Sufrir un trastorno de ansiedad social a lo largo de la vida conlleva importante consecuencias.

En primer lugar, si se desarrolla en la infancia, van a ser niños con muy baja autoestima, que han tenido problemas curriculares y que no han podido seguramente adquirir habilidades de afrontamiento ni de comunicación. En la edad adulta, serán personas con una menor cualificación profesional por sus problemas académicos. Los problemas académicos no parten de una menor inteligencia, sino que son la consecuencia del fracaso en las actividades donde era necesaria la interacción o exposición social (trabajos en grupo, exposiciones orales, exámenes orales e, incluso, exámenes escritos en donde las notas se hacen públicas). La dificultad para interactuar con otras personas va a limitar los puestos de trabajo a los que aspire la persona con fobia social, ya que evitará puestos en los que deba trabajar en equipo o atender al público. También será complicado que promocione, ya que, seguramente, intentará pasar desapercibido para sus jefes y evitará presentarse a ofertas de promoción interna. También evitará cambiar de trabajo para no tener que conocer a personas nuevas.

La vida personal de una persona con fobia social también suele estar muy limitada. Los círculos sociales suelen ser muy pequeños y cerrados. Esto hace complicado hacer nuevos amigos, conocer nuevas actividades de ocio o encontrar trabajo.

Todas estas consecuencias llevan a la persona con ansiedad social a tener muy baja autoestima, valorarse negativamente y no explotar sus fortalezas y capacidades. Por este motivo, es frecuente que estas personas desarrollen una depresión mayor en algún momento a lo largo de sus vidas y que les cueste adaptarse a los cambios (adaptarse a la universidad, a la vida laboral, a las rupturas sentimentales, etc.). 

Para que la fobia social no evolucione hacia la cronicidad, se acompañe de depresión o abuso de alcohol y afecte globalmente a una persona, es muy recomendable iniciar el tratamiento lo antes posible. Para ello, es conveniente saber identificar este trastorno que afecta a más de una de cada diez personas.

Espero que la lectura de este artículo haya podido darte la información suficiente para poder conocer acerca de este trastorno y saber cuándo y por qué buscar ayuda profesional.