¿Se puede beber alcohol tomando Escitalopram?
Los tratamientos antidepresivos, como el escitalopram, suelen ser prolongados en el tiempo. Por eso, cuando una persona empieza a encontrarse mejor, es habitual que se pregunte si puede beber alcohol tomando escitalopram. ¿Pasa algo si me tomo una cerveza con unos amigos o una copa de vino en una comida o celebración?
La ficha técnica y el prospecto indican que no se espera una interacción farmacológica directa entre ambas sustancias, pero consideran que su combinación no es aconsejable. Por tanto, en general, no se recomienda beber alcohol tomando escitalopram. Esto no significa que una pequeña cantidad de alcohol vaya a provocar necesariamente una reacción grave en todas las personas, pero tampoco puede establecerse una cantidad universalmente segura. En el riesgo influyen la cantidad y la frecuencia del consumo de alcohol, la fase del tratamiento y la toma de otros medicamentos.
¿Puedo beber alcohol si tomo Escitalopram?
Muchos paciente me hacen la misma pregunta en consulta: ¿Puedo beber alcohol si tomo Escitalopram? Ante lo que les contesto: ¿me preguntas si puedes beber alcohol porque tomas Escitalopram o si puedes beber alcohol teniendo ansiedad o depresión? Esta pregunta les hace darse cuenta que quizás no habían considerado que beber alcohol les estaba afectando negativamente a la ansiedad, insomnio o depresión.
La pregunta de si el alcohol interacciona con el Escitalopram viene respondida en el prospecto del medicamento. Dice que no se esperan interacciones entre el alcohol y el Escitalopram, pero su combinación con alcohol no es aconsejable.
Sin embargo, las benzodiacepinas que son medicamentos que se suelen prescribir con los antidepresivos, sí interaccionan bastante con el alcohol. Las benzodiacepinas y el alcohol actúan de forma similar reduciendo la actividad del sistema nervioso central. Por eso, al tomarlos juntos, sus efectos sedantes pueden potenciarse y provocar somnolencia intensa, descoordinación, pérdida de conciencia o dificultad respiratoria. Esta combinación puede ser muy peligrosa.
¿Qué pasa si mezclo escitalopram y alcohol?
No todas las personas experimentan la misma reacción. Algunas pueden no notar nada especial después de una cantidad pequeña, mientras que otras presentan efectos más intensos de lo esperado.
Al mezclar escitalopram y alcohol puede aparecer:
mayor somnolencia, cansancio o mareo.
peor coordinación y menor velocidad de reacción.
dificultad para pensar con claridad o tomar decisiones.
náuseas, malestar o sensación de inestabilidad.
empeoramiento posterior de la ansiedad o del estado de ánimo (esto puede pasar en los días siguientes).
sueño más fragmentado y menos reparador.
mayor desinhibición e impulsividad.
La cantidad de alcohol es importante: cuanto mayor sea el consumo, mayor será la probabilidad de sufrir efectos adversos, accidentes o interacciones con otros medicamentos.
Escitalopram y alcohol ocasional: ¿puedo tomar una cerveza o una copa de vino?
Una cerveza o una copa de vino no provocan necesariamente una reacción grave en todas las personas que toman escitalopram. Sin embargo, esto no permite afirmar que exista una cantidad segura para cualquier paciente. Sin duda, cuanta mayor sea la dosis, mayor es el riesgo de que se asume.
Debemos tener en cuenta que la cantidad de alcohol que puede contener una cerveza o una copa de vino no es desdeñable y puede ser suficiente para notar un cierto estado de embriaguez.
En cualquier caso, el riesgo no depende solamente del número de bebidas o de su graduación, también influyen:
la edad y el estado de salud de la persona.
el tiempo que se lleva tomando escitalopram.
la dosis prescrita.
la tolerancia individual al alcohol.
la aparición de somnolencia o mareo con el medicamento.
el motivo por el que se ha prescrito.
el resto de los medicamentos que se toman.
la necesidad de conducir o realizar actividades de riesgo.
Un consumo pequeño y ocasional no es equivalente a un consumo elevado o habitual, pero tampoco existe una garantía individual de seguridad. Haber bebido anteriormente sin sufrir problemas no permite asegurar que la reacción vaya a ser siempre la misma. Cuantas más veces se consuma alcohol, mayor es el riesgo que se acumula.
La recomendación debe ser más estricta durante las primeras semanas de tratamiento, cuando todavía no se conoce bien la respuesta individual y los efectos adversos del escitalopram son más frecuentes. Además, se entiende que en las primeras semanas de tratamiento el paciente está más sintomático y puede ser más susceptible a los efectos indeseados del alcohol.
Escitalopram 10 mg o 20 mg y alcohol
La recomendación de evitar el alcohol se aplica tanto a quienes toman escitalopram 10 mg como a quienes reciben 15 mg, 20 mg o una dosis mayor.
La dosis de 10 mg es una de las más utilizadas y, aunque sea una dosis baja, no convierte el consumo de alcohol en seguro. Tampoco puede establecerse una cantidad concreta de alcohol permitida en función de la dosis de escitalopram. Una dosis de alta de escitalopram podría potencialmnte aumentar el riesgo cuando se combina con alcohol; sin embargo, esta correlación no se ha estudiado.
¿Cuántas horas después de tomar escitalopram puedo beber alcohol?
No existe un número de horas después del cual pueda afirmarse que es seguro beber. Además, debemos tener en cuenta que beber alcohol supone un riesgo potencial para cualquier persona, incluso para las que están sanas y no toman medicamentos.
El escitalopram tiene una vida media aproximada de 30 horas después de administraciones repetidas. Esto significa que una parte importante del medicamento continúa en el organismo al día siguiente de tomarlo. Además, al administrarse diariamente, sus concentraciones se mantienen de forma relativamente estable.
Por ese motivo, tomar el comprimido por la mañana y beber por la noche, o separar ambas sustancias ocho o doce horas, no evita el riesgo ya que el escitalopram sigue presente en el organismo.
¿Debo saltarme una dosis de escitalopram para poder beber?
No es buena idea omitir, retrasar o modificar una dosis para poder beber alcohol. Aunque una persona se salte el comprimido de ese día, el medicamento sigue en el organismo porque no ha dado tiempo a que se elimine por completo. Además, tomar escitalopram de forma irregular puede dificultar la recuperación y favorecer síntomas asociados a la discontinuación del antidepresivo.
Si sabes de antemano que vas a acudir a una celebración y tienes dudas sobre el consumo de alcohol, es preferible consultarlo con el profesional que ha prescrito el tratamiento en lugar de cambiar la pauta por tu cuenta. El prospecto indica que no debe modificarse la dosis sin hablar previamente con el médico y que nunca debe tomarse una dosis doble para compensar una dosis olvidada.
¿Qué hago si ya he bebido alcohol tomando escitalopram?
Haber tomado una cerveza o una copa no significa automáticamente que vaya a producirse una urgencia médica. Conviene mantener la calma y valorar la cantidad ingerida, los síntomas y el resto de la medicación.
Si ya has bebido alcohol y estás en tratamiento con escitalopram:
No sigas bebiendo para comprobar cómo te afecta.
No conduzcas ni realices actividades que exijan atención o coordinación.
No añadas por tu cuenta benzodiacepinas, hipnóticos u otros sedantes.
No dupliques, suspendas ni cambies automáticamente la dosis de escitalopram.
Si el consumo ha sido importante o aparecen síntomas, consulta antes de modificar el tratamiento.
Debe solicitarse asistencia médica urgente si aparece pérdida de conciencia, dificultad para despertar, problemas respiratorios, confusión intensa, convulsiones, desmayo, vómitos repetidos, una caída con traumatismo o una conducta muy desorganizada. La valoración debe ser también urgente si aparecen ideas de suicidio o riesgo de autolesión.
¿Por qué el alcohol puede afectar a la eficacia del escitalopram?
Como comentaba anteriormente, si bien es cierto que muchos pacientes me preguntan por el riesgo de beber alcohol tomando escitalopram, pocos me preguntan por el riesgo de que el alcohol agrave su depresión o su ansiedad. Generalmente, las consecuencias de beber alcohol son mayores sobre la propia patología que se intenta tratar con el escitalopram que sobre la interacción alcohol-escitalopram.
A cualquier persona con ansiedad o depresión, esté o no tomando un antidepresivo, le recomendaría evitar el alcohol lo máximo posible.
¿Cuándo conviene evitar completamente el alcohol?
Aunque la recomendación general ya es la de no combinarlo con escitalopram, existen situaciones en las que la abstinencia debe ser especialmente clara:
durante las primeras semanas del tratamiento.
después de un cambio reciente de dosis.
si el escitalopram produce sueño, mareo o inestabilidad.
cuando se toman benzodiacepinas, hipnóticos, opioides o antipsicóticos sedantes.
si existe depresión grave, impulsividad o ideación autolesiva.
cuando resulta difícil controlar la cantidad una vez que se empieza a beber.
antes de conducir o realizar actividades potencialmente peligrosas.
en personas mayores o con riesgo de caídas.
en personas con antecedentes de autolesiones.
También conviene hablar con el médico cuando el consumo es frecuente. En ese caso, la cuestión ya no es solamente si existe una interacción puntual, sino cómo puede afectar el alcohol a la enfermedad, al cumplimiento del tratamiento y a la recuperación.
Escitalopram, alcohol y benzodiacepinas
Es frecuente que al comienzo de un tratamiento con escitalopram se prescriba temporalmente una benzodiacepina para aliviar la ansiedad o el insomnio iniciales. Algunos ejemplos de benzodiacepinas son lorazepam, diazepam, alprazolam o clonazepam.
La combinación de alcohol y benzodiacepinas es considerablemente más preocupante que la de alcohol y escitalopram por separado. El alcohol combinado con las benzodiacepinas puede provocar somnolencia profunda, pérdida de coordinación, caídas, amnesia, dificultad para despertar y, en situaciones graves, problemas respiratorios, coma o sobredosis.
La misma precaución debe aplicarse a otros medicamentos sedantes, como determinados hipnóticos, opioides, antipsicóticos, antihistamínicos sedantes, gabapentina, pregabalina y algunos antidepresivos (mirtazapina o trazodona).
¿Cómo afecta el alcohol a la salud mental?
¿Puedo beber alcohol si tengo ansiedad?
Todo el que ha probado alguna vez el alcohol sabe que su consumo produce una sensación pasajera de relajación, que muchas personas describen como placentera. Esta sensación lleva a muchas personas a creer que bebiendo alcohol se les calma la ansiedad. Nada más lejos. Lo cierto es que el consumo de alcohol aumenta la ansiedad. Unas horas después de consumir alcohol, se produce un efecto rebote.
La conocida “resaca” que se reconoce con la aparición de mareo, dolor de cabeza y molestias gastrointestinales también puede producir un incremento de los niveles de ansiedad. Esta incómoda sensación que se atenúa volviendo a beber al día siguiente puede llevar a un consumo habitual de alcohol. Así, poco a poco, el consumo de alcohol se vuelve abusivo y termina siendo un problema adicional a la ansiedad.
Las personas con ansiedad tienen un riesgo aumentado de abusar del alcohol frente a las personas que no tienen ansiedad. Este riesgo se debe tener en cuenta siempre, ya que un consumo abusivo de alcohol empeoraría el pronóstico de cualquier trastorno de ansiedad. También sabemos que los tratamientos médicos para la ansiedad funcionan mucho peor en las personas que beben alcohol regularmente.
“El consumo de alcohol termina provocando un incremento de los niveles de ansiedad.”
¿Puedo beber alcohol si tengo depresión?
El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, que ralentiza las funciones cerebrales, produce somnolencia, desestabiliza el estado de ánimo y afecta negativamente a la calidad del sueño.
En la depresión habitualmente aparece cansancio, falta de energía, ausencia de ganas para hacer cosas, problemas de concentración e insomnio. El alcohol puede agravar todos estos síntomas. Además, también puede producir labilidad emocional, reducir el control de los impulsos y empeorar la capacidad para tomar decisiones. En personas con depresión grave, la combinación de bajo estado de ánimo, desinhibición e impulsividad puede elevar el riesgo de conductas autolesivas.
“El consumo de alcohol en las personas con depresión aumenta el riesgo de autolesión y suicidio.”
¿Puedo beber alcohol si tengo insomnio?
No vamos a negar que el alcohol ha sido el hipnótico más utilizado durante milenios. Otra cuestión es cómo de efectivo es y qué riesgos tiene. Sabemos que el consumo agudo produce un efecto de somnolencia que induce el sueño. Sin embargo, el consumo continuado de alcohol deteriora la calidad del sueño, agravándose aún más en los periodos de abstinencia al alcohol.
Cuanto mayor sea el consumo de alcohol, en cantidad y frecuencia, más puede afectar a la calidad del sueño.
En general, unos niveles de alcohol bajos no afectan significativamente a la arquitectura del sueño y a su calidad. A dosis altas, el alcohol es inductor del sueño y disminuye los despertares en la primera mitad de la noche. Sin embargo, en la segunda mitad de la noche aumentan los despertares y disminuye el sueño profundo y REM. El resultado global es un sueño profundo al principio seguido de un sueño superficial después, que lleva a muchos despertares y a una sensación de sueño poco reparador.
Normalmente, las personas perciben una mejoría sustancial de la calidad de su sueño tras unas semanas de abstinencia al alcohol.
Si estás tomando Escitalopram y tienes insomnio, consulta con tu psiquiatra y nunca recurras al alcohol. Como hemos visto, el alcohol es una muy mala solución para el insomnio a largo plazo.
“El consumo de alcohol empeora la calidad del sueño y provoca un sueño poco reparador.”
¿El alcohol anula el efecto del escitalopram?
No puede afirmarse que una cerveza o una copa anulen directamente el efecto farmacológico del escitalopram. Sin embargo, un consumo frecuente de alcohol puede reducir la eficacia del escitalopram, empeorar la ansiedad, la depresión y el sueño o aumentar la impulsividad. Todo ello puede afectar al cumplimiento del tratamiento y a poder valorar si está funcionando como se esperaba.
Heipram y alcohol: ¿es lo mismo que escitalopram?
Heipram contiene escitalopram como principio activo, por lo que las recomendaciones sobre alcohol son las mismas. El propio prospecto de Heipram señala que no se recomienda su combinación con alcohol, aunque no se espere una interacción farmacológica directa. Otras marcas conocidas de escitalopram son: Esertia, Cipralex, Diprex y Lexapro.
¿Qué ocurre con otros antidepresivos?
La recomendación de evitar el alcohol no es exclusiva del escitalopram; sin embargo, los riesgos no son exactamente iguales con todos los antidepresivos. Puedes consultar nuestra guía completa sobre antidepresivos y alcohol, donde explicamos las diferencias entre ISRS, venlafaxina, duloxetina, mirtazapina, bupropión y otros tratamientos.
La prudencia debe ser todavía mayor si además se toman benzodiacepinas, antidepresivos hipnóticos, antipsicóticos, opioides u otros fármacos sedantes.
Conclusión: ¿se puede beber alcohol tomando escitalopram?
La recomendación general es no beber alcohol durante el tratamiento con escitalopram.
No se espera una interacción farmacológica directa importante, pero el alcohol puede aumentar el mareo o la somnolencia, perjudicar la coordinación y empeorar la ansiedad, la depresión o el sueño.
Una cantidad pequeña y ocasional no provoca necesariamente una reacción grave en todas las personas, pero no existe una cantidad universalmente segura. Tampoco sirve separar unas horas el alcohol y el medicamento ni saltarse la dosis de ese día.
La precaución debe ser especialmente estricta durante las primeras semanas, cuando se toman benzodiacepinas u otros sedantes, si existe depresión grave o impulsividad y cuando resulta difícil controlar la cantidad de alcohol consumida.
La decisión debe individualizarse con el profesional que conoce el diagnóstico, la dosis, la evolución y el resto del tratamiento.
Referencias y fuentes consultadas
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
Otras fuentes
National Health Service: información para pacientes sobre escitalopram.
National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism: interacciones entre alcohol y medicamentos.
Redactor del artículo
Ultima revisión del artículo: julio de 2026.