La depresión tiene cuatro grandes grupos de síntomas:

  • síntomas afectivos: tristeza, pesimismo, falta de ilusión, desesperanza y tendencia al llanto. 

  • síntomas cognitivos: son el resultado de la influencia del bajo estado de ánimo sobre la valoración negativa que el individuo hace de sí mismo, del mundo y del futuro (esto se conoce como la triada cognitiva de Beck). Respecto a sí mismo, el paciente expresa ideas de minusvalía, inutilidad y culpa. El mundo ya no es un lugar protector donde se encuentra soluciones a los problemas, mientras que el futuro se torna sombrío, sin posibilidad de recuperación, desesperanzador. La desesperanza puede llevar a las ideas de muerte e, incluso, a las ideas de suicidio.

  • síntomas volitivos: aparece abulia, apatía, falta de iniciativa… y se limita la capacidad de decisión para las tareas normales de la vida diaria.

  • síntomas físicos: fundamentalmente se ven afectados los ritmos biológicos, como el sueño y el apetito. Lo más frecuente es que aparezca insomnio, que el apetito esté disminuido y se pierda peso; aunque, en algunos casos, ocurre lo contrario: se duerme demasiado y se aumenta el apetito. En cualquier caso, suele aparecer cansancio. El deseo sexual suele estar disminuido, así como la capacidad para disfrutar de cualquier otra actividad que genere placer (se conoce como anhedonia). Algunas personas tienden a manifestar dolores difusos generalizados o concretos (cefaleas o lumbalgias). En las personas que sufren otras enfermedades, los síntomas de estas suelen agravarse: las lesiones de la dermatitis se hacen más extensas, el dolor de la artrosis se intensifica, la tensión arterial se descompensa, etc.

 

Cómo es alguien con depresión

La persona con depresión se suele presentar a la consulta con la mirada triste, con el gesto borrado, sin expresividad emocional…; puede evitar el contacto visual y tener un llanto fácil. En algunos casos más graves, puede objetivarse un lenguaje sin espontaneidad, parco, con respuestas monosilábicas y retardadas, además de una voz monótona y baja. Parece como si no tuviera energía para comunicarse e intentara economizar sus palabras. Llamativamente el paciente no se da cuenta de esta ausencia de energía, que también se expresa en el resto de movimientos corporales, que son más lentos y menos espontáneos de lo normal. En los casos extremos, puede llegarse a abandonar la higiene y el aseo personal. Incluso, pueden aparecer ideas de ruina económica o de estar muerto, que llegan a ser delirantes, en lo que se conoce como delirio de ruina y de Cotard, respectivamente. 

 

¿La depresión es también ansiedad?

La ansiedad suele ser un compañero inseparable de la depresión y suele requerir también una valoración exhaustiva por parte del profesional.

La depresión se expresa de distinta forma en cada persona.

Es muy importante hacer una valoración minuciosa de los síntomas, no solo para llegar a un correcto diagnóstico, sino para elegir el tratamiento óptimo.


➥ Seguir leyendo Causas de la depresión