Qué es el TDAH o TDA
Qué es | Causas y tipos TDAH | Síntomas TDAH | Diagnóstico TDAH | Tratamiento TDAH | Consecuencias TDAH
Puede que alguna vez te hayas preguntado si podrías tener TDAH porque te cuesta concentrarte, terminar tareas, organizar tu tiempo o seguir el hilo de una conversación. Muchas personas tienen en la cabeza la idea de que, para tener TDAH, hay que haber sido un niño muy inquieto, hiperactivo y mal estudiante. Pero esa imagen de alguien que “no puede estarse quieto” es insuficiente y deja fuera otras manifestaciones frecuentes, como los despistes, la dificultad para mantener la atención, la procrastinación, los olvidos o las decisiones impulsivas.
El TDAH puede presentarse de formas distintas y afectar de manera diferente en la infancia y en la edad adulta. En unas personas predomina más la inatención; en otras, la hiperactividad o la impulsividad. No es raro que una persona empiece a sospechar que puede tener TDAH en la edad adulta, bien porque los síntomas se hacen más evidentes al desaparecer parte de la estructura externa que proporcionaban los padres o el colegio. Si sospechas que puedes tener TDAH, este artículo puede ayudarte a comprender qué es el TDAH, cuáles son sus síntomas y qué tipos de TDAH existen.
Qué es el Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, conocido como TDA o TDAH (o ADHD, en inglés), es un trastorno del neurodesarrollo. Los trastornos del neurodesarrollo son un grupo de afecciones que comienzan en la infancia y pueden afectar al desarrollo personal, social y académico y, más adelante, también al funcionamiento ocupacional. Entre ellos se incluyen, por ejemplo, la discapacidad intelectual, el trastorno del espectro autista, los trastornos de la comunicación y del aprendizaje, y el propio TDAH. Además, en una misma persona pueden coexistir varios trastornos del neurodesarrollo y también el TDAH puede coexistir con altas capacidades.
El TDAH comienza en la infancia y puede persistir en la adolescencia y en la edad adulta. Se caracteriza por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad e impulsividad, que puede afectar no solo al estudio y al trabajo, sino también a la organización diaria, a las relaciones interpersonales, a la autoestima y a la calidad de vida.
Algunas personas prefieren hablar de neurodivergencia o neurodiversidad en lugar de utilizar el término trastorno del neurodesarrollo. Lo interesante de este enfoque es que pone el acento en que existen distintas formas de funcionamiento cerebral y en que algunas de estas diferencias pueden resultar ventajosas en algunos contextos. Reconocer estas fortalezas para poder explotarlas es muy importante, pero sin dejar de atender las dificultades que puedan generar malestar significativo o interferir de forma relevante en la vida diaria.
> Si te interesa este tema, te recomendamos la lectura de: El TDAH desde la perspectiva de la Neurodiversidad.
Qué no es TDAH
Tan importante como entender el TDAH es entender que no es TDAH. El TDAH es una condición clínica y, por tanto, no es una variante de la normalidad. Tampoco equivale a una persona con poco interés, despistada, torpe o perezosa
Entender qué es el TDAH también implica entender qué no es. El TDAH no es simplemente una forma de ser, ni equivale a ser muy activo, tener poco interés, ser perezoso o despistado. Se trata de una condición clínica que, como veremos, puede interferir de manera significativa en distintas áreas de la vida.
Cuáles son los síntomas principales del TDAH
Los síntomas nucleares del TDAH son:
Inatención: se refleja en distracciones frecuentes, errores por descuido, dificultad para seguir instrucciones o para mantener el foco en tareas largas o poco estimulantes, desorganización y tendencia a perder objetos u olvidar compromisos.
Hiperactividad: en la infancia puede resultar más evidente y manifestarse como una dificultad para permanecer quieto o una necesidad constante de moverse. En cambio, en la edad adulta suele expresarse de una forma menos visible, a través de una sensación interna de inquietud, de tener que estar haciendo algo continuamente o de dificultad para relajarse.
Impulsividad: puede manifestarse en interrumpir, hablar sin pensar, precipitar decisiones, responder antes de tiempo o en ser impaciente. En algunas personas esto afecta sobre todo a la convivencia, al trabajo, a la gestión del dinero y a las decisiones cotidianas.
No todas las personas con TDAH presentan estos tres síntomas en la misma proporción. En algunas predomina la inatención y las dificultades de organización, mientras que en otras destaca más la hiperactividad, la impulsividad o una combinación de varias de estas manifestaciones. Esta variabilidad clínica explica que el TDAH se clasifique en distintos subtipos, como veremos a continuación, y también que pueda pasar desapercibido durante años, especialmente cuando la hiperactividad no es muy llamativa desde fuera. Además del déficit de atención y la hiperactividad-impulsividad, muchas personas con TDAH presentan dificultades de planificación, gestión del tiempo y regulación emocional.
Claves para entender el TDAH
El TDAH no es solo “ser muy movido” o “despistado”.
No es exclusivo de la infancia, puede persistir en la edad adulta.
Puede manifestarse de formas diferentes según la persona y las etapas de la vida.
Sus manifestaciones principales son la inatención, la hiperactividad y la impulsividad.
Puede interferir en la vida académica, laboral, social y familiar.
Su diagnóstico debe realizarse por especialistas en salud mental.
En muchos casos, el tratamiento es muy eficaz.
Los trastornos del neurodesarrollo o trastornos del desarrollo neurológico son un grupo de afecciones que comienzan a manifestarse durante la etapa de desarrollo infantil, a veces antes de que el niño acuda a la escuela primaria. Se caracterizan en que afectan negativamente en el desarrollo del niño, lo que genera consecuencias en el funcionamiento personal, social, ocupacional y académico. Los trastornos del desarrollo neurológico pueden afectar a la función ejecutiva, las habilidades sociales, la conducta e incluso la inteligencia en algunos casos. Los trastornos del neurodesarrollo engloban: la discapacidad intelectual, el trastorno del espectro autista, los trastornos de la comunicación, los trastornos del lenguaje, los trastornos del aprendizaje y, por último, el TDAH. Los trastornos del neurodesarrollo suelen ser valorados por psiquiatras infantiles, psicólogos infantiles y neuropsicólogos. En este artículo nos vamos a centrarnos en el TDAH. En muchos casos, los niños con trastornos del neurodesarrollo tienen más de un trastorno del neurodesarrollo. Por ejemplo, muchos niños con TDAH pueden tener también un trastorno específico del aprendizaje.
Al menos dos de los cinco síntomas principales del TDAH van incluidos en el acrónimo que lo define, estos son: déficit de atención e hiperactividad. No menos importantes son los otros tres síntomas: impulsividad, disfunción ejecutiva e inestabilidad emocional. En el apartado síntomas del TDAH desarrollaremos estos términos si no estás familiarizado aún con su significado. Son precisamente estos síntomas los que definen el subtipo de TDAH en: TDAH inatento, TDAH hiperactivo y TDAH combinado.
La atención es una cualidad afectada en el TDAH.
Epidemiología del TDAH
La prevalencia del TDAH en la población de la mayoría de las culturas se ha establecido en 5 % para la edad infantil y en 2,5 % para la etapa adulta, según el DSM-5. El DSM-5 es el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales más consultado por los psiquiatras y psicólogos en todo el mundo. Con estos datos en la mano, podemos decir que el TDAH es el trastorno neuropsiquiátrico más frecuente en la infancia, especialmente en el género masculino.
“El TDAH es el trastorno neuropsiquiátrico más frecuente en la infancia.”
TDAH y género
Se estima que la proporción de niños frente a niñas con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad es de 2 a 1. Sin embargo, la realidad es que se diagnostican entre 3 y 6 niños por cada niña. Esta diferencia probablemente sea debida a que los casos en las niñas pasan más desapercibidos. Las niñas no suelen tener los problemas de conducta asociados que sí tienen los niños y que tanto llaman la atención en los colegios. En las niñas predomina la falta de atención sobre la hiperactividad y la impulsividad, siendo estos dos últimos síntomas los que más se relacionan con los problemas de conducta desafiante. Al llegar a la edad adulta, la proporción de TDAH entre hombres y mujeres se iguala más, con una relación de 1,6:1 a favor de los varones.
En el TDAH infantil, la hiperactividad puede ser muy llamativa porque se expresa a través de la conducta. Sin embargo, la falta de atención es menos visible ya que “no molesta” al entorno de padres y profesores. Por este motivo llegan más niños que niñas con sospecha de TDAH a las consultas de salud mental infanto-juvenil.
Curiosamente, el porcentaje de niños y niñas afectados de TDAH es muy similar en cualquier localización geográfica en el mundo y en cualquier cultura.
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“El TDAH es más frecuente en niños, aunque en niñas pasa más desapercibido.”
¿Está el TDAH infradiagnosticado en la edad adulta?
Muchas personas en nuestro país con TDAH, especialmente adultos, no están diagnosticadas. Este infradiagnóstico puede ser debido a diversas causas. En primer lugar, es una enfermedad que durante años se ha creído que se curaba al cumplir los 18 años. Lo cual ha llevado a muchos profesionales a no considerarlo como una opción diagnóstica en los adultos hasta hace poco tiempo. Además, la manifestación del TDAH en los adultos es distinta a la manifestación en los niños. Los profesionales que esperen encontrar en un adulto los mismos síntomas que en un niño, posiblemente no puedan hacer ningún diagnóstico de TDAH. En la edad adulta, el TDAH afecta más a la capacidad de regulación emocional interna, al déficit de atención y a la desorganización que en la etapa infantil. Además, según pasan los años para las personas con TDAH, la hiperactividad repercute menos en la conducta y se refleja como una sensación de “motor interno en funcionamiento”. Otra complicación es que hasta el 80 % de los adultos tienen otro trastorno mental, como pueda ser ansiedad o consumo de sustancias, lo cual nos puede enmascarar el TDAH. Por último, el estigma social que existe sobre la utilización de estimulantes para el tratamiento del TDAH hace que muchas personas, e incluso profesionales, eviten hacer el diagnóstico para evitar su prescripción. En los siguientes apartados veremos que las verdaderas consecuencias de no tratar un TDAH con estimulantes son muy negativas: mala evolución de la enfermedad, mayores problemas académicos, sociales, legales, familiares, etc.
“Hasta el 80 % de los adultos con TDAH pueden tener otro trastorno mental simultáneamente.”
Cómo repercute el TDAH en la vida de una persona
Aunque el TDAH pueda aparentar la designación médica de una persona “despistada” sin más, en realidad es un trastorno potencialmente bastante grave. El TDAH repercute en la vida familiar, en la vida académica y laboral, a nivel social y personal, económicamente e incluso psicológicamente.
Habitualmente, tanto los padres de los niños con TDAH como sus profesores suelen estar muy preocupados por su rendimiento académico. Es cierto que los niños con TDAH, muy especialmente aquellos que no reciben tratamiento, tienen un rendimiento mucho menor y tienen mayor riesgo de abandonar los estudios por fracaso escolar que sus compañeros de clase. Está claro que van a necesitar más tiempo para estudiar las lecciones y ciertas ayudas tanto dentro como fuera de las aulas para favorecer que su atención esté dirigida a la materia que se está estudiando. Esta dificultad académica puede ir empeorando a medida que avanza de curso el alumno y las exigencias son mayores. En la edad adulta, los problemas van a aparecer en el entorno laboral. En realidad, son los mismos problemas: falta de atención, errores frecuentes, impuntualidad, mala gestión del tiempo, posibles conflictos con los compañeros, etc. Todos estos problemas van a conllevar más cambios de trabajo que en otras personas y mayor riesgo de ser despedido.
A nivel familiar también hay una importante repercusión. Cuando la persona con TDAH es un niño, los padres van a verse comprometidos por el comportamiento inapropiado del niño y por los problemas curriculares. Mientras que, en el adulto con TDAH, van a aparecer dificultades para establecer lazos de confianza y para mantener parejas. Estas personas sufren más cambios de pareja, tienen más problemas para controlar su ira en las discusiones de pareja y pocas veces pueden ofrecer “estabilidad”.
Desde una perspectiva social es posible que una persona con TDAH también tenga problemas. Se suelen considerar personas “ruidosas”, que hablan en voz alta, interrumpen, no escuchan, cambian de tema de conversación, no respetan el turno de palabra y son muy impacientes. Estas características no suelen gustar y pueden producir rechazo entre los amigos.
Las personas con TDAH tienen dificultad para enfrentarse a los exámenes y obtener buenos resultados académicos.
“El TDAH no se cura espontáneamente al cumplir la mayoría de edad.”
En el plano personal, las personas con Trastorno por déficit de atención con hiperactivdad gestionan mal el tiempo y el dinero. Toman decisiones de forma muy impulsiva, son propensos a los accidentes, la rutina les aburre, no suelen completar sus estudios y pueden tener antecedentes penales (por conducción temeraria y consumo de sustancias). Estas características les lleva a tener problemas económicos, contraer deudas, perder trabajos, romper relaciones, sufrir las consecuencias de tomar decisiones impulsivamente o lesionarse gravemente por un accidente. Las consecuencias con el tiempo son: baja autoestima, pobre control de la ira, inestabilidad emocional y problemas emocionales. En los casos en los que están años sin recibir tratamiento, pueden desarrollar ansiedad, depresión o incluso abusar del alcohol u otras sustancias.
En el apartado pronóstico y consecuencias del TDAH desarrollamos más ampliamente los problemas a los que puede llevar este trastorno del neurodesarrollo en la edad adulta.
¿El TDAH tiene tratamiento?
Sí. El TDAH tiene tratamiento y, en muchos casos, una intervención adecuada puede reducir los síntomas y mejorar de forma clara el funcionamiento diario. El abordaje depende de cada persona y puede incluir medicación, psicoterapia y otras estrategias conductuales o psicoeducativas. En la infancia, además, suelen ser importantes la orientación a las familias y la coordinación con el entorno escolar. Lo más importante es partir de una evaluación rigurosa, porque no todas las dificultades de atención o impulsividad se deben a un TDAH y no todas las personas necesitan el mismo tipo de intervención. Si quieres saber más, en esta página explicamos con detalle el tratamiento del TDAH y las distintas opciones terapéuticas.
Psiquiatra especialista en TDAH en Madrid
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TDAH del adulto
Más información sobre el TDAH del adulto:
Qué es el Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Causas y tipos de Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Síntomas del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Diagnóstico del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Tratamiento del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Pronóstico y consecuencias del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad