“Mi hijo no come." ¿Qué puedes hacer ante problemas de alimentación en la infancia?

La anorexia infantil es el término médico para definir la falta de apetito en los niños. Se trata de un motivo de consulta muy frecuente en las consultas de pediatría. Entre el 10-25% de los niños y niñas de entre 1 y 5 años son valorados por su pediatra ante la queja de “no come”.

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La alimentación es un hábito imprescindible para la supervivencia y el bienestar de todos los seres humanos. Cuando esta conducta se ve alterada por diferentes motivos puede generar gran caos en la dinámica familiar. Puede llegar a ser necesario consultar con un psicólogo especialista en niños y adolescentes que ayude a resolver la situación.

Ante cualquier problema o cambio en la ingesta alimentaria, el primer paso es llevar al niño al pediatra para descartar cualquier enfermedad física. Tras haber descartado una condición médica (no relacionada con la salud mental), se recomienda que un psicólogo infantil pueda estudiar el caso de forma individualizada y pormenorizada.

Existen varios tipos de anorexia infantil. Para hacernos una idea general, vamos a comentar las cuatro principales:

  1. No come alimentos sólidos: ocurre cuando el niño está acostumbrado a ingerir alimentos triturados o en puré y no acepta los alimentos sólidos.

  2. Miedo a tragar (fagofobia): el miedo extremo a atragantarse con determinados alimentos. El miedo a atragantarse puede ser consecuencia de algún evento de atragantamiento en el propio niño. También en algunos casos, puede aparecer el miedo por haber presenciado un episodio de atragantamiento en otra persona o en una noticia en la televisión. El niño puede mostrarse muy ansioso e inquieto ante la comida o cuando llega la hora de comer. Clásicamente, se ha conocido como anorexia histérica.

  3. Alimentación selectiva: cuando el niño o la niña ingiere únicamente una variedad muy restringida de alimentos. Esta situación limita la alimentación en algunos contextos, como salir a comer a casa de un familiar o a un restaurante. Algunas familias temen salir de vacaciones porque su hijo o hija no coma la comida del hotel al que van a ir. El niño o niña puede no alimentarse adecuadamente y afectar significativamente a su peso. Bien puede producir bajo peso por ingestas insuficientes, pero también puede producir sobrepeso y obesidad porque los alimentos que sí ingiere no son adecuados (bollería, dulces, bocadillos,...).

  4. Apetito reducido: niños poco apetentes, que muy pocas veces sienten la necesidad de comer, que hacen ingestas reducidas en número y, sobre todo, cantidad. Técnicamente, se conoce como hiporexia.

 

La inapetencia por la comida y los malos hábitos de alimentación pueden generar cambios en el peso, afectación del ambiente familiar y social, empeoramiento en el rendimiento escolar y cambios emocionales, entre otros. Por lo tanto, son situaciones potencialmente graves, que deben abordarse lo antes posible.

 

¿Qué podéis hacer como padres?

  • No culpabilizarte ni culpabilizar a nadie por lo que está ocurriendo.

  • Tratar de mantener la calma, especialmente hacia tu hijo: él no tiene culpa.

  • Solicitar ayuda de un profesional para abordar la situación.

  • Analizar la dinámica familiar y lo que está ocurriendo (factores desencadenantes y mantenedores).

  • Facilitar que el entorno sea tranquilo y relajado durante los momentos de desayuno, comida, merienda y cena.

  • Dotar de espacio y tiempo al niño para que pueda experimentar con la comida y comer él solo.

  • Ofrecerle comidas nuevas: sabores y texturas nuevas, para que pueda ir experimentando nuevas sensaciones. Siempre respetando su espacio y su tiempo para incorporar nuevos alimentos a su dieta.

  • Incorporar al niño, progresivamente, a actividades relacionadas con la alimentación: compra, cocinar juntos, etc.

  • Mantener una alimentación mediterránea: rica y variada en alimentos saludables.

  • Evitar compensar con alimentos hipercalóricos las pequeñas cantidades de comida que ingiere el niño.

 

Si tienes dudas, o necesitas orientación para abordar el problema que estás atravesando no dudes en pedir una cita con nuestra psicóloga clínica infantil.