Dermatitis facticia

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¿Qué es la dermatitis facticia?

La dermatitis facticia también se conoce como patomimia o dermatitis artefacta. Se trata de un extraño fenómeno en donde el sujeto se produce voluntariamente lesiones cutáneas, pero después niega haber sido él y no persigue ningún beneficio económico por la enfermedad. Por tanto, se autoinflige la lesión cutánea sin motivo y después oculta su autoría, llegando a negarla cuando se le pregunta.

La dermatitis facticia no es la única situación en la que una persona se provoca lesiones. La tricotilomanía (arrancarse cabellos), las excoriaciones (lesiones por rascado intenso) y las automutilaciones son también maneras de autoprovocarse lesiones cutáneas. Lo que hace única a la dermatitis facticia es que el paciente niega su autoría; mientras que, en los otros tres casos, sí la reconoce.

Este tipo de lesiones autoprovocadas son poco frecuentes, pero es cierto que la piel es el órgano más expuesto y más accesible. La patomimia tiene una incidencia baja de 3 casos por cada 1000 personas. Es mucho más frecuente en las mujeres (relación 20:1), especialmente en jóvenes. No es exclusivo de adultos, ya que se han visto casos similares en niños y adolescentes. En cualquier de los casos, se identifica un hecho estresante como factor precipitante y otras veces aparece durante un episodio de una enfermedad mental.

Las personas que lo sufren suelen tener una escasa cualificación laboral, bajo nivel sociocultural y son solteras. Curiosamente, también suelen ser personas que están o han estado en contacto reciente con un medio hospitalario. Por tanto, pueden ser trabajadores del hospital o centro sanitario, parientes de estos trabajadores o familiares de pacientes.

 

Síntomas de la dermatitis facticia

Pueden aparecer lesiones de distintos tipos: excoriaciones, úlceras, costras, ampollas, edemas, hematomas, etc. Lo más llamativo de estas lesiones es que normalmente dibujan formas caprichosas y guardan algún tipo de simetría: lineales paralelas o radiales, con forma de objeto o con aspecto geométrico. También es importante saber si la persona es zurda o diestra, porque las lesiones suelen estar situadas en el radio de acción de la mano dominante. En diestros, lo más frecuente es encontrar lesiones en el antebrazo izquierdo, en los muslos o en la cara. La cara es, precisamente, la zona del cuerpo donde aparecen las lesiones con mayor frecuencia. Le sigue las piernas, los brazos y las manos. Es muy raro que las lesiones aparezcan en las regiones genitales.

 

Tipos de lesiones de la dermatitis facticia

  • Ampollas. Se producen por quemaduras, succión o fricción. Aparecen acompañando a otras lesiones cutáneas.

  • Excoriaciones. Son lesiones por rascado, normalmente con las uñas o con objetos con filo.

  • Costras. Suelen aparecer después de la primera lesión (excoriación). Es frecuente que aparezcan en los labios.

  • Úlceras. Llaman la atención por sus formas atípicas, habitualmente bordes rectilíneos.

  • Edema. El hinchazón del edema puede ser provocado por una ligadura, en cuyo caso queda la marca de la ligadura también

  • Cicatrices. Las huellas que quedan de las lesiones antiguas.

 

Sintomatología de la dermatitis facticia

Llama la atención que los pacientes con estas lesiones dicen no tener picor (prurito). En su lugar, pueden expresar haber sentido escozor y hormigueo antes de que aparecieran las lesiones.

 

Diagnóstico de la dermatitis facticia

El diagnóstico no resulta nada fácil y lo ideal es que sea consensuado entre un especialista en dermatología y otro especialista en psiquiatría o psicología clínica. Las formas de lesionarse y los medios que se pueden emplear para lesionarse son tan variados que las lesiones resultantes pueden ser múltiples. Lo cual dificulta aún más el diagnóstico.

Lo primero que le tiene que llamar la atención al dermátologo o al médico de atención primaria es que las lesiones cutáneas no concuerdan con ninguna enfermedad dermatológica común. Otra característica es la de que el paciente no da apenas datos de cómo surgieron las lesiones. En algunas ocasiones, el paciente se provoca las lesiones en aquellos lugares donde el médico preguntó si había lesiones. Ya que suelen ser personas que han estado en contacto reciente con un medio hospitalario, es conveniente preguntarlos a qué se dedican y si han tenido a algún familiar ingresado. También se debería preguntar por antecedentes psiquiátricos y psicológicos.

En el contacto con el paciente, el médico suele advertir una actitud de indiferencia, “como si no estuviera preocupado por lo que le ocurre“. Esta indiferencia, incluso complacencia en algunas situaciones, se conoce como belle indifférence. Literalmente, se traduce como “bella indiferencia” y hace alusión precisamente a la inapropiada despreocupación ante la gravedad de la situación.

En los casos en los que el dermatólogo encuentre dudas, puede hacer un estudio de anatomía patológica y analizar el tejido lesionado en el laboratorio

 

Causas de la dermatitis facticia

La dermatitis facticia puede aparecer en personas con rasgos de personalidad desadaptativos y en situaciones vitales adversas. En general, pueden ser personas con bajo nivel sociocultural, con pocas habilidades de afrontamiento de problemas, inmaduras, con poca autoestima, con sentimientos de frustración o que pretenden evadir su culpa sobre algo.

 

Tratamiento de la dermatitis facticia

El tratamiento de la dermatitis facticia es complicado porque, a priori, el paciente no va a querer curarse. Al dermatólogo o al médico de atención primaria les va a resultar complicado derivar al paciente a un especialista en salud mental: de psiquiatría o de psicología clínica. Si el paciente observa que el médico atribuye el origen de las lesiones a un problema psicológico, el primero puede enfadarse y acudir a otro médico distinto. Hay tres cosas muy importantes que puede hacer el médico que identifique una dermatits facticia:

  1. Ganarse la confianza del paciente, siendo respetuoso, empático y preocupándose por él. El médico tiene que evitar la confrontación directa y tener paciencia si consulta una y otra vez con el mismo problema.

  2. Dado que las lesiones son autoprovocadas, el único tratamiento posible es vendar la zona más lesionada, incluso se pueden utilizar escayolas que no impidan los movimientos de las articulaciones. De esta manera, el paciente se siente atendido y se dificulta que siga lesionándose las mismas áreas del cuerpo. Como la mayoría de las lesiones son en la cara, esto es difícil de realizar.

  3. Derivar a un especialista en salud mental: psiquiatra o psicólogo clínico. Sugerimos que esta maniobra se realice con cautela. Desaconsejamos decirle al paciente que se ha provocado las lesiones y que necesita ver a un psiquiatra. En su lugar, se debe legitimar el malestar del paciente, mostrándole cómo las lesiones afectan a su calidad de vida, la poca respuesta que está teniendo a los tratamientos empleados y que le vendría bien una ayuda psicológica para afrontar su situación. Es conveniente que, una vez realizada la derivación, el paciente siga viendo al dermatólogo.


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