Los ciudadanos pueden comunicar sospechas de reacciones adversas a medicamentos al Sistema Español de Farmacovigilancia

comunicación-ciudadanos-reacciones-adversas.jpg

Para quien no esté familiarizado con la terminología, las reacciones adversas o efectos secundarios se definen como una respuesta a un medicamento que sea nociva e indeseable a una dosis considerada normal. En este sentido, España ha decidido seguir el ejemplo de países pioneros como Estados Unidos, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, y permite que los ciudadanos pueden comunicar al Sistema Español de Farmacovigilancia cualquier sospecha que tengan de reacciones adversas a medicamentos. Aunque se haya abierto esta vía, sigue existiendo la vía clásica de comunicación que es a través de los profesionales sanitarios (médico, enfermero, farmacéutico u odontólogo).

Un ejemplo reciente que ha trascendido a los medios de comunicación ha sido la intérprete de inglés de Alicante que comunicó que varias de las personas a las que había acompañado al centro de salud podían haber desarrollado una grave reacción adversa a un medicamento muy común: el metamizol (conocido con el nombre comercial Nolotil ®). Gracias a su aportación se ha confirmado la sospecha de que este medicamento puede producir efectos adversos graves en personas del norte de Europa, precisamente del Reino Unido era de donde procedían la mayor parte de los pacientes a los que esta intérprete asistía.

Según la base de datos nacional de sospechas de reacciones adversas a medicamentos, en los últimos cinco años desde que se implantó esta modalidad de comunicación, un 75 % de la notificaciones de efectos adversos pertenecen a los profesionales y un 25 % a los ciudadanos. La mayoría de los ciudadanos que notificaron reacciones adversas eran adultos jóvenes y de mediana edad, la mitad de las notificaciones fueron por reacciones adversas consideradas graves y hasta un cuarto fueron reacciones adversas no conocidas. Estas notificaciones se complementan con las de los profesionales que son mayoritariamente de pacientes ancianos (un 44 % de las notificaciones).

El temor a las reacciones adversas es uno de los motivos más frecuentes de incumplimiento del tratamiento prescrito, especialmente cuando se trata de psicofármacos. La posibilidad de comunicar dichas posibles reacciones adversas a una institución pública nacional favorece la transparencia y comunicación sobre la seguridad de los medicamentos, así como la confianza de los ciudadanos en el sistema sanitario y la relación con la industria farmacéutica.

En resumen, las notificaciones de los ciudadanos de las sospechas de reacciones adversas a medicamentos son muy importantes por dos motivos. En primer lugar, porque pueden complementar a las que hacen los profesionales y favorecer una mejor labor de farmacovigilancia. Y, en segundo lugar, permitir a los ciudadanos y pacientes hacer llegar sus experiencias y puntos de vista a los laboratorios y autoridades sanitarias, ayudando a otros pacientes y futuros usuarios de esos medicamentos.