El trastorno obsesivo compulsivo, también conocido con el acrónimo TOC, es una enfermedad relativamente común que afecta a un 1,5 % de la población infantil y adulta. Se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones, habitualmente ambas.

 

Definición de Trastorno obsesivo compulsivo

Para entender el Trastorno obsesivo compulsivo (TOC), lo primero es conocer el significado clínico de las dos palabras que engloba el nombre del trastorno: obsesión y compulsión.

 

¿Qué son las obsesiones?

Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que aparecen repetitivamente en la mente de una persona y que, además, resultan intrusivas e indeseadas. Hay muchos tipos de obsesiones, pero, para que nos podamos hacer una idea, algunos ejemplos son:

  • Temor de haber olvidado echar la llave a la puerta de casa

  • Temor a contaminarse de suciedad o contagiarse de un germen

  • Temor de hacer daño a alguien de forma involuntaria

  • Temor a no dormir si no se ordena la habitación de una determinada manera

Muchas de estas obsesiones se plantean en la mente del obsesivo con pensamientos que empiezan “y si…”, por ejemplo: “¿Y si no es suficiente lavar los platos en el lavavajillas y debería frotarlos con lejía?”; o “¿Y si le pasa algo a mi hijo y no oigo el móvil?” 

 

¿Qué son las compulsiones?

Las compulsiones son conductas (a veces a modo de ritual) o actos mentales repetitivos, que las personas sienten que tienen que hacer. Suelen hacerlo para calmar la ansiedad que le provoca el pensamiento obsesivo o para “neutralizarlo”. Vulgarmente las compulsiones se conocen como “manías”, aunque en psiquiatría este término tiene otro significado. Por ejemplo, una persona que teme contagiarse de una enfermedad grave, se lava repetidamente las manos cada vez que toca un pomo de una puerta o una barandilla de unas escaleras.

Algunas de las compulsiones más frecuentes son:

  • Lavarse (las manos) en exceso

  • Sumar números de matrículas

  • Repetir palabras o números siguiendo un patrón

  • Comprobar si llevas encima el monedero, las llaves y el móvil

  • Comprobar si has cerrado bien la puerta

Como se puede apreciar, algunos de estos gestos son cotidianos y los realizamos diariamente. Lo preocupante de estos actos en el TOC es la repetición de los mismos, que suele superar las tres repeticiones y hacer que el individuo lo considere excesivo y hasta absurdo. El elevado tiempo que va a dedicar a estas repeticiones y comprobaciones, es tiempo que podría dedicar a otras actividades más gratificantes.

 

¿Cuánto tiempo se tarda en diagnosticar un TOC?

A pesar de lo sencillo que puede resultar de diagnosticar para un especialista en salud mental y de lo conscientes que son los pacientes de estos síntomas, muchos de ellos no buscan ayuda profesional porque tienden a ocultar o normalizar sus síntomas. De media, los pacientes que acuden buscando ayuda lo hacen 10 años después del inicio de los síntomas.

 

¿Cuándo aparecen los primeros síntomas del TOC?

El debut del trastorno obsesivo compulsivo suele ser a los 18-21 años, pero también es frecuente en la infancia, lo que provoca que el paciente y su entorno (familiares, amigos, profesores, parejas) se acostumbren a sus “manías” y lo den como algo propio del carácter de esa persona. Esto se potencia cuando, con frecuencia, los progenitores sufren también TOC y los pacientes reproducen los mismos rituales y las mismas obsesiones. A pesar de que el paciente y su entorno familiar y social se acostumbran a estas conductas, para el paciente puede convertirse en una “cárcel mental” y dedicar incluso horas cada día a saciar con sus compulsiones las ideas obsesivas.

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