¿Puedo engordar tomando Paroxetina?

La paroxetina es un antidepresivo muy utilizado y conocido, ya que se comercializa desde 1992. A diferencia de otros antidepresivos de su misma familia, Paroxetina se asocia con más frecuencia a aumento de apetito y, por tanto, a ganancia de peso. Esta diferencia podría ser debida a su mecanismo de acción sobre los receptores muscarínicos de acetilcolina, lo que le otorga un efecto clínico potencialmente beneficioso (sedación) a la vez que un efecto indeseado (aumento de apetito y de peso). En este artículo veremos si la paroxetina puede hacerte engordar, cuánto suele suponer ese aumento, en qué momento ocurre con más probabilidad, a qué personas les afecta más y qué puedes hacer para prevenirlo.

 
¿La paroxetina engorda?
 

La Paroxetina es un antidepresivo

La paroxetina es un antidepresivo del grupo de los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina). En España se comercializa, entre otros, con nombres como Seroxat ®, Motivan ®, Daparox ® o Frosinor ®. Se comercializa en comprimidos de 20mg y en gotas orales en solución. Algunas marcas de genéricos lo comercializan también en dosis de 10, 30 y 40 mg.

Además de su efecto antidepresivo, es un medicamento con un perfil ansiolítico muy relevante. Por este motivo, se ha utilizado ampliamente en trastornos de ansiedad como el trastorno de pánico (crisis de ansiedad), la agorafobia, la ansiedad generalizada, la fobia social, el TOC o el estrés postraumático.

 
La Paroxetina es un ISRS muy eficaz para depresión y ansiedad.
 

¿Cómo se usa la Paroxetina?

En la práctica clínica, la Paroxetina se pauta una vez al día. En fichas técnicas habituales se recomienda tomarla por la mañana (a primera hora).

Dosis

En cuanto a dosis, lo más habitual es empezar con 10–20 mg/día y subir de forma gradual si hace falta. En las personas que lo toman para tratar los ataques de ansiedad o que tienen elevada ansiedad, puede ser recomendable empezar con 5mg al día. En estos casos, la marca Daparox ® 20mg viene ranurada en cuatro cuartos, lo que permite tomar 5mg.

Dependiendo de la indicación, pueden usarse dosis mayores a un comprimido diario (por ejemplo, en TOC) y, en algunos casos, la dosis máxima llega a 50–60 mg/día.

Inicio de acción y efectos adversos

Todos los antidepresivos que se administran por vía oral tienen una latencia en el comienzo del efecto deseado. A menudo se necesitan 2–4 semanas para notar un efecto claro; por lo tanto, la mejoría no suele ser inmediata. A esta demora en el inicio de acción hay que sumar que la mayoría de los efectos adversos se concentran en los primeros días y luego disminuyen.

Algunos de los efectos adversos se mantienen a lo largo del tratamiento, como son el efecto sedante (normalmente leve y bien tolerado), el aumento de apetito (del que hablaremos a continuación) y la disfunción sexual (frecuente el retardo en el orgasmo).

Otra cuestión particular de la paroxetina es su elevado potencial para producir síntomas de retirada cuando se suspende, especialmente si se hace de golpe. Los síntomas de retirada (ansiedad, inquietud, náuseas, irritabilidad insomnio, sensación de descargas eléctricas) recuerdan a los síntomas de ansiedad y aparecen a las 24-72 horas tras la interrupción del tratamiento. Pueden confundir al paciente y hacerlo creer que está teniendo una recaída. Se evita reduciendo gradualmente la dosis antes de suspenderla.

El sobrepeso y la obesidad en personas que toman Paroxetina

El peso es un tema muy sensible para muchas personas, a la vez que relevante para salud. El sobrepeso y la obesidad se asocian a enfermedades muy graves y discapacitantes, como enfermedades cardiovasculares, cáncer, problemas articulares y con trastornos mentales, como la depresión y la ansiedad. La relación de la ansiedad y la depresión con la obesidad es bidireccional: las personas con depresión y con otros problemas de salud mental tienen una prevalencia aún mayor de obesidad que la población general. Esto es debido al mayor sedentarismo, pérdida del interés, aislamiento social, alteraciones del sueño, abandono de los autocuidados y de la actividad física.

En este sentido, cuando se inicia un tratamiento para la depresión o la ansiedad con un antidepresivo, debe tenerse muy en cuenta el riesgo de aumento de peso con algunos antidepresivos. Veamos el riesgo de Paroxetina en este sentido.

¿Te hace comer más la Paroxetina?

La experiencia clínica nos dice que algunos pacientes al seguir un tratamiento con Paroxetina comen más que antes de iniciar el tratamiento. Este aumento de apetito que provoca la Paroxetina no ocurre en todas las personas pero, cuando aparece, está ligado al aumento de peso. Este efecto secundario no está muy claro a qué puede ser debido, pero hay varias teorías que lo avalan.

¿Por qué engorda la Paroxetina?

La Paroxetina tiene un mecanismo particular entre los ISRS, ya que, a diferencia del resto, tiene un débil efecto anticolinérgico. Este último mecanismo de acción es el responsable de varias de las propiedades específicas de la Paroxetina:

Este última asociación no tiene una evidencia directa, pero se ha propuesto como uno de los factores que pueden contribuir a explicar por qué la Paroxetina está relacionada con un mayor incremento del apetito y del peso que otros ISRS. Otro mecanismo propuesto es que la acción sedante de la Paroxetina puede contribuir al sedentarismo y reducir la pérdida calórica por actividad física.

¿Paroxetina engorda más que otros antidepresivos?

En un estudio científico (Fava et al, 2000) se comparó la ganancia ponderal usando tres antidepresivos ISRS: Paroxetina, Fluoxetina y Sertralina. En este estudio se pudo comprobar que los pacientes que recibieron Paroxetina tuvieron un significativo incremento de peso, a diferencia de los pacientes que recibieron Sertralina (su incremento de peso no fue significativo) y Fluoxetina (significativa pérdida de peso).

Mi experiencia clínica con Paroxetina es que engorda más que otros antidepresivos, como decía el estudio citado anteriormente, pero menos que otros antidepresivos como la Mirtazapina o la Clomipramina (Anafranil). El incremento de peso suele estar vinculado a un aumento del apetito. No debemos olvidar que este efecto secundario podría ser un aliado en personas que han perdido el apetito y se beneficiarían de recuperar el peso que han perdido durante su proceso de ansiedad o depresión. Además, Paroxetina es el antidepresivo ISRS preferido por muchos psiquiatras para tratar la ansiedad ya que tiende a producir más tranquilidad, incluso en los primeros días de tratamiento. Por el contrario, los dos antidepresivos mencionados anteriormente porque engordan menos (Paroxetina y Fluoxetina), son más activadores que Paroxetina y tienden a incrementar la ansiedad en el paciente durante los primeros días de tratamiento.

En otro artículo, explico el riesgo de engordar con Escitalopram, otro antidepresivo de la misma familia que Paroxetina.

¿Cuánto engorda la Paroxetina?

De antemano, no podemos saber cuánto puede engordar una persona que inicia un tratamiento con Paroxetina. Va a depender de la respuesta individual que tiene cada persona a los medicamentos y, sobre todo, al estilo de vida y hábitos diarios del paciente.

En mi experiencia como psiquiatra, es común observar una ganancia aproximada de 2 a 5 Kg durante el tratamiento con Paroxetina, en parte por el incremento de apetito. Esto no quiere decir ni mucho menos que todo el mundo que tome Paroxetina vaya a ganar unos kilos de peso. La mayoría de las personas en tratamiento con Paroxetina no llegan a ganar ni siquiera 2 Kg de peso.

¿Cuándo se produce el mayor aumento de peso?

En algunas personas el aumento de apetito puede notarse relativamente pronto, pero la ganancia de peso suele ser progresiva. No se ganan 5 Kg en una semana, sino a lo largo de los primeros meses de tratamiento. Por este motivo, es muy importante llevar un control del peso, tanto antes de iniciar el tratamiento como después. Esto es especialmente importante en personas que tengan sobrepeso u obesidad o que tengan antecedentes de variaciones importantes de peso.

¿Qué personas engordan más cuando toman Paroxetina?

No hay una regla única, pero suelen influir varios factores:

  1. Apetito y hábitos: si el fármaco aumenta el apetito, es más fácil “picar” o aumentar raciones sin darse cuenta.

  2. Recuperación del apetito: algunas personas habían perdido peso por la propia depresión/ansiedad, y al mejorar el estado de ánimo también mejora el apetito (y, con ello, el peso).

  3. Somnolencia/sedación: la Paroxetina puede dar más somnolencia que otros ISRS, y eso a veces favorece el sedentarismo y reduce la actividad física, especialmente al inicio.

  4. Otros fármacos que engordan: combinaciones con medicamentos con riesgo alto de ganancia de peso pueden amplificar el efecto (por ejemplo, algunos antipsicóticos o estabilizadores del estado de ánimo).

¿Cómo puedo evitar engordar con Paroxetina?

Si te preocupa engordar con Paroxetina, no es difícil establecer un plan de prevención:

  • Considerar los antecedentes: debería prescribirse con precaución en personas con antecedentes de obesidad o que han pasado por cirugía bariátrica.

  • Monitorización del peso: pésate una vez por semana (siempre en condiciones similares). Detectar 1–2 kg pronto es más manejable que reaccionar a los 6–7 kg.

  • Estrategia dietética: sube fibra y proteína en comidas principales (verduras, legumbres, yogur alto en proteína, huevos, pescado, etc.) para reducir picoteo.

  • Ejercicio físico: 20–30 minutos al día (caminar rápido ya cuenta) y algo de fuerza 2 días/semana si es posible.

  • Descanso y sueño: dormir mal altera hambre/saciedad. Si notas somnolencia con Paroxetina, coméntalo con tu médico: aunque a menudo se recomienda la toma por la mañana con alimento, a veces se ajusta el horario según tolerancia.

  • Revisión de medicación: si hay otros fármacos con tendencia a engordar, merece la pena revisarlo.

¿Qué alternativas hay si engordo con Paroxetina?

Si aparece aumento de apetito y de peso, lo primero es no echar toda la culpa a la Paroxetina. Revisa con tu médico otras causas: sedentarismo, mala alimentación, picoteos, hipotiroidismo, consumo de alcohol) y trata de establecer un plan de actividad física y alimentación saludable.

Si tras poner en marcha un plan dietético y deportivo, persiste el aumento de peso y es problemático, puedes valorar y/o consultar con tu médico alguna de las siguientes estrategias:

Cuando la Paroxetina ha sido eficaz en el control de los síntomas

Si la Paroxetina ha resultado un tratamiento eficaz en el control de los síntomas y no te gustaría asumir el riesgo de cambiar de tratamiento, puede ser recomendable consultar con una especialista en nutrición las estrategias que puedes poner en marcha. Es muy probable que el incremento de la actividad física y la ayuda de una profesional te permita perder el peso que has ganado y seguir manteniendo las ventajas del tratamiento.

 
Nutricionista especialista en engordar con paroxetina

Nutricionista en Madrid y online especialista en Salud Mental

 

Cuando la Paroxetina no ha sido eficaz en el control de los síntomas

Si la Paroxetina no ha sido eficaz en el control de los síntomas es probable que se plantee un cambio de tratamiento. En estos casos, podemos:

  1. Cambiar de antidepresivo a uno con perfil más neutro para el apetito/peso, según el caso. Por ejemplo, Bupropion, Fluoxetina, Agomelatina, Vortioxetina o Sertralina están relacionados con menor ganancia de peso.

  2. Iniciar psicoterapia como complemento al tratamiento antidepresivo. Cuando ya ha fracasado un tratamiento farmacológico, la combinación de psicoterapia y medicación obtiene mejores resultados que la sustitución de medicación por terapia.

Muy importante: no conviene suspender paroxetina de golpe. Por su riesgo de síndrome de retirada, lo habitual es hacer una reducción gradual y planificada con tu médico.

Conclusiones

La Paroxetina puede asociarse a aumento de peso con más frecuencia que otros ISRS, especialmente por su tendencia a aumentar el apetito y, en algunas personas, por efectos como la somnolencia. La ganancia de peso podría llegar a ser de 2 a 5 kg, aunque no es lo habitual.

Si el aumento de peso es leve, muchas veces se controla con seguimiento temprano, rutina de actividad y ajustes de dieta. Si el aumento es significativo o progresivo, conviene revisar causas y considerar alternativas terapéuticas, siempre con supervisión médica y evitando retiradas bruscas.


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