Venlafaxina: para qué sirve, efectos secundarios y dosis

Fecha de publicación: noviembre 2026.

La venlafaxina es un antidepresivo que se utiliza principalmente para tratar la depresión y determinados trastornos de ansiedad. Pertenece a la familia de los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), también conocidos como antidepresivos duales. Se dispensa con receta médica.

Si te han recetado venlafaxina, es comprensible que tengas muchas dudas que quieras resolver. Te invitamos a leer esta guía sobre venlafaxina que explica para qué sirve, cuándo empezarás a notar mejoría, qué efectos secundarios puede producir, durante cuánto tiempo debes tomarla y qué ocurrirá después al dejarla.

 
Venlafaxina: para qué sirve, efectos secundarios y dosis
 

Para qué sirve la venlafaxina

Que venlafaxina sea considerado un antidepresivo no significa que solo sirva para la depresión. También puede ayudar a reducir la preocupación excesiva, la ansiedad anticipatoria y las crisis de ansiedad.

La venlafaxina tiene indicación en adultos para tratar:

Otros usos de la venlafaxina fuera de ficha técnica

Además de las indicaciones aprobadas en ficha técnica, venlafaxina se ha utilizado también para tratar el estrés postraumático, el trastorno disfórico premenstrual, los sofocos de la menopausia, algunos tipos de dolor neuropático y como prevención de la migraña.

Qué es la venlafaxina y cómo actúa

Como decíamos antes, venlafaxina pertenece a la familia de los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), nombre que recibe por su mecanismo de acción. Venlafaxina actúa incrementando la neurotransmisión de serotonina (desde dosis bajas), noradrenalina (a partir de dosis medias) y dopamina (en algunos casos a partir de dosis altas. Estos tres neurotransmisores están implicados en la depresión y la ansiedad, pero no explican por sí solos estas enfermedades ni significa que se produzcan por un déficit de ellos.

Como se puede deducir del párrafo anterior, el peso relativo de la acción de venlafaxina sobre cada neurotransmisor varía con la concentración del medicamento. De manera que:

  • Dosis bajas: aumentan la disponibilidad de serotonina en el espacio intersináptico entre neuronas.

  • Dosis medias: aumentan la disponibilidad de serotonina y noradrenalina en el espacio intersináptico entre neuronas.

  • Dosis altas: aumentan la disponibilidad de serotonina, noradrenalina y dopamina en el espacio intersináptico entre neuronas.

En la práctica, estas diferencias se reflejan en que incrementar la dosis de venlafaxina puede ayudar a mejorar determinados síntomas que con una dosis menor no habían mejorado, al añadir un nuevo mecanismo de acción. En estos casos, hay que tener en cuenta los efectos adversos que, como veremos, son más probables cuanto más alta sea la dosis.

Venlafaxina: opiniones y eficacia como antidepresivo

La venlafaxina es uno de los antidepresivos más prescritos y en el que muchos psiquiatras confían como segundo opción cuando un antidepresivo de la familia de los ISRS no ha sido suficiente. Sin embargo, se trata de un medicamento que habitualmente produce más efectos secundarios que los propios ISRS, lo que puede conllevar problemas de tolerancia o abandonos.

En uno de los metaanálisis más citados en psiquiatría publicado en 2018 en The Lancet por Cipriani y colaboradores, que incluyó 522 ensayos y 116.477 participantes, se encontró que venlafaxina estaba entre los antidepresivos con resultados más favorables cuando se comparaba su eficacia con otros antidepresivos. Sin embargo, como adelantábamos antes, figuraba entre los que presentaban más abandonos del tratamiento.

Si quieres conocer más acerca de este metaanálisis y los resultados obtenidos por los distintos medicamentos estudiados, te recomiendo leer nuestra guía sobre cómo elegir el mejor antidepresivo.

Venlafaxina: nombre comercial en España

Los medicamentos se pueden vender con distintos nombres comerciales según la región en la que te encuentres.

En España, los dos primeros nombres con los que se comercializó venlafaxina fueron Vandral ® y Dobupal ®, y sus respectivas variantes de liberación prolongada Vandral retard ® y Dobupal retard ®. Otros nombres comerciales empleados en nuestro país son: Zarelis retard ®, Venlabrain retard ®, Dislaven retard ® y Levest retard ®. También tenemos distintos genéricos de conocidas marcas como: Kern Pharma, Normon, Alter, Cinfamed, Aurovitas, Mabo, Mylan, Ratiopharm, Sandoz, Stada, Viatris o Teva, entre otros. Prácticamente todas las marcas venden el medicamento en cápsulas de liberación prolongada (cuando lleva el apellido retard), salvo Zarelis retard y Venlabrain retard que son comprimidos de liberación prolongada.

En el continente americano, venlafaxina retard se ha comercializado ampliamente bajo el nombre comercial Effexor XR (Efexor XR en México o Chile).

Más adelante, explicaremos las diferencias entre venlafaxina y venlafaxina retard.

Venlafaxina y venlafaxina retard: ¿son lo mismo?

La venlafaxina y la venlafaxina retard contienen el mismo principio activo. El apellido “retard” indica que el comprimido o cápsula es de liberación prolongada y el medicamento se libera de forma más gradual y permite una absorción más lenta que la presentación de liberación inmediata.

La principal diferencia práctica entre la formulación retard y la inmediata está en el número de tomas. La venlafaxina retard se administra habitualmente una vez al día, mientras que la de liberación inmediata suele requerir dos o tres tomas diarias. Una única toma resulta más cómoda para el paciente y puede facilitar el cumplimiento del tratamiento reduciendo los olvidos.

Además, la venlafaxina retard puede tolerarse mejor que la de liberación inmediata, especialmente respecto a las náuseas que pueden aparecer al comenzar el tratamiento. No obstante, ambas formulaciones pueden producir efectos secundarios y la tolerabilidad depende también de la dosis y de la respuesta individual.

No debe cambiarse la venlafaxina de liberación inmediata por la venlafaxina retard, ni viceversa, sin indicación médica, ya que puede ser necesario ajustar la dosis y el número de tomas diarias. Es decir, si estás acostumbrado a tomar venlafaxina retard y en la farmacia te ofrecen una venlafaxina que no indique retard, pide que te den una que diga retard o comprueba con el farmacéutico que en el envase indique “liberación prolongada”.

Otra confusión habitual es si la venlafaxina y la desvenlafaxina son el mismo tratamiento. La desvenlafaxina es el principal metabolito activo de la venlafaxina y también se utiliza como medicamento. Ambos están comercializados en España, pero sus dosis no son intercambiables miligramo por miligramo.

Cómo se toma la venlafaxina

La venlafaxina de liberación prolongada se toma habitualmente una vez al día, con comida y aproximadamente a la misma hora. Las instrucciones concretas dependen del producto prescrito, pero generalmente los comprimidos y las cápsulas deben tragarse enteras con agua, sin partir, triturar, masticar ni disolver.

A qué hora se toma: por la mañana o por la noche

A mis pacientes suelo recomendarles tomar venlafaxina en el desayuno. Es un momento del día en el que es fácil acordarse de tomarla, se suele estar en casa y evita tener que llevar consigo el tratamiento. Además, al tomarla por la mañana se evita el riesgo de que pueda producir insomnio si se toma por la noche. No obstante, no hay una hora que sea adecuada para todas las personas y el horario debe adaptarse a las preferencias y rutinas de la persona, así como a la tolerabilidad del medicamento. Por ejemplo, si produce somnolencia (que también es posible), puede valorar otro horario, como la cena.

Qué pasa si olvido una dosis

No tomes una dosis doble para compensar un olvido. Según el prospecto, debes tomar la dosis olvidada en cuanto lo recuerdes, salvo que estés próximo a la hora de la siguiente; en ese caso, omite la dosis olvidada y continúa con tu pauta habitual.

La venlafaxina es uno de los antidepresivos con mayor riesgo de producir síntomas de retirada cuando se interrumpe bruscamente. Algunas personas pueden notar mareos, náuseas, ansiedad o sensaciones parecidas a descargas eléctricas tras olvidar una o dos dosis consecutivas. Esto pasa con más frecuencia con la venlafaxina que no es de liberación prolongada, pero también puede ocurrir con la venlafaxina retard.

Por este motivo, es especialmente importante mantener un horario regular y evitar los olvidos. Asociar la toma a una rutina diaria o utilizar una alarma puede ayudarte. Los olvidos repetidos pueden comprometer la eficacia del tratamiento y favorecer la aparición de efectos secundarios o síntomas de retirada.

Dosis de venlafaxina: 37,5 mg, 75 mg, 150 mg, 225 mg y 300 mg

Venlafaxina es un medicamento muy versátil con un rango de dosis bastante amplio, que va desde los 37,5 mg a los 375 mg. La dosis recomendada depende del diagnóstico, la formulación, la respuesta y la tolerabilidad. Habitualmente, la dosis mínima eficaz son 75 mg al día, aunque en algunos casos donde hay mucha ansiedad o crisis de pánico es preferible empezar con la mitad de dosis.

Como referencia, la ficha técnica de venlafaxina de liberación prolongada recoge las siguientes recomendaciones.

Desliza la tabla hacia los lados para ver todas las columnas.

Venlafaxina de liberación prolongada: dosis en adultos
Indicación en adultos Inicio recogido en ficha técnica Máximo recogido en ficha técnica
Depresión mayor 75 mg al día 375 mg al día
Ansiedad generalizada 75 mg al día 225 mg al día
Ansiedad social 75 mg al día 225 mg al día en casos seleccionados; no se ha demostrado beneficio adicional general con dosis mayores de 75 mg.
Trastorno de pánico 37,5 mg al día durante 7 días; después, 75 mg al día. 225 mg al día

Estas cifras son informativas, en ningún caso suponen una pauta para iniciar o ajustar el tratamiento por cuenta propia. Todos los cambios de dosis, ya sean subidas o bajadas requieren una evaluación clínica y una indicación médica. La enfermedad renal o hepática puede exigir ajustes. La dosis máxima en depresión de venlafaxina según ficha técnica son 375 mg, pero conozco algunos profesionales que han llegado a prescribir 600 mg al día en casos determinados. En otros trastornos, la dosis máxima recomendada es menor. En cualquier caso, la dosis máxima autorizada no es una dosis objetivo para todos los pacientes.

Cuánto tarda la venlafaxina en hacer efecto

Como ocurre con el resto de antidepresivos, la mejoría no suele ser inmediata. En la mayoría de los casos, el efecto de venlafaxina se empieza a notar pasadas las dos semanas de tratamiento. En algunos casos, es necesario esperar más de un mes hasta que se empiezan a notar los primeros efectos. En otros casos, puede ser necesario un ajuste de dosis para lograr los efectos deseados.

Si sientes o piensas que la “venlafaxina no me hace efecto” es muy posible que sea porque todavía no ha empezado a actuar. En la mayoría de los casos, lo mejor es esperar. Ya sé que es difícil ser paciente cuando no te encuentras bien, pero todos los antidepresivos son así: tienen un inicio de acción demorado. De todas formas, si no has notado mejoría con la medicación, es importante que lo comentes en la siguiente revisión y no modifiques la dosis por tu cuenta.

Qué puedes notar los primeros días tomando venlafaxina

En los primeros días tomando venlafaxina pueden aparecer náuseas, mareo, dolor de cabeza, molestias digestivas, nerviosismo o alteraciones del sueño. Muchas de estas molestias tienden a disminuir con el paso de los días, a medida que el organismo se adapta, aunque su duración e intensidad varían de una persona a otra. En mi experiencia, las náuseas y el dolor de cabeza son los efectos secundarios más frecuentes al comienzo del tratamiento con venlafaxina.

Cuando una persona empieza a tomar venlafaxina es muy importante que tenga en cuenta que no va a mejorar de forma inmediata y que los efectos secundarios son más intensos al principio. Conocer ambas cosas ayuda a afrontar el tratamiento con expectativas realistas y entender que es posible que la persona se encuentre peor los primeros días, ya que las molestias aparecen antes de que los beneficios. Por otra parte, también es importante saber no encontrarse mejor durante los primeros días no significa que la venlafaxina no vaya a funcionar.

En mi experiencia, explicar esto a los pacientes les ayuda a entender lo que les está pasando, reduce su preocupación, favorece el cumplimiento terapéutico y permite que se le dé una oportunidad a la venlafaxina. Aun así, si las molestias son intensas, empeoran o resultan difíciles de tolerar, conviene consultar, en lugar de asumir que hay que soportarlas hasta que desaparezcan.

Efectos secundarios de la venlafaxina

Muchas personas toleran bien la venlafaxina, aunque otras pueden presentar efectos secundarios que dificultan el tratamiento. En mi experiencia clínica, algunos ISRS pueden resultar más fáciles de tolerar, pero la respuesta varía entre personas y no se puede establecer una regla válida para todos los pacientes.

El metaanálisis de Cipriani citado al principio del artículo encontró que la venlafaxina estaba entre los antidepresivos con mayores tasas de abandono en las comparaciones directas. Los problemas de tolerabilidad son un motivo importante por el que una persona puede interrumpir un tratamiento antidepresivo.

La venlafaxina suele producir la mayoría de sus efectos adversos por su acción dual sobre la neurotransmisión de la serotonina y la noradrenalina. Estos sistemas participan en funciones como el sueño, la actividad digestiva o la regulación cardiovascular, lo que ayuda a entender algunos de sus efectos adversos.

Muchos de los efectos secundarios de venlafaxina son molestias leves que disminuyen con el tiempo. Otros efectos adversos pueden ser más intensos, persistentes o empeorar, y conviene consultarlos.

Efectos secundarios más frecuentes con venlafaxina

Aunque hayamos dicho que los efectos adversos pueden ser más frecuentes con venlafaxina que con otros antidepresivos, muchas personas en tratamiento con venlafaxina no perciben ningún efecto secundario o tienen alguna molestia puntual.

En cualquier caso, los efectos secundarios es más frecuente que aparezcan al comenzar el tratamiento o después de aumentar la dosis. Además, algunos efectos adversos son dosis-dependientes, es decir, pueden hacerse más frecuentes o intensos con dosis mayores.

Los efectos secundarios más frecuentes de venlafaxina son:

  • Náuseas, cambios en el apetito y diarrea o estreñimiento.

  • Mareo y dolor de cabeza.

  • Nerviosismo, insomnio o somnolencia.

  • Disminución del deseo sexual, alteraciones de la eyaculación o del orgasmo y problemas de erección.

  • Cansancio.

  • Sudoración, incluida la sudoración nocturna.

  • Sequedad de boca.

  • Aumento de la presión arterial y palpitaciones.

Esta lista no recoge todos los efectos secundarios descritos con venlafaxina ni tampoco significa que una persona vaya a experimentarlos todos. Algunos pueden parecer contradictorios, como el insomnio y la somnolencia. La respuesta depende de la sensibilidad individual, la dosis, otros medicamentos y el estado previo del paciente.

Efectos a largo plazo de venlafaxina

Aunque muchas molestias iniciales mejoran, algunos efectos secundarios pueden mantenerse durante el tratamiento. Entre ellos se encuentran la disfunción sexual, los cambios de peso, la sudoración o la elevación de la presión arterial.

En ocasiones adquieren más importancia a medida que la persona se recupera de la depresión y vuelve a prestar atención a aspectos de su vida que habían quedado en segundo plano. Por eso, el seguimiento debe valorar tanto la mejoría como la calidad de vida durante el tratamiento.

Disfunción sexual con venlafaxina

La disfunción sexual puede aparecer tanto con los antidepresivos ISRS como con antidepresivos duales (venlafaxina, duloxetina y desvenlafaxina). Puede manifestarse como disminución del deseo sexual, dificultad para llegar al orgasmo, retraso de la eyaculación o problemas de erección.

Es importante que el psiquiatra pregunte por estos efectos a lo largo del tratamiento, porque pueden afectar a la calidad de vida y favorecer su abandono. En ocasiones, se hacen más evidentes cuando mejora la depresión, pero la función sexual no se recupera al mismo ritmo. Como la propia depresión también puede afectar a la sexualidad, conviene valorar cómo era la función sexual antes de iniciar la medicación y cómo ha evolucionado durante el tratamiento.

Si aparecen dificultades, es recomendable revisar con el paciente los beneficios y los inconvenientes del tratamiento. Según la situación, pueden considerarse medidas como reducir la dosis, cambiar de antidepresivo o añadir un tratamiento específico, siempre bajo supervisión médica.

La disfunción sexual secundaria a venlafaxina suele ser reversible al suspender el tratamiento, si bien, en ocasiones, no desaparece de forma inmediata.

Sudoración con Venlafaxina

La venlafaxina puede producir un fenómeno denominado hiperhidrosis, que consiste en una sudoración excesiva que puede aparecer durante el día o durante la noche, incluso en reposo de forma espontánea. El calor y la actividad física pueden hacerla más evidente. En algunas personas resulta incómoda o interfiere en su vida social, por ejemplo, por la sudoración de las manos o las marcas de sudor en la ropa.

La sudoración aislada no suele entrañar gravedad, pero si es intensa o persistente conviene comentarla en consulta. Si apareciera acompañada de fiebre, confusión, agitación importante o rigidez muscular, requiere valoración médica urgente.

Hipertensión arterial y venlafaxina

La venlafaxina puede aumentar la presión arterial y este riesgo aumenta con la dosis. Por ello, conviene comprobarla antes de iniciar el tratamiento y controlarla periódicamente, especialmente después de los incrementos de dosis.

En personas con hipertensión arterial previa puede ser necesario un control más estrecho. El inicio del tratamiento con venlafaxina puede descompensar la tensión arterial y requerir un ajuste del tratamiento antihipertensivo.

¿La venlafaxina engorda o adelgaza?

La venlafaxina puede asociarse tanto a aumento como a pérdida de peso, y no es posible predecir con certeza qué ocurrirá en una persona concreta.

Al principio, las náuseas o la disminución del apetito pueden favorecer una pérdida de peso. Sin embargo, parte de los cambios también puede estar relacionada con la recuperación de la depresión o la ansiedad. Algunas personas comen menos y pierden peso cuando se encuentran mal; al mejorar, recuperan el apetito y el peso perdido. Otras comen más, recurren a la comida para aliviar el malestar o reducen su actividad física; si estos hábitos se normalizan con la mejoría, pueden perder parte del peso que habían ganado.

Por tanto, no todo cambio de peso durante el tratamiento puede atribuirse directamente al medicamento. También influyen el sueño, la alimentación, la actividad física y otros tratamientos, y la recuperación no implica necesariamente volver al peso previo.

En mi experiencia clínica, lo más útil es observar la evolución del apetito y del peso durante el tratamiento. Si aparece una ganancia de peso, conviene estudiar qué factores pueden estar interviniendo y actuar sobre los modificables, como la alimentación y la actividad física.

Si la ganancia persiste y se convierte en un problema, el médico y el paciente deben valorar si existe una alternativa que mantenga los beneficios del tratamiento con un impacto más favorable sobre el peso.

¿La venlafaxina da sueño o sirve para dormir?

Como hemos dicho antes, el prospecto recoge que venlafaxina puede producir ambos efectos secundarios: insomnio y somnolencia. Esto no significa ni que venlafaxina se utilice como un hipnótico ni que todas las personas que la toman vayan a tener problemas de sueño.

En mi experiencia, suele tener un perfil más bien activador y, en algunas personas, puede aumentar transitoriamente el nerviosismo durante los primeros días. Mi recomendación más habitual es tomar la formulación de liberación prolongada (venlafaxina retard) con el desayuno, aunque el horario se individualiza según la respuesta.

Si provoca somnolencia, puede valorarse una toma por la tarde o por la noche. Cualquier cambio de horario debe ser acordado con el médico.

¿Se puede beber alcohol tomando venlafaxina?

La ficha técnica recomienda no beber alcohol durante el tratamiento con venlafaxina. Además de favorecer efectos adversos, el alcohol puede empeorar el sueño, el estado de ánimo y los síntomas de ansiedad.

A mis pacientes les recomiendo evitarlo tanto por la posible interacción con la medicación como porque puede dificultar su recuperación de su proceso de depresión o ansiedad.

Si necesitas más información, hemos escrito una guía sobre antidepresivos y alcohol.

Durante cuánto tiempo hay que tomar la venlafaxina

La duración del tratamiento con venlafaxina es muy variable. Se decide en función del diagnóstico, la evolución, el riesgo de recaída, la tolerabilidad al medicamento y la preferencia personal del paciente. Por ejemplo, cuando se trata del primer episodio depresivo de una persona, se recomienda mantener la misma dosis del mismo antidepresivo durante al menos seis meses después de la remisión completa de los síntomas. Se recomienda duplicar este periodo cuando es el segundo episodio depresivo de una persona. Algunas personas que han tenido múltiples recaídas pueden necesitar un tratamiento más prolongado, incluso indefinido. Esta decisión debe tener en cuenta la preferencia personal del paciente y su evolución; por tanto, debe revisarse periódicamente.

Cómo dejar la venlafaxina y qué pasa si se suspende de golpe

Los antidepresivos no deben suspenderse de golpe por cuenta propia. Esta recomendación es especialmente importante con la venlafaxina, uno de los antidepresivos con mayor riesgo de producir síntomas de retirada cuando se interrumpe bruscamente o se reduce la dosis demasiado rápido.

El síndrome de retirada o discontinuación suele aparecer durante los primeros días después de suspender el medicamento o reducir la dosis. El riesgo aumenta cuando la reducción es demasiado rápida. Puede incluir mareos, náuseas, ansiedad, alteraciones del sueño, sensación de inestabilidad o sensaciones parecidas a descargas eléctricas.

Un metaanálisis publicado en 2024 (Henssler et al., 2024) estimó que aproximadamente una de cada tres personas presentó al menos un síntoma después de retirar un antidepresivo. Dicho de otro modo, en los estudios analizados, alrededor de dos de cada tres personas no presentaron síntomas de discontinuación. Estas cifras agrupan distintos antidepresivos y situaciones de retirada; no predicen el riesgo individual con venlafaxina ni implican que todos los síntomas observados fueran consecuencia directa de suspender la medicación.

No existe una pauta de retirada válida para todos. Acordarla con el médico permite reducir la dosis de forma gradual, adaptando las reducciones al tiempo de tratamiento, la dosis y la respuesta individual. El proceso puede necesitar semanas o meses y, en algunas personas, más tiempo. Si aparecen molestias importantes, conviene revisar el ritmo de reducción antes de continuar.

Se desaconseja tomar venlafaxina en días alternos para retirarla, porque las fluctuaciones en las concentraciones del medicamento pueden favorecer los síntomas de retirada. Lo habitual es mantener una toma diaria y reducir progresivamente la dosis según la pauta acordada con el médico.

El síndrome de retirada y la recaída de la depresión son fenómenos distintos, aunque pueden compartir síntomas y también coexistir. El médico valorará cuándo aparecen las molestias, sus características y su evolución para poder diferenciarlos y decidir cómo actuar.

¿Es adictiva la venlafaxina?

La venlafaxina no se considera adictiva: no suele provocar deseo compulsivo de consumirla ni pérdida de control sobre su uso, como ocurre con las sustancias adictivas. Sin embargo, el organismo puede adaptarse a su presencia y aparecer síntomas de retirada cuando se reduce la dosis demasiado rápido o se suspende bruscamente.

Este proceso de neuroadaptación, no significa que los antidepresivos sean adictivos. Aun así, algunas personas pueden tener dificultades importantes para dejar la venlafaxina. Estas dificultades deben tomarse en serio y tenerse en cuenta tanto al prescribir el medicamento como al planificar su retirada.

Precauciones, interacciones y cuándo consultar urgentemente

Antes de empezar a tomar venlafaxina, informa a tu médico de todos tus medicamentos y suplementos, y de antecedentes como trastorno bipolar, convulsiones, hipertensión, enfermedad cardiovascular, glaucoma o enfermedad renal o hepática.

Venlafaxina es un tratamiento cuyo uso está aprobado en adultos. No se recomienda su uso habitual en menores de 18 años, salvo indicación expresa del especialista.

La utilización de venlafaxina con anticoagulantes, aspirina y algunos antinflamatorios como los AINE pueden aumentar el riesgo de sangrado y deben utilizarse con precaución y bajo supervisión médica.

La combinación de venlafaxina con otros tratamientos que actúan sobre la serotonina, como determinados antidepresivos (ISRS, duloxetina o trazodona) o tramadol, necesitan valoración por el riesgo de síndrome serotoninérgico.

Está contraindicada la combinación de venlafaxina con antidepresivos de la familia de los IMAO, especialmente con los IMAO irreversibles. Este tipo de antidepresivos se utilizan muy poco en la actualidad.

En embarazadas o lactantes debe individualizarse el riesgo y la decisión de continuar con el tratamiento. Si estás embarazada, buscas embarazo o estás dando el pecho, consulta lo antes posible antes de modificar el tratamiento. Hay que valorar los beneficios y riesgos de la medicación y del trastorno sin tratar; no se aconseja suspenderla automáticamente al conocer un embarazo. Cerca del parto puede ser necesario vigilar al recién nacido.

Busca ayuda médica inmediata ante convulsiones, dificultad respiratoria o una reacción alérgica importante, o fiebre con confusión y rigidez muscular. También requiere atención inmediata la aparición de ideas de suicidio o de un empeoramiento intenso. Si existe peligro inmediato, llama al 112. Ante una sobredosis, busca asistencia urgente aunque todavía no haya síntomas.


Preguntas frecuentes sobre Venlafaxina

Fuentes consultadas

Este artículo ofrece información general para adultos y no sustituye una valoración médica personal.

Redactor del artículo

 
Psiquiatra especialista en venlafaxina

Psiquiatra en Madrid y psiquiatra online.
Autor de Hablemos de los psicofármacos (arpa, 2024)

 
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