Como médico psiquiatra y editor, os doy personalmente la bienvenida a mente A mente, una web dedicada a la salud mental. Se trata de un ambicioso proyecto que empezó en el año 2017, cuando me planteé utilizar los medios digitales y las redes sociales para divulgar conocimientos básicos sobre la salud mental y los trastornos mentales. La difusión de esta información tiene como objetivos principales: difundir conocimiento, presentar a los profesionales como fuente de ayuda, infundir esperanza y reducir estigma social.

 

Los extensos contenidos de estas páginas han sido minuciosamente redactados para lograr tres propósitos: rigor, claridad y cercanía. Para ello, como jefe de redacción y editor, me he encargado de escribir yo mismo la mayoría de los contenidos o, al menos, de revisarlos. Los artículos pueden ser leídos por cualquier persona que tenga interés en la salud mental, independientemente de su edad o formación académica.

Rigor, claridad y cercanía definen los contenidos de mente A mente

Los textos se amenizan con fotografías realizadas por mí mismo en distintas partes del mundo. Ha resultado una ardua tarea seleccionar fotografías que se relacionen con estados emocionales o trastornos mentales, espero que se pueda entender bien lo que quiero simbolizar con cada una de ellas. En realidad, lo realmente importante es el contenido y las imágenes no pretenden más que decorar, acompañar y facilitar la lectura. Algunas imágenes han sido obtenidas, con la debida autorización legal, de la plataforma Unsplash®.

Nuestros artículos están redactados para que cualquier persona pueda leerlos.
 

EL ORIGEN DE LAS ENFERMEDADES MENTALES

Los profesionales tendemos a decir que el origen de las enfermedades mentales es multifactorial. Lo cual quiere decir que existen muchos factores que influyen a la vez en el desarrollo de los trastornos mentales. Partiendo de una vulnerabilidad genética, pasando por la transmisión generación a generación de hábitos y formas de ser, y terminando en trastornos inducidos por medicamentos o sustancias adictivas. Las experiencias vividas durante la vida, especialmente aquellas vividas en la infancia, son un factor muy importante para el desarrollo posterior de problemas de salud mental. Por ejemplo, el abuso infantil es el principal factor de riesgo para el desarrollo de una enfermedad mental. Lamentablemente, estamos acostumbrados los psiquiatras y psicólogos clínicos, escuchar relatos horribles sobre la infancia de nuestros pacientes.

La enfermedad mental no se elige ni se merece. Igual que es difícil encontrar a alguien que haya elegido romperse una pierna o pasar por quirófano para operarse una apendicitis, es muy raro encontrar a alguien que haya elegido tener ansiedad, depresión o incluso beber alcohol sin parar. Es posible que, en un principio, sí eligieran vivir una vida con mucho estrés o no le dieran importancia a la cantidad de alcohol que bebían. Pero, pasado un tiempo, cuando se empiezan a ver dominados por la ansiedad o por el alcohol, por poner dos ejemplos, empiezan a darse cuenta que algo no va bien. Es posible que, en primera persona, no sean capaces de ver todo aquello que vemos los demás desde fuera. La coincidencia entre estos dos puntos de vista es lo que llamamos conciencia de enfermedad. Decimos que alguien no tiene conciencia de enfermedad cuando no ve el problema como lo ve su médico o su familia. Esta discrepancia puede ser interpretada por la familia erróneamente, como que el paciente quiere estar así. O no quiere hacer nada por cambiarlo.

La gran mayoría de las personas con una enfermedad mental no quieren estar enfermas ni encuentran ningún beneficio en estarlo.
 

Cómo se organiza la web

La web está dividida en varios bloques, por un lado, comentamos los diversos servicios y tratamientos que ofrecemos en nuestro centro sanitario de salud mental y, por otro lado, vamos desarrollando las principales enfermedades con los mencionados contenidos divulgativos.

Aunque una página web nunca podrá suplir el contacto directo entre el paciente y su médico, es cierto que hay personas que quieren saber más de lo que se puede llegar a hablar en una consulta o personas que necesitan conocer antes de acudir a una consulta de salud mental. Estas personas pueden no ser solo los propios pacientes, sino también sus parejas, familiares, amigos, compañeros de clase o de trabajo. La labor de difundir información acerca de la salud mental a todas estas personas tiene múltiples finalidades, entre las que destacan:

  • identificar y reconocer cuándo puede existir un problema de salud mental;

  • qué hacer y dónde acudir una vez se identifican estos problemas;

  • infundir esperanza de que existen tratamientos y profesionales altamente cualificados con quien contar;

  • comprender que la enfermedad no es un castigo, ni una consecuencia por haber elegido mal en la vida, ni algo que solo les pasa a “otros”;

  • reducir el estigma social que aún está presente en nuestro entorno.

 

IDENTIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS MENTALES

La identificación de las personas con potenciales problemas de salud mental es una tarea pendiente de la sociedad, no corresponde exclusivamente a los familiares. Los problemas de salud mental se deberían poder identificar desde su comienzo en la etapa infanto-juvenil. Por ello, es muy importante que profesionales de la salud y de la educación estén formados para identificar estas enfermedades durante la adolescencia e inicio de la edad adulta. Los centros educativos, tanto públicos como privados, como puedan ser colegios y universidades, deben incorporar programas para la detección de bajo rendimiento, aislamiento social, absentismo y alteraciones de conducta. Estos signos visibles son, en muchos casos, el reflejo exterior de que la mente de ese estudiante está sufriendo y, por tanto, deberían ser evaluados por un especialista en salud mental. Sería recomendable que estas evaluaciones se hicieran en entornos no estigmatizantes para el menor, como la propia escuela, el domicilio familiar o un centro sin aspecto de hospital. Ser evaluado en la escuela puede conllevar que los compañeros se enteren y estigmaticen al menor. Las evaluaciones en el domicilio resultan muy complicadas por el coste que supone el desplazamiento del profesional y la falta de intimidad que pueda tener el paciente en presencia de sus padres. La evaluación en un centro sanitario con un ambiente acogedor, tranquilo y un aspecto no hospitalario, puede resultar la mejor opción. El menor debe sentir y reconocer que tiene un problema, pero no queremos que se sienta enfermo y señalado por su enfermedad.

Identificar los problemas de Salud Mental es una tarea que corresponde a la sociedad.

La difusión del conocimiento sobre la salud mental también es necesaria entre el personal sanitario, tanto al que atiende a adultos como al que atiende a niños y adolescentes. Para ello, los psiquiatras dedicamos una parte de nuestro tiempo a formar a médicos de atención primaria, de urgencias y pediatras en el reconocimiento y detección precoz de las distintas enfermedades mentales más frecuentes: depresión mayor, insomnio, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad generalizada, crisis de pánico, agorafobia, fobia social, trastorno bipolar, psicosis y adicciones. Los médicos de cabecera, los médicos de urgencias y los pediatras son nuestros mayores aliados a la hora de lograr reconocer las enfermedades mentales, ofrecerles una cita con un profesional de la salud mental e, incluso, en algunas ocasiones, iniciar un tratamiento lo antes posible.

En última instancia, el diagnóstico del trastorno mental lo va a realizar el especialista en salud mental: psiquiatra o psicólogo clínico.

Cuando antes se reconozca un problema de salud mental, mejor evolución tendrá.

En resumen, los trastornos mentales deben reconocerse e identificarse en su comienzo. Una gran parte de las personas que sufren una enfermedad mental, comienzan a manifestar los síntomas desde la juventud. Sabemos que cuanto menos tiempo pase entre el inicio de los síntomas y el inicio del tratamiento, mejor va a ser el pronóstico y menos tiempo va a sufrir la persona los síntomas. La información contenida en esta web puede aportar conocimiento a estos colectivos que ayude a sensibilizarlos en el reconocimiento de los trastornos mentales.

 

ESPERANZA Y CONFIANZA

Dar a conocer los tratamientos existentes a las personas que sufren directamente las enfermedades y a los familiares que la sufren indirectamente, favorece que se busque ayuda rápidamente y se infunde esperanza. La esperanza es un factor muy importante en el proceso de curación de cualquier enfermedad. Una persona tiene más posibilidades de curarse de una enfermedad, incluso grave, si tiene esperanza y confianza en lograrlo.

En las enfermedades mentales, la esperanza es todavía más trascendente.

Algunas enfermedades, como la depresión mayor, llevan implícita la ausencia de esperanza como criterio diagnóstico. Conseguir esperanzar a pacientes con depresión es haber recorrido la mitad del camino hacia la recuperación. Otras enfermedades, como el trastorno obsesivo compulsivo, que se empieza a manifestar en la infancia o adolescencia, conllevan la interiorización de los síntomas como propios e intrínsecos a la personalidad. Explicar a estas personas que las limitaciones que han tenido durante años son consecuencia de unos síntomas modificables con el tratamiento y no algo que deben seguir sufriendo el resto de sus vidas, les da una esperanza que nunca habían tenido.

La confianza es posible cuando hay información. Confiar en un profesional o en un tratamiento implica haberlo conocido. Ya sea antes o después de acudir a un profesional, la información contenida en esta web puede ayudarte a confiar más en el profesional o en el tratamiento administrado.

 

ESTIGMA SOCIAL

Las personas con un problema de salud mental sufren no solo la enfermedad y la discapacidad asociada, sino también el rechazo y estigma de una buena parte de la sociedad. El estigma dificulta más la integración social de estas personas. El desconocimiento y desinformación que hay en la sociedad sobre las enfermedades mentales y hacia las personas que las padecen es la principal fuente de estigma.

El estigma proviene del desconocimiento y de la desinformación.

Continuamente se están investigando nuevos tratamientos para las enfermedades y desarrollando nuevas técnicas psicológicas, pero simultáneamente es necesario implementar estrategias que disminuyan las repercusiones negativas del estigma social sobre la enfermedad mental.

Aunque una web no puede cambiar la forma de pensar de toda la población, sí puede contribuir con un pequeño grano de arena. El estigma podrá superarse y la integración social podrá lograrse cuando desaparezcan los prejuicios y la población tenga la suficiente información acerca de estas enfermedades. Si quieres contribuir con tu pequeño grano de arena, te invito a leer y compartir los contenidos de esta web con tus allegados.

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