El insomnio es el trastorno del sueño más habitual, y se caracteriza por la percepción subjetiva de un sueño insatisfactorio, tanto en duración como en capacidad reparadora, que, además, produce una interferencia durante la vigilia, influyendo negativamente en la calidad de vida. Afecta con mayor frecuencia a mujeres adultas, aunque cada vez es más frecuente en hombres y en población infantil. A pesar de lo importante que es el sueño en la vida de una persona, y que dedicamos de media un tercio de nuestra vida a dormir, la mayoría de las personas saben poco tanto del sueño como del insomnio.

Definición de insomnio

El proceso por el que pasamos de la vigilia al sueño es tan complejo que definir el insomnio se hace igual de difícil. Por lo tanto, lo más sencillo y comprensible es definirlo desde la experiencia subjetiva de quien lo padece. De esta manera, se podría definir como una dificultad persistente para iniciar el sueño, para mantenerlo un número de horas suficientes o para continuarlo si se interrumpe. Suele acompañarse de una experiencia subjetiva de inquietud o ansiedad mientras la persona no se puede dormir y de cansancio durante el día.

Lo más trascendente del insomnio es la repercusión que tiene durante la vigilia. El mal descanso y el cansancio diurno se relacionan con accidentes de tráfico, bajo rendimiento académico y laboral, irritabilidad y discusiones, dolores de cabeza y abuso de cafeína. El abuso de cafeína suele conllevar un nuevo episodio de insomnio la noche siguiente, que termina provocando un círculo vicioso difícil de romper.

En los niños, el insomnio suele ser expresado por los padres más que por el propio infante, dada su inmadurez. Los padres de los niños con insomnio experimentan cómo sus hijos se resisten a irse a la cama cuando llega la hora, se despiertan muchas veces a lo largo de la noche o necesitan la compañía de un adulto para dormirse.

El insomnio es un problema que afecta tanto al día como a la noche.

 

¿Cuántas personas tienen insomnio?

El insomnio crónico es un problema muy frecuente que afecta a todas las edades, un 40 % más a mujeres que a hombres, y afecta más a personas con bajo nivel socioeconómico,  posiblemente porque tengan más preocupaciones.  Dentro de que puede ocurrir a cualquier edad, es más frecuente el insomnio en personas mayores debido al deterioro fisiológico del sueño que se produce con el paso del tiempo, al incremento en el número de enfermedades y a la toma de medicamentos que pueden interferir sobre el sueño.

Entre un 6 % y un 10 % de la población sufre de insomnio crónico si consideramos a las personas que tiene tanto los síntomas nocturnos como los diurnos. En cambio, si tenemos en cuenta solo los síntomas nocturnos, hasta una de cada tres personas va a tener problemas para iniciar o mantener el sueño.

El insomnio crónico en los niños, que se manifiesta con una mayor demanda de la presencia de los padres en la cama, aparece en entre el 10 % y el 30 % de los infantes, siendo este porcentaje mayor en aquellos que presentan una enfermedad crónica o neurológica.

En los adolescentes aparece el insomnio crónico en un 3 % a 12 %, y es más frecuente en chicas.

 

¿Cuántas personas con insomnio van al médico?

Pese al malestar que produce el insomnio en las personas y las consecuencias que puede tener durante el día, la mayoría de los estudios revisados muestran que menos de la mitad consultan con un médico. Este bajo porcentaje de consulta posiblemente se deba a dos factores: por un lado, a la normalización del insomnio como algo cotidiano e inevitable en determinadas situaciones y, por otra parte, al temor a recibir una medicación hipnótica que crea el paciente deba tomar de por vida.

Tan cierto es que pocas personas consultan por el insomnio que padecen, como que demasiadas personas toman pastillas para dormir. El primer abordaje del insomnio debería ser la educación e higiene del sueño. En segundo lugar, se debe descartar la presencia de una enfermedad que esté provocando el insomnio. En último lugar, es cuando se debe pautar la medicación –siempre por un tiempo definido-.

Menos de la mitad de las personas con insomnio consultan con su médico.

 

¿Qué repercusiones puede tener el insomnio durante el día?

El insomnio durante la noche produce un mal rato que puede resultar frustrante e inquietante; sin embargo, el principal problema del insomnio es la repercusión que puede tener durante el día. Sin ir más lejos, la somnolencia al volante es uno de los principales factores de riesgo de accidentalidad, si no el primero. El riesgo de accidente de trabajo puede llegar a multiplicarse por ocho en personas con insomnio frente a personas que, por el contrario, descansan bien por la noche.

Además de los accidentes, el insomnio provoca irritabilidad que puede afectar a las relaciones interpersonales. Por tanto, las personas que no descansan bien por la noche tienen más riesgo de tener problemas en las relaciones laborales o discusiones familiares que las personas que duermen bien.

La falta de descanso está relacionada también con dificultades para mantener la atención, la concentración y la memoria. A su vez, el insomnio crónico puede producir dolores de cabeza y fatiga.

El insomnio provoca durante el día problemas de concentración, irritabilidad y accidentes de tráfico y laborales.

En términos económicos es muy complicado calcular el impacto que pueda llegar a tener el insomnio en la sociedad, aunque se sabe que el mayor gasto se relaciona con el absentismo laboral y la reducción de productividad. Por lo tanto, las personas con insomnio tienen mayor riesgo de perder su trabajo si producen menos, llegan tarde o se ausentan de su puesto.

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