El insomnio crónico se define por la insatisfacción con la cantidad y calidad del sueño asociado a la dificultad para iniciar o mantener el sueño, con una frecuencia de un mínimo de tres noches por semana y durante un periodo mínimo de tres meses. Para poder considerarse insomnio, tienen que darse las condiciones adecuadas para dormir en lo que respecta a oscuridad, silencio y temperatura agradable.

Puesto que los síntomas del insomnio son subjetivos, el diagnóstico se va a fundamentar en la información que proporciona el paciente; raramente va a ser necesario completar el estudio diagnóstico con pruebas sofisticadas. El estudio del sueño (polisomnografía) suele relegarse para descartar sospechas de síndrome de apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, o para pacientes que se duermen con demasiada facilidad durante el día.

La valoración médica que se debe hacer del insomnio crónico incluye: antecedentes familiares de insomnio, antecedentes personales de insomnio y cómo se trató en otras ocasiones, consumo de sustancias (café, tabaco, alcohol y drogas) y fármacos prescritos. Además de la historia clínica habitual, se debe preguntar por los hábitos de vida del paciente: a qué hora se acuesta, a qué hora se levanta, cuántas comidas hace al día, cuándo realiza la última comida, si hace ejercicio y a qué hora, etc. Toda esta información resulta muy útil para conocer las posibles causas del insomnio, sus precipitantes, sus mantenedores, posibles remedios y recomendaciones.

La mejor manera de diagnosticar el tipo de insomnio es mediante una entrevista con el paciente y con su pareja.

Es necesario también anotar el momento de la noche en que aparece el insomnio (al inicio, durante la madrugada o en la mañana), si produce somnolencia o fatiga durante el día, problemas de concentración, memoria, cambios de humor, dolores de cabeza, etc.

Resulta muy útil que el paciente vaya acompañado a la consulta con la persona que duerme en la cama. Al acompañante le vamos a preguntar por el patrón de sueño, cuánto ronca, si tiene pausas de apnea, sobre los movimientos involuntarios mientras duerme, si es sonámbulo, etc. Esto nos va a permitir sospechar o descartar los otros trastornos del sueño-vigilia que se explican en el siguiente apartado.

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