Recuperar medicamentos del trastero: N-acetilcisteína para la Esquizofrenia

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La Esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico asociado a síntomas positivos y negativos, así como a una importante disfunción cognitiva. Los fármacos habitualmente utilizados, los antipsicóticos mejoran significativamente los síntomas positivos, dudosa o parcialmente los síntomas negativos y tienen muy poco efecto sobre los síntomas cognitivos. Por este motivo, en los últimos años se están investigando nuevos fármacos y nuevas dianas terapéuticas para mejorar los síntomas negativos y los cognitivos.

Comercializar nuevos fármacos resulta en un largo camino de años hasta lograr la aprobación de los organismos reguladores y en un muy elevado coste de investigación. Por este motivo, puede ser muy interesante ir al trastero de los fármacos antiguos (ya comercializados y con un coste de producción bajo) para buscar alguno que pueda servirnos. Esto es lo que han hecho con la N-acetilcisteína. La N-acetilcisteína es un medicamento comercializado con la indicación de mucolítico (sustancia que, en los catarros, reduce la viscosidad del moco y facilita que se expulse). Ya hace unos años se observó su potencial en el tratamiento de la adicción al cannabis y, ahora, se está investigando su posible efecto neuroprotector del cerebro en personas con psicosis gracias a su efecto antioxidante.

En la Esquizofrenia se ha establecido que existe un desequilibrio entre factores antioxidantes y prooxidantes en favor de la oxidación. La N-acetilcisteína es un precursor del Glutatión, uno de los antioxidantes cerebrales más potentes. Los pacientes con Esquizofrenia, al igual que los pacientes con deterioro cognitivo o demencia, tienen menos Glutatión que las personas sanas. Se ha comprobado que bajos niveles de Glutatión se relacionan con una mayor pérdida de sustancia gris del cerebro y se sabe también que a mayor sustancia gris perdida peor es el pronóstico de la psicosis. Según estas premisas, se postula que, al menos en determinados pacientes con déficit de Glutatión, la administración de N-acetilcisteína pueda favorecer una disminución del estrés oxidativo y, por tanto, ejercer un efecto neuroprotector sobre el cerebro de estas personas. Otro posible mecanismo de acción de la N-acetilcisteína sobre la psicosis es por su actividad agonista glutamatérgica, que potencialmente puede mejorar la cognición.

Todavía estos postulados son hipótesis que se han propuesto por distintos investigadores, pero todavía no se conoce con exactitud cuáles son las vías metabólicas implicadas en la mejora de la sintomatología cognitiva en estos pacientes. Por este motivo, a día de hoy se están realizando investigaciones a nivel mundial, en las que colaboran investigadores y hospitales españoles.