumpe bruscamente, desde una dosis elevada y cuando se llevan mucho tiempo tomando el medicamento. En la mayoría de los casos, los síntomas (si se dan) desaparecen en una a dos semanas.



¿Qué ocurre después de la retirada del Escitalopram?

Cuando la retirada del escitalopram se ha completado de forma satisfactoria, suelo recomendar una última cita de seguimiento unos tres meses después de la suspensión. El objetivo es sencillo: evaluar el estado de ánimo, revisar el nivel de ansiedad, y detectar a tiempo si reaparece alguno de los síntomas que motivaron el inicio del tratamiento (tristeza persistente, irritabilidad, rumiación, inquietud, insomnio o pérdida de interés). Esta revisión también ayuda a diferenciar entre una posible reaparición gradual de síntomas (recaída) y los cambios transitorios que a veces se observan tras dejar un antidepresivo (síndrome de discontinuación).

Esa última consulta funciona, además, como una recapitulación del proceso: qué funcionó, qué señales fueron importantes, qué hábitos y apoyos protegieron la mejoría y qué conviene mantener a partir de ahora. Es un buen momento para cerrar el tratamiento con un alta médica bien explicada. No se debe dramatizar, pero hay que ser honesto: es posible que los síntomas vuelvan en el futuro, aunque lo más probable es que no ocurra si la evolución ha sido buena y se han consolidado recursos. Y si volviera a pasar, esta experiencia suele dejar algo valioso: más conocimiento, más capacidad de reconocer pronto las señales de alerta y, sobre todo, más facilidad para pedir ayuda a tiempo y afrontar la situación desde una posición de mayor madurez y resiliencia.



Efectos secundarios del Escitalopram

Los efectos secundarios del Escitalopram suelen ser en su mayoría leves y transitorios, y más frecuentes durante la primera semana de tratamiento. En cambio, algunos efectos secundarios son más persistentes y, aunque no sean graves, pueden interferir en el cumplimiento terapéutico a largo plazo.

Efectos secundarios esperados en los primeros días

Durante las dos primeras semanas de tratamiento (o al subir dosis) es relativamente frecuente notar:

  • náuseas o notarse “revuelto”,

  • cefalea,

  • más inquietud o nerviosismo,

  • insomnio o sueños más vívidos,

  • algo de somnolencia (menos frecuente que el insomnio).

Algunos consejos prácticos que suelen ayudar a evitar los efectos secundarios en los primeros días de tratamiento con Escitalopram son:

  • empezar con una dosis más baja, especialmente si hay mucha ansiedad de base.

  • tomarlo después del desayuno los primeros días si hay náuseas,

  • subir la dosis poco a poco.

Efectos secundarios más frecuentes (los “típicos” de ISRS)

🧠 Sistema nervioso

  • Insomnio o somnolencia.

  • Mareo.

  • Temblor fino.

  • Cefalea.

🍽️ Digestivo

  • Náuseas (muy frecuente).

  • Diarrea o estreñimiento.

  • Boca seca.

💦 Otros

  • Sudoración aumentada.

  • Bostezos.

  • Cambios de apetito.

  • Disfunción sexual.

 

Efectos secundarios más persistentes (los que más influyen en la adherencia)

En mi experiencia, hay dos motivos principales por los que los pacientes abandonan el tratamiento con Escitalopram cuando empiezan a encontrarse bien:

  1. Disfunción sexual. Se puede experimentar como una disminución del deseo sexual o como una dificultad para llegar al orgasmo. Normalmente, este efecto secundario adquiere relevancia cuando el paciente se empieza a encontrar mejor y recupera el interés por el entorno, menos por la sexualidad que permanece inhibida por efecto del fármaco. Es reversible cuando se interrumpe el tratamiento y puede mejorar reduciendo ligeramente la dosis (cuando sea seguro reducirla).

  2. Embotamiento emocional (también conocido como indiferencia emocional). Aproximadamente, la mitad de las personas que toman antidepresivos como el Escitalopram experimentan embotamiento afectivo, que consiste en experimentar las emociones (negativas y positivas) con menor intensidad. Este efecto es percibido como algo positivo en aproximadamente el 50% de quienes lo experimentan (posiblemente porque las emociones predominantes son negativas o las tolera mal) y como negativo en el otro 50% (posiblemente porque experimentan más emociones positivas, pero con una intensidad atenuada).

No todas las personas que toman Escitalopram sufren alguno de estos dos efectos secundarios; sin embargo, son los dos que más influyen en la adherencia al tratamiento porque son persistentes y pueden afectar a la funcionalidad y calidad de vida del paciente. Por este motivo, conviene preguntar por ellos regularmente y hablar con naturalidad. Cuando resultan muy molestos, antes de suspender definitivamente el tratamiento y correr el riesgo de una recaída, se pueden plantear algunas estrategias en consulta. En la mayoría de las ocasiones una reducción de dosis puede ser suficiente para mejorar estos efectos adversos, pero hay que hacer un balance riesgo-beneficio, ya que reducir la dosis puede volver a precipitar los síntomas iniciales. Si los efectos secundarios no desaparecen con la reducción de dosis o no es seguro reducirla, se puede plantear un cambio a otro antidepresivo que tenga menos probabilidad de producir estos dos efectos adversos (disfunción sexual y embotamiento emocional), como Vortioxetina (Brintellix ®). En todo caso, debemos considerar que cualquier cambio de antidepresivo conlleva un riesgo de que el nuevo antidepresivo provoque otros efectos secundarios (o los mismos) o no sea tan eficaz como el anterior en el control de los síntomas.





Efectos secundarios graves (raros) y señales de alarma

Aunque los efectos secundarios graves son poco frecuentes en el Escitalopram, su relevancia e importancia exige hablar de ellos:

  • Empeoramiento de ideas autolesivas al inicio (sobre todo en población joven). Es importante advertir a los pacientes de la posibilidad de un incremento de ideación autolítica al comenzar el tratamiento. Hay que tomarlo con mucha precaución, pero sin alarma. Debemos recordar que los tratamientos antidepresivos reducen el riesgo de suicidio a la larga (aunque puedan aumentar los pensamientos sobre el suicidio al comienzo del tratamiento). Si aparecen ideas de autolesión es necesario acudir de inmediato a urgencias.

  • Viraje a hipomanía/manía en personas diagnosticadas de trastorno bipolar o con vulnerabilidad a padecerlo.

  • Síndrome serotoninérgico (muy raro, suele asociarse a combinaciones con otros antidepresivos o fármacos similares). Se caracteriza por la aparición de agitación marcada, temblor, enrojecimiento facial, rigidez, fiebre, diarrea intensa, confusión y que puede llegar a producir convulsiones y coma.

  • Prolongación del QT / arritmias en personas predispuestas (especialmente con otros fármacos que alargan el intervalo QT del electrocardiograma, alteraciones de potasio/magnesio o enfermedad cardiaca preexistente). Este efecto secundario es más frecuente en personas mayores y en las que toman dosis altas de Escitalopram

  • Sangrados, especialmente sangrado digestivo. Riesgo incrementado si se combina con AINEs (como ibuprofeno), aspirina, corticoides o anticoagulantes.

  • Hiponatremia (más en mayores o con diuréticos): confusión, debilidad marcada, cefalea intensa.





Otros posibles efectos secundarios e interacciones

A muchas personas les preocupa el posible aumento de peso de Escitalopram. Aunque algunas personas asocian Escitalopram con un aumento de apetito y ligero aumento de peso, no suele ser habitual y, si se produce, el aumento de peso es modesto. Si quieres saber acerca del posible aumento de peso con Escitalopram, te recomiendo que leas el siguiente artículo:

 

Autor: Dr. David López Gómez (Psiquiatra)

 

Otra pregunta muy frecuente de mis pacientes es si se puede beber alcohol tomando Escitalopram. Esta es una pregunta que tiene una respuesta fácil y una aplicación difícil. La respuesta sería clara: NO es conveniente que una persona con ansiedad o depresión beba alcohol; sin embargo, la experiencia nos dice que prohibir el alcohol no suele limitar su consumo. Por tanto, a veces es preferible plantear un consumo mínimo o muy moderado, siempre teniendo en cuenta que el alcohol puede empeorar el sueño, aumentar la ansiedad de rebote y empeorar el estado de ánimo en los días siguientes. Si te preocupa lo que puede ocurrir con esta combinación, te recomiendo que leas el siguiente artículo:

 

Autor: Dr. David López Gómez (Psiquiatra)

 

Escitalopram en situaciones especiales

Embarazo y Escitalopram

En salud mental perinatal es muy importante la planificación. Lo ideal es no hacer coincidir el embarazo con la toma de Escitalopram. Aunque Escitalopram se considera uno de los antidepresivos más seguros durante el embarazo, no está exento de riesgo. Cuando no queda más remedio porque el tratamiento se ha recomendado durante un periodo prolongado o cuando el embarazo no había sido planificado, se deben extremar las precauciones y considerar el mejor balance riesgo-beneficio para madre y bebé.

Si una mujer está tomando Escitalopram y se queda embarazada, lo más importante es:

  • No suspender de golpe.

  • Consultar inmediatamente con su médico.

  • Valorar la gravedad del cuadro (duración del episodio, número de fármacos, dosis), antecedentes, apoyos familiares y alternativas terapéuticas a los fármacos (psicoterapia, relajación).

  • Decidir en coordinación: paciente, pareja de la paciente, psiquiatra, obstetra y médico de familia.

En este otro artículo, hablo de los antidepresivos en el embarazo de una forma más extensa:

 

Autor: Dr. David López Gómez (Psiquiatra)

 

Lactancia y Escitalopram

La decisión de tomar medicación durante la lactancia es delicada y debe realizarse de forma coordinada entre la paciente, el médico de familia, el pediatra y, en este caso, psiquiatra. Es necesario evaluar cada caso de forma individualizada, teniendo en cuenta la ecuación riesgo-beneficio, tanto para la madre como para el bebé. Se recomienda vigilar la respuesta del lactante durante la toma de medicamentos en la madre, observando aspectos como somnolencia, irritabilidad, alimentación y ganancia ponderal. Además, se pueden valorar tratamientos alternativos, como la psicoterapia.

En general, Escitalopram es un fármaco relativamente seguro durante la lactancia y está clasificado como medicamentos de muy bajo riesgo según la web e-lactancia.org.

Escitalopram en mayores

Como he mencionado anteriormente, en las personas mayores es mayor el riesgo de arritmia y alargamiento del QT con Escitalopram. Por tanto, se recomienda no superar la dosis de 10 mg al día en personas mayores de 65 años.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre Escitalopram

¿El Escitalopram crea dependencia?
Los antidepresivos no crean adicción, aunque exista esta percepción entre la población. Lo que sí puede potencialmente producir una dependencia son las benzodiacepinas, que frecuentemente se prescriben junto a los antidepresivos. En algunos casos, se ha confundido el síndrome de retirada o de discontinuación (explicado anteriormente) con síntomas de abstinencia, pero son distintos. Escitalopram no es adictivo ni crea dependencia.

¿Me va a cambiar la personalidad?
Lo más habitual es lo contrario: cuando funciona, te devuelve rango emocional, calma y capacidad de decisión que la ansiedad/depresión habían reducido. Escitalopram no te hace una persona distinta.

¿Puedo conducir?
En el envase del Escitalopram hay una advertencia de que puede alterar los reflejos y la capacidad de conducción. Intenta tomar todas las precauciones posibles. Los primeros días que empieces a tomar Escitalopram y con cada aumento de dosis, comprueba cómo te encuentras y si te sentirías bien para conducir. Empieza con trayectos cortos y acompañado. Si te produce somnolencia o mareo (sobre todo al inicio), evita conducir hasta consultar con tu médico.

¿Puedo tomar ibuprofeno o aspirina junto con Escitalopram?
Esta combinación debe realizarse con prudencia y bajo supervisión médica, ya que la combinación de antidepresivos de la familia de los ISRS (como Escitalopram) con medicamentos anticoagulantes o antiagregantes, como AINEs y aspirina puede aumentar el riesgo de sangrado. Es preferible evitarlos o reducir el tiempo de utilización lo máximo posible. También hay que tener en cuenta antecedentes de sangrados o enfermedades que puedan predisponer al sangrado, como úlceras gástricas.

¿Y con omeprazol?
Algunos protectores gástricos como omeprazol pueden aumentar niveles del fármaco en sangre; a veces obliga a ajustar dosis o vigilar tolerancia.

¿Puedo tomar hipérico (Hierba de San Juan)?
El hipérico o Hierba de San Juan es una sustancia natural que tiene discretas propiedades antidepresivas, pero importantes interacciones con distintos medicamentos, entre ellos, antidepresivos como el Escitalopram. Escitalopram es un antidepresivo mucho más eficaz que el hipérico y tiene menos interacciones; por tanto, no se recomienda tomar hipérico en sustitución de Escitalopram ni tomar los dos conjuntamente porque aumenta el riesgo de reacciones adversas y de síndrome serotoninérgico (un efecto adverso grave).

Conclusiones

El Escitalopram es un ISRS muy utilizado por varias razones: es versátil, eficaz y bien tolerado en depresión y trastornos de ansiedad, con una pauta cómoda (una toma al día), un perfil de seguridad conocido y un bajo coste. Según una revisión sistemática y metaanálisis publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet en 2018 dirigida por Cipriani, Escitalopram es uno de los tres mejores antidepresivos disponibles. Esta distinción se debe a su equilibrio entre eficacia y tolerabilidad.

Las tres claves para que el tratamiento con Escitalopram vaya bien suelen ser:

  1. Contar con un buen psiquiatra que realice un diagnóstico preciso y plantee diversas opciones de tratamiento (psicoterapia y medicación). Considerar la psicoterapia como alternativa o en combinación con el antidepresivo.

  2. Tener paciencia en las dos primeras semanas que es cuando más efectos secundarios se tienen mientras que todavía no se ha apreciado la mejoría. Por otra parte, dosis elevadas en las primeras semanas no van a acelerar la recuperación y sí pueden producir más efectos secundarios.

  3. Evaluar la respuesta al tratamiento y hacer los ajustes necesarios (modificar dosis, añadir ansiolíticos/hipnóticos, cambiar de antidepresivo, recomendar combinar con psicoterapia).

  4. Hablar abiertamente de los posibles efectos adversos, incluyendo la disfunción sexual.

  5. No suspender el tratamiento en cuanto se alcanza la mejoría.

  6. Respetar los plazos para que la mejoría se afiance y se mantenga en el tiempo.

Y, sobre todo, recordar que la medicación puede ser una gran ayuda, pero casi siempre funciona mejor cuando se integra en una estrategia más amplia de hábitos saludables (sueño, alimentación, ejercicio, rutinas, ritmos circadianos, mantener ocupación) y considerar la psicoterapia como alternativa o complemento a la medicación cuando esté indicada.

Conoce al redactor del artículo

 
Psiquiatra especialista en escitalopram

Psiquiatra y director de menteAmente

 
 

Más artículos sobre antidepresivos

A continuación puedes encontrar una selección de artículos sobre antidepresivos publicados en nuestro blog y escritos por el Dr. David López, psiquiatra y autor de Hablemos de los psicofármacos. Algunos de estos artículos comparan Escitalopram con otros antidepresivos y explican sus diferencias y similitudes.

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