Sertralina: para qué sirve, efectos secundarios y dosis recomendada
La Sertralina es uno de los antidepresivos ISRS más conocidos y utilizados en la actualidad a pesar de que se comercializa desde 1991. Su éxito se debe a su equilibrio eficacia-tolerabilidad y a su versatilidad. Además de utilizarse para tratar la depresión, se emplea como tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de pánico, fobia social, trastorno por estrés postraumático y trastornos adaptativos.
En este artículo explicamos qué es la sertralina, para qué sirve, cómo se toma, en qué dosis, qué efectos secundarios puede producir y qué ventajas específicas tiene frente a otros antidepresivos.
Para qué sirve la sertralina
La Sertralina sirve para tratar distintos trastornos mentales. Fundamentalmente en aquellos que aparece síntomas depresivos, ansiosos, obsesivos o traumáticos.
Sus indicaciones principales son:
Depresión mayor.
Prevención de recaídas depresivas.
Trastorno de angustia o trastorno de pánico, con o sin agorafobia.
Trastorno obsesivo-compulsivo.
Trastorno de ansiedad social o fobia social.
Trastorno por estrés postraumático.
La ficha técnica de la Sertralina recoge estas indicaciones en adultos y, en el caso del TOC, también en niños y adolescentes de 6 a 17 años.
Cómo se toma la sertralina
La sertralina se toma habitualmente una vez al día. Como es un antidepresivo con propiedades activadores y puede aumentar los niveles de energía, suelo recomendar tomarla por la mañana con el desayuno. Puede tomarse con o sin alimentos, pero si produce náuseas es preferible tomarla después del desayuno.
Por lo general, se recomienda evitar tomarla por la noche porque puede aumentar levemente la ansiedad y producir insomnio, sobre todo al comienzo del tratamiento.
Es muy importante mantener una pauta estable, tomar todos los días la dosis recomendada por tu médico, a la misma hora y no cambiar la dosis por cuenta propia. El cumplimiento irregular del tratamiento podría evitar los efectos beneficiosos e incrementar los efectos secundarios.
Si aparecen efectos secundarios, si no hay mejoría o si se desea dejar el tratamiento, conviene consultarlo antes con el médico.
Dosis: Sertralina 50mg y 100mg
La Sertralina se comercializa en comprimidos de 50 y 100mg. La Sertralina 50 mg es una de las dosis más habituales para iniciar el tratamiento, aunque en algunas ocasiones se recomienda empezar con 25 mg (es decir medio comprimido de 50mg). Lo que se busca con la dosis inicial es facilitar la tolerabilidad del fármaco que puede dar molestias en los primeros días, especialmente gastrointestinales y dolores de cabeza.
Las dosis terapéuticas de Sertralina tienen un rango amplio desde los 50mg hasta los 200 mg al día, que suele establecerse como la dosis máxima. Los incrementos se suelen hacer en intervalos de 50mg dejando un plazo de semanas entre cambios. Respetar estos plazos mejora la tolerabilidad al fármaco y lo permite actuar, ya que requiere al menos dos semanas de tratamiento continuado para hacer su efecto. Además, no conviene aumentar la dosis antes de tiempo, porque los cambios demasiado rápidos pueden aumentar los efectos secundarios sin mejorar necesariamente la eficacia.
La dosis correcta no es necesariamente la más alta, sino la menor dosis eficaz. La dosis adecuada depende del diagnóstico, la respuesta clínica, los efectos secundarios, la edad, otros tratamientos y la situación individual de cada paciente. Habitualmente, en el tratamiento del TOC las dosis suelen aproximarse más a los 150-200 mg al día, mientras que en la depresión y los trastornos de ansiedad las dosis utilizadas suelen ser menores.
Cuánto tarda en hacer efecto la sertralina
La sertralina, al igual que el resto de antidepresivos, no hace efecto de forma inmediata. Es más, en los primeros días de tratamiento es más habitual encontrarse peor que mejor. Esta realidad es muy importante que la conozca el paciente para que no se desanime si ve que no mejora rápidamente. Lo esperable es que los efectos beneficiosos aparezcan hacia la segunda tratamiento o después y que, por el contrario, los efectos secundarios iniciales desaparezcan tras unos días de tratamiento.
En resumen, de forma orientativa:
Durante los primeros días pueden aparecer efectos secundarios, sobre todo gastrointestinales y dolores de cabeza.
Entre la segunda y la cuarta semana puede empezar a notarse una reducción gradual y lenta de algunos síntomas.
A partir de la cuarta o sexta semana suele valorarse mejor la respuesta a la Sertralina.
En TOC la respuesta puede ser más lenta y la dosis necesaria mayor que para ansiedad o depresión.
Uno de los errores más frecuentes es suspender el tratamiento demasiado pronto porque “todavía no ha hecho efecto” o porque “me ha sentado mal los primeros días”. También puede ocurrir lo contrario: si el prescriptor no es un especialista es posible que no se optimice la dosis y se quede el paciente con 50mg sin revisar si realmente está siendo útil. Por eso el seguimiento clínico con un psiquiatra es importante.
Sertralina los primeros días: qué puedes esperar y notar
Seamos sinceros, los primeros días con sertralina pueden ser incómodos para algunas personas. Esto no significa que el tratamiento vaya mal, pero conviene saber qué puede ocurrir para no asustarse ni tomar decisiones precipitadas.
Durante el inicio pueden aparecer:
Náuseas.
Diarrea o molestias digestivas.
Dolor de cabeza.
Boca seca.
Cansancio.
Somnolencia.
Insomnio.
Nerviosismo.
Sensación de inquietud.
Sudoración.
Temblor fino.
Disminución del apetito.
Sueños más intensos.
Muchos de estos efectos son transitorios y tienden a mejorar en pocos días al continuar el tratamiento. Aun así, si son intensos, si empeoran mucho la ansiedad, si aparece irritabilidad, insomnio o ideas de muerte, hay que consultar con el médico.
Cómo sé si me está haciendo efecto
Muchos de mis pacientes me preguntan cómo sabrán si un antidepresivo les está haciendo efecto. La respuesta depende de los síntomas que estemos intentando tratar. En general, a partir de la tercera semana de tratamiento, se puede empezar a notar una disminución de los síntomas principales que motivaron la consulta. Lo esperable no es que los síntomas desaparezcan como por arte de magia, sino que vayan disminuyendo en intensidad y frecuencia gradualmente.
Debemos esperar unas pocas semanas, habitualmente al menos tres o cuatro, para saber si ha habido respuesta a este antidepresivo y ajustar la dosis si lo vemos necesario. Como decíamos anteriormente, la dosis inicial no suele ser la definitiva y es frecuente realizar ajuste de dosis hasta encontrar la dosis mínima eficaz.
Cuánto tiempo hay que tomar sertralina
La duración del tratamiento depende del diagnóstico, la gravedad del episodio, el número de recaídas previas, el tiempo hasta la respuesta clínica, los efectos secundarios y las preferencias del paciente.
En depresión, muchas guías recomiendan mantener el antidepresivo durante un tiempo después de la mejoría para reducir el riesgo de recaída. La mayoría de las guías señalan que, en un primer episodio depresivo, los ISRS deben mantenerse durante al menos 6 meses una vez alcanzada la remisión completa de los síntomas. Esta recomendación se amplia cuando es el segundo episodio y se podría plantear un tratamiento indefinido a partir del tercer o cuarto episodio depresivo.
En otros trastornos, como el TOC, en el que de media se tarda 10 años en buscar ayuda profesional e iniciar un tratamiento, la recomendación de mantenerlo en el tratamiento puede ser mayor que en la depresión.
Tomo Sertralina y tengo más ansiedad: qué significa
Seguir con ansiedad tras comenzar con Sertralina no siempre significa que el tratamiento no funcione y puede ser esperable en algunos casos, especialmente cuando la ansiedad era muy elevada antes del tratamiento. En estos casos, se recomienda comenzar con una dosis de inicio menor de la habitual (25 mg al día). En algunos casos, se pueden recomendar estrategias de relajación o un tratamiento ansiolítico o hipnótico coadyuvante, como una benzodiacepina. Mi recomendación es que la duración de este tratamiento coadyuvante sea lo más corto posible y siempre valorando la relación beneficio-riesgo con el psiquiatra prescriptor.
Hay varias posibilidades para explicar que la ansiedad no mejore al comienzo del tratamiento con Sertralina:
Puede ser demasiado pronto para valorar la respuesta y hay que esperar al menos dos a cuatro semanas.
La ansiedad puede haber aumentado transitoriamente al inicio.
La dosis puede no ser suficiente todavía y hay que ajustarla.
Puede haber factores psicológicos o vitales manteniendo los síntomas.
Puede que el diagnóstico o el plan terapéutico necesiten revisarse.
Puede que la sertralina no sea el medicamento más adecuado para esa persona y haya que buscar alternativas.
Si después de varias semanas no hay mejoría, o si la ansiedad empeora de forma clara, conviene revisarlo con el médico. No es recomendable en ningún caso subir la dosis, añadir medicación o suspender el tratamiento sin supervisión.
Qué pasa si dejo de tomar sertralina
La Sertralina no es una medicación adictiva y no produce síndrome de abstinencia. Sin embargo, algunas personas cuando dejan el tratamiento de golpe pueden experimentar síntomas de discontinuación. El síndrome de discontinuación o de retirada aparece e una de cada seis personas que interrumpen bruscamente un tratamiento antidepresivo. Estos síntomas suelen aparecer a las 48-72 horas de haber interrumpido el tratamiento y desaparecen gradualmente a lo largo de unos pocos días, ocasionalmente pueden durar semanas.
Los síntomas del síndrome de retirada más frecuentes son:
Mareos.
Sensación de inestabilidad.
Náuseas.
Malestar general.
Insomnio.
Sueños intensos.
Irritabilidad.
Ansiedad.
Temblor.
Dolor de cabeza.
Sensaciones extrañas tipo calambres o “descargas eléctricas”.
Estos síntomas no significan que la sertralina sea adictiva, pero sí indican que el sistema nervioso puede necesitar tiempo para adaptarse a la retirada y que esta debe hacerse dr forma planificada y gradual. En algunas personas puede hacerse en pocas semanas; en otras, especialmente si han tomado dosis altas o durante mucho tiempo, puede requerir un descenso más lento.
Efectos secundarios de la Sertralina
Todos los medicamentos pueden producir efectos secundarios, incluidos la Sertralina y el resto de antidepresivos, aunque no todas las personas los presentan. La mayoría de los efectos secundarios de la Sertralina son comunes al resto de antidepresivos ISRS. Los más frecuentes (náuseas, molestias digestivas y dolor de cabeza) son molestias que ocurren en los primeros días de tratamiento y tienden a mejorar con el tiempo. En estos primeros días de tratamiento, hay que tener cuidado también con el aumento del nerviosismo o riesgo de insomnio. Para evitar estos efectos adversos se recomienda tomar Sertralina por las mañanas e iniciar con una dosis baja.
Efectos secundarios de la sertralina más relevantes
La sertralina suele ser bien tolerada, pero como cualquier medicamento puede producir efectos secundarios. Muchos aparecen durante los primeros días o semanas y tienden a disminuir al continuar el tratamiento. Si son intensos, persistentes o preocupantes, conviene consultarlo con el médico antes de suspenderla por cuenta propia.
Frecuentes al inicio
- Náuseas o molestias digestivas.
- Diarrea.
- Dolor de cabeza.
- Boca seca.
- Cansancio o sensación de fatiga.
- Disminución del apetito.
Sueño y activación
- Insomnio.
- Somnolencia.
- Sueños más intensos.
- Nerviosismo o inquietud inicial.
- Temblor fino.
- Sudoración aumentada.
Efectos sexuales
- Disminución del deseo sexual.
- Dificultad para alcanzar el orgasmo.
- Retraso eyaculatorio.
- Disfunción eréctil en algunos casos.
- Menor sensibilidad o respuesta sexual.
Peso y apetito
- Pérdida de apetito al inicio.
- Pérdida de peso en algunas personas.
- Aumento de peso en otros casos.
- Cambios relacionados con la mejoría de la ansiedad o la depresión.
- Variabilidad según hábitos, dosis y evolución clínica.
Efectos secundarios sexuales
Los efectos secundarios en la esfera sexual son relativamente frecuentes con la Sertralina y pueden aparecer tanto en hombres como en mujeres. Pueden manifestarse como disminución del deseo sexual, dificultad para alcanzar el orgasmo, retraso eyaculatorio, disfunción eréctil o una menor sensación de placer durante las relaciones.
Este tipo de efectos adversos no son exclusivos de la Sertralina, también son frecuentes con otros antidepresivos ISRS de la misma familia. Sin embargo, hay otros antidepresivos en los que son menos frecuentes o intensos, como bupropion, mirtazapina, agomelatina o vortioxetina.
A veces estos efectos adquieren más importancia a medida que el tratamiento avanza. Al principio, la propia depresión, la ansiedad, el cansancio o la preocupación pueden reducir mucho el deseo sexual. Cuando la persona empieza a encontrarse mejor, es habitual que quiera recuperar también su vida afectiva y sexual. En ese momento, una dificultad sexual que inicialmente pasaba desapercibida puede volverse mucho más relevante.
Además, muchas personas sienten vergüenza al hablar de estos síntomas en consulta. Pueden pensar que es un tema secundario, incómodo o poco apropiado, cuando en realidad es una información clínica importante. Comentarlo con naturalidad permite ajustar mejor el tratamiento y evitar que el paciente lo suspenda por su cuenta.
De hecho, los efectos secundarios sexuales son uno de los motivos más frecuentes de abandono del tratamiento antidepresivo. Es importante saber que, en muchos casos, son dependientes de la dosis y pueden mejorar al reducirla, cambiar el horario, esperar si el tratamiento acaba de iniciarse, cambiar de antidepresivo o plantear otras estrategias clínicas. Habitualmente son reversibles al suspender la medicación, aunque la retirada siempre debe hacerse de forma gradual y supervisada.
Si aparece disfunción sexual, no conviene dejar la Sertralina por cuenta propia. Lo recomendable es comentarlo con el médico para valorar la mejor opción según la situación clínica, la evolución de los síntomas y la importancia que este efecto tenga para la calidad de vida del paciente.
Embotamiento emocional
Uno de los efectos secundarios de los que todavía no hemos hablado es el embotamiento emocional. El embotamiento o aplanamiento emocional es un fenómeno que aparece en aproximadamente la mitad de las personas que toman un antidepresivo (incluido Sertralina). Consiste en una dificultad o incapacidad para experimentar y expresar sentimientos y emociones. Esta limitación emocional puede ser percibida de distinta manera por cada persona. Aproximadamente, una mitad lo viven incómodamente, no se sienten como antes: no pueden disfrutar igual de los pequeños placeres y se sienten fríos en momentos tristes. Por el contrario, la otra mitad lo viven como un alivio: una manera de evitar el sufrimiento y el malestar que sienten.
Algunos antidepresivos, como Agomelatina, Bupropion o Vortioxetina, producen menos embotamiento emocional que los ISRS como Sertralina.
En cualquier caso, este embotamiento emocional, al igual que los efectos secundarios sexuales, es reversible cuando se finaliza el tratamiento.
Sertralina y molestias digestivas
La mayoría de las personas que inicien un tratamiento con Sertralina no van a tener molestias digestivas; sin embargo, es uno de los efectos secundarios más frecuentes, especialmente al principio. Las náuseas, la diarrea, la sensación de estómago revuelto o la pérdida de apetito suelen aparecer durante los primeros días y muchas veces disminuyen con el tiempo.
Tomar la Sertralina inmediatamente después del desayuno puede ayudar en algunas personas a reducir las náuseas y la sensación de estómago revuelto. Por el contrario, la diarrea puede ser persistente y, en algunos casos, limitar la tolerabilidad de dosis más elevadas o motivar un cambio por otro antidepresivo. El resto de antidepresivos es menos común que provoquen diarrea.
Dudas acerca de la Sertralina
Sertralina: ¿da sueño o produce somnolencia?
La Sertralina puede afectar al sueño de distintas formas, según la hora de administración, la dosis y la respuesta individual de cada persona. Por supuesto, también influye mucho si se toma sola o acompañada de otros medicamentos.
En la mayoría de personas, la Sertralina puede producir insomnio, sobre todo si se toma al final del día. También puede producir sueños vívidos o sensación de activación por el día cuando se toma por la mañana. Habitualmente, con el paso de las semanas y, a medida que va ejerciendo su efecto, la sensación de activación inicial se va normalizando y el insomnio suele mejorar de forma indirecta si se reducen los síntomas de ansiedad, depresión o rumiaciones nocturnas.
La Sertralina no es un medicamento para dormir. En algunas personas, el insomnio puede requerir un tratamiento independiente. En este otro artículo, explicamos cuáles son las mejores pastillas para dormir.
Por el contrario, algunas personas siente somnolencia con Sertralina. En estos casos, podría estar indicado tomar la dosis principal por la noche.
Sertralina y peso: ¿engorda o adelgaza?
La sertralina puede asociarse a cambios de peso, pero no actúa igual en todas las personas ni durante todo el proceso del tratamiento. Veamos a continuación de qué depende.
¿La sertralina adelgaza?
En general, la Sertralina suele actuar reduciendo la apetencia por los hidratos de carbono, de forma similar pero más atenuada que Fluoxetina. Por este motivo y por las náuseas iniciales, algunas personas pierden peso con Sertralina al reducir su ingesta. Otras personas pierden peso porque la ansiedad les había provocado un aumento de las ingestas y del peso corporal. Al reducir la ansiedad, se normaliza el apetito y se pierde el peso que se había cogido.
He de aclarar que la Sertralina no es un tratamiento para bajar de peso y ese no debe ser su objetivo terapéutico. Si bien es cierto que, en algunos casos, puede utilizarse como alternativa a la Fluoxetina para tratar el trastorno por atracón o la bulimia nerviosa.
¿La sertralina engorda?
La Sertralina no suele considerarse uno de los antidepresivos con mayor aumento de peso, especialmente si se compara con mirtazapina o paroxetina.
Aun así, algunas personas sí pueden ganar peso durante el tratamiento. Este fenómeno ocurre fundamentalmente en personas que habían disminuido sus ingestas como consecuencia de la depresión o la ansiedad. Al normalizar su estado de ánimo y su capacidad de disfrutar, vuelven a tener más apetito y recuperar el peso perdido. Si no se controlan y vigilan las ingestas y hacen ejercicio regular, podrían aumentar de peso.
A pesar de todo lo comentado, la mayoría de personas en tratamiento con Sertralina mantienen un peso estable o con mínimas variaciones.
Sertralina y alcohol
Aunque en estudios con sujetos sanos la Sertralina no potenció algunos efectos cognitivos y psicomotores del alcohol, la ficha técnica indica que no es recomendable beber alcohol durante el tratamiento con Sertralina. Esta recomendación se debe principalmente a que el alcohol puede empeorar la depresión, aumentar la ansiedad, alterar el sueño, favorecer la impulsividad y las conductas de riesgos y reducir la eficacia de los tratamientos.
La combinación con alcohol puede ser más problemática si la persona toma también benzodiacepinas u otros hipnosedantes.
Precauciones importantes con Sertralina
Antes de iniciar sertralina, el médico debe conocer otros tratamientos, antecedentes médicos y situación clínica general del paciente.
Hay que tener especial precaución en personas con:
Antecedentes de trastorno bipolar, manía o hipomanía.
Epilepsia o convulsiones.
Riesgo suicida.
Enfermedad hepática.
Glaucoma de ángulo cerrado.
Edad avanzada.
Tratamiento con diuréticos.
Antecedentes de sangrados.
Uso de anticoagulantes, antiagregantes o antiinflamatorios.
Embarazo o lactancia.
Otros medicamentos serotoninérgicos.
También conviene tener cuidado con medicamentos como IMAO, linezolid, triptanes, litio, tramadol, fentanilo, otros antidepresivos, algunos antipsicóticos, antiinflamatorios, anticoagulantes y la hierba de San Juan.
La sertralina está contraindicada con dos fármacos poco comunes: IMAO irreversibles y pimozida.
Indicaciones de la Sertralina
Sertralina para la depresión
El uso más habitual de la Sertralina es para el tratamiento de episodios depresivos mayores y para prevenir recaídas tras episodios tratados con este fármaco. En la depresión pueden aparecer síntomas como tristeza persistente, pérdida de interés, apatía, dificultad para disfrutar, alteraciones del sueño, cansancio, culpa excesiva, problemas de concentración, cambios en el apetito o pensamientos negativos recurrentes.
No todas las depresiones requieren medicación. En algunos casos leves puede ser suficiente una intervención psicológica, seguimiento clínico y cambios en el estilo de vida. Sin embargo, en depresiones moderadas, graves, recurrentes o con deterioro funcional importante, un antidepresivo como la Sertralina puede formar parte del tratamiento.
Sertralina para la ansiedad
A pesar de que la Sertralina se clasifica como antidepresivo, esto no quiere decir que no sea eficaz en el tratamiento de otros trastornos mentales, como los trastornos de ansiedad. Decíamos en la introducción que Sertralina es un ISRS muy versátil y esto es debido a que puede indicarse en trastorno de pánico, ansiedad social, ansiedad asociada a depresión, síntomas de hiperactivación relacionados con estrés postraumático o cuadros en los que predominan la preocupación excesiva, la anticipación negativa y la evitación (como en el trastorno de ansiedad generalizada).
En estos casos de ansiedad, Sertralina puede ayudar a reducir la intensidad de los síntomas, pero no tiene un efecto inmediato. Generalmente, son necesarias al menos dos o tres semanas de tratamiento para empezar a notar mejoría. Además, en algunas personas puede producir en los primeros días de tratamiento cierta activación, nerviosismo o aumento transitorio de la ansiedad. Es importante que el paciente conozca este riesgo y explicarle estrategias de compensación, como empezar tomando la mitad de la dosis de la habitual, ingerir el comprimido con el estómago lleno para retrasar la absorción del fármaco y reducir los efectos secundarios o “sujetar” la ansiedad de los primeros días con ansiolíticos.
Sertralina para el trastorno de pánico
La sertralina está indicada en el tratamiento del trastorno de angustia, o también llamado trastorno de pánico.
En este trastorno aparecen crisis de ansiedad, que son episodios de angustia intensa que se manifiestan con palpitaciones, opresión en el pecho, sensación de ahogo, mareo, sudoración, temblores, hormigueos, miedo a perder el control o miedo a morir.
Una parte importante del problema no son solo las crisis, sino el miedo a que vuelvan a aparecer y las conductas de evitación asociadas. Muchas personas empiezan a evitar lugares, transportes, reuniones o situaciones en las que creen que podrían sufrir una crisis.
Cuando las crisis de ansiedad son muy frecuentes o interfieren significativamente en la vida del paciente, se recomienda iniciar un tratamiento que incluye: psicoeducación, psicoterapia y, en algunas casos, medicación. El tratamiento con antidepresivos como la Sertralina logra reducir la intensidad y la frecuencia de las crisis, para que poco a poco el paciente también vaya perdiendo el miedo a que vuelvan a aparecer.
Sertralina para el TOC
La Sertralina es uno de los antidepresivos más utilizados en el tratamiento del TOC (trastorno obsesivo-compulsivo).
En el TOC aparecen obsesiones, que son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos que generan malestar, y compulsiones, que son conductas o rituales destinados a reducir la ansiedad o prevenir algo temido.
La Sertralina es muy buen antiobsesivo y puede ayudar a disminuir la intensidad de las obsesiones y la necesidad de realizar compulsiones. A pesar de que la Sertralina es probablemente el ISRS en el que más psiquiatras confíamos para tratar el TOC, la respuesta puede ser más lenta y requerir una dosis mayor que en la depresión.
La medicación sola no es el mejor tratamiento para el TOC. La combinación con una psicoterapia específica para el TOC, especialmente la terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta, logra los mejores resultados gracias al efecto sinérgico.
Sertralina para la fobia social
La sertralina está indicada en el trastorno de ansiedad social, también llamado fobia social.
La ansiedad social va más allá de una mera timidez; se caracteriza por un miedo intenso y persistente a ser juzgado, quedar en ridículo, ponerse nervioso delante de otros o actuar de forma inadecuada. La gravedad se establece en base al número de contextos en los que aparecen los síntomas de ansiedad: puede ocurrir solamente en situaciones de elevada exposición (como hablar en público) o en situaciones de mínima interacción (cruzarse con alguien en el portal o interactuar con una camarera en una cafetería).
Cuando este miedo limita distintas áreas de la vida del paciente (laboral, académica, social o afectiva), antidepresivos como la Sertralina pueden ayudar a reducir la intensidad de la ansiedad y facilitar la exposición progresiva a las situaciones temidas. Esta exposición progresiva se recomienda que sea controlada y supervisada por un psicoterapeuta quien además ayuda a reconocer el grado de ansiedad presente en cada momento y aplicar estrategias de regulación emocional.
Sertralina para el estrés postraumático
La sertralina también se utiliza en el trastorno por estrés postraumático (TEPT), el cual puede aparecer después de vivir o presenciar una experiencia traumática, en la que la vida de una persona se haya puesto en peligro. Sus síntomas pueden incluir recuerdos intrusivos, pesadillas, hipervigilancia, irritabilidad, sobresaltos, evitación, embotamiento emocional o sensación de amenaza constante.
El tratamiento del TEPT suele consistir en la combinación de psicoterapia y medicación.
Sertralina en situaciones especiales
Sertralina y embarazo
Hemos dedicado un artículo completo a hablar de los antidepresivos durante el embarazo.
En general, podemos decir que la Sertralina es uno de los antidepresivos con más experiencia de uso durante el embarazo. Aun así la decisión de iniciar o continuar un tratamiento durante el embarazo es una decisión muy delicada, que debe ser valorada junto con el médico tratante. Se deben tener en cuenta tanto los posibles riesgos de la exposición al medicamento como los riesgos de una depresión, TOC o ansiedad grave no tratados durante el embarazo.
Si una mujer está embarazada, quiere quedarse embarazada o descubre que está embarazada mientras toma sertralina, no debería suspenderla bruscamente por su cuenta. Lo adecuado es comunicarlo inmediatamente al médico responsable y tomar una decisión conjunta e individual.
Sertralina y lactancia
La Sertralina suele ser una de las opciones más consideradas cuando una mujer necesita un antidepresivo durante la lactancia. Al igual que ocurre durante el embarazo, la decisión de iniciar un tratamiento con Sertralina durante la lactancia conlleva valorar los posibles riesgos de la exposición al medicamento y las consecuencias de no tratar una depresión postparto.
Según la plataforma e-lactancia.org, Sertralina es un medicamento considerado compatible con la lactancia y que probablemente es uno de los antidepresivos más seguros durante la lactancia.. La ficha técnica señala que pequeñas cantidades de sertralina y de su metabolito pasan a la leche materna, y que generalmente se han encontrado niveles no significativos en plasma de los niños, aunque no puede excluirse completamente el riesgo.
Diferencias de Sertralina con otros antidepresivos
Aunque cada antidepresivo tiene unas características diferenciadoras, existen muchas similitudes entre ellos.
En primer lugar, aunque se denominen antidepresivos, tienen indicación para otros trastornos, como ansiedad o TOC. El tiempo que tardan en empezar a hacer efecto es muy similar y difícilmente es inferior a dos semanas. La mayoría de los antidepresivos producen más efectos secundarios los primeros días de tratamiento y luego van disminuyendo. En general, hay que tener cuidado al combinar entre sí antidepresivos porque no todos son compatibles entre sí.
En cuanto a las características específicas de Sertralina, podemos destacar que es un antidepresivos bien tolerado, utilizado desde hace más de 30 años y con un recorrido muy sólido. Para muchos psiquiatras es uno de los antidepresivos de elección en el tratamiento del TOC, junto con Clomipramina. En comparación con otros antidepresivos que pueden provocar ganancia de peso, Sertralina no suele ser un problema en este sentido.
Se ha comprobado su relativa seguridad cardiaca y se ha convertido en uno de los antidepresivos de elección para cardiólogos de todo el mundo. Incluso, se utiliza en la depresión post-infarto de miocardio, ya que se ha comprobado que tratar la depresión mejora la evolución del infarto.
Como veremos a continuación, Sertralina es uno de los antidepresivos de elección durante el embarazo y la lactancia cuando es necesario utilizar un antidepresivo.
En cuanto a los efectos secundarios, es cierto que la incidencia de efectos secundarios sexuales puede ser mayor que con otros antidepresivos y, con ello, conllevar un mayor riesgo de interrupción prematura del tratamiento. Otro efecto secundario menos frecuente con otros antidepresivos es la diarrea, ya comentada.
Por último, en lo que respecta a la combinación con otros antidepresivos, ha ganado popularidad entre los psiquiatras (especialmente en Estados Unidos) la combinación de Sertralina con Bupropion, debido a que sus mecanismos de acción pueden ser complementarios.
Preguntas frecuentes (FAQ) sobre Sertralina
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La Sertralina sirve para tratar la depresión, el trastorno de pánico, el TOC, la ansiedad social y el trastorno por estrés postraumático. También se utiliza en algunos cuadros en los que se combinan síntomas depresivos y ansiosos.
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La Sertralina es un antidepresivo ISRS. Actúa principalmente sobre la recaptación de serotonina y se utiliza en distintos trastornos depresivos, ansiosos, obsesivos y relacionados con trauma.
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Algunas personas notan cambios en las primeras semanas, pero la respuesta más clara suele valorarse a partir de la cuarta o sexta semana. En TOC y algunos trastornos de ansiedad puede tardar más.
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Sí. La sertralina es un antidepresivo de la familia de los ISRS, el mismo grupo al que pertenecen fluoxetina, escitalopram, paroxetina, citalopram y fluvoxamina.
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Sí. La sertralina se utiliza en varios trastornos de ansiedad, como trastorno de pánico, ansiedad social y trastorno de ansiedad generalizada. Aunque al principio puede aumentar transitoriamente el nerviosismo en algunas personas, poco a poco va haciendo su efecto.
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Sabemos que la Sertralina inhibe la recaptación de serotonina, aumentando la disponibilidad de este neurotransmisor, pero no sabemos con seguridad cómo logra sus efectos terapéuticos.
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La sertralina es un fármaco o medicamento, sujeto a prescripción médica, que actúa sobre el sistema nervioso central y mejora síntomas depresivos, ansiosos y obsesivos. No es una sustancia adictiva ni produce sensación de euforia. Por tanto, no es una droga.
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La sertralina 50 mg es una dosis habitual de inicio para el tratamiento de la depresión, el TOC y distintos trastornos de ansiedad.
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La sertralina no se considera un medicamento adictivo. No es euforizante, no genera un consumo compulsiva, sienta muy mal (y es peligroso) tomar una dosis mayor que la prescrita y no produce síndrome de abstinencia.
Sin embargo, si se retira bruscamente, puede producir un síndrome de retirada a antidepresivos.
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Si dejas la Sertralina de golpe, pueden aparecer síntomas de discontinuación: mareos, inestabilidad, náuseas, malestar general, insomnio, irritabilidad, cefalea, ansiedad o sensación de “descargas eléctricas” en la cabeza.
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Sertralina no es un medicamento para dormir y tiene un efecto variable en el descanso. Puede producir insomnio, especialmente al comienzo del tratamiento; mientras que, también puede mejorar el sueño indirectamente tras mejorar la depresión o ansiedad.
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Puede dar sueño en algunas personas. En otras puede producir activación o insomnio, sobre todo al inicio. La hora de toma puede ajustarse según el efecto que produzca.
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No es uno de los antidepresivos asociados al aumento de peso. Aunque suele tener un efecto neutro, algunas personas ganan peso y otras lo pierden.
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Sertralina puede producir pérdida de apetito o bajada de peso, especialmente al inicio. En ningún caso debe utilizarse para adelgazar.
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La sertralina no tiene como objetivo cambiar la personalidad. Puede reducir síntomas de ansiedad, depresión u obsesividad, y eso puede hacer que la persona se sienta diferente. En algunos casos puede aparecer sensación de embotamiento emocional.
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Pueden aparecer mareos, náuseas, ansiedad, irritabilidad, insomnio, sueños intensos, temblor, cefalea o sensaciones tipo descargas eléctricas. Por eso se recomienda retirarla de forma progresiva y siempre bajo indicación médica.
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No es recomendable. El alcohol puede empeorar la ansiedad, la depresión y el sueño, además de dificultar la valoración del tratamiento. La ficha técnica no recomienda el uso conjunto de sertralina y alcohol.
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La Sertralina pertenece a la familia de los ISRS, familia de antidepresivos con sutiles diferencias entre sí. Te invito a leer los siguiente artículos comparativos:
Conclusión
La sertralina es un medicamento antidepresivo que pertenece al grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, conocidos como ISRS. Es utilizado en depresión, ansiedad, trastorno de pánico, TOC, fobia social y trastorno por estrés postraumático. Gracias a sus efectos antiobsesivos, es uno de los antidepresivos favoritos de muchos psiquiatras para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo. Además, es un medicamento relativamente seguro durante la lactancia, el embarazo y en personas con cardiopatía o infarto reciente que necesitan un tratamiento antidepresivo.
Los ISRS actúan principalmente aumentando la disponibilidad de serotonina mediante el bloqueo de la bomba de recaptación de serotonina. La serotonina participa en funciones relacionadas con el estado de ánimo, la ansiedad, la impulsividad, el sueño, el apetito y la regulación emocional. Además de este mecanismo de acción común al resto de ISRS, la sertralina puede aumentar la disponibilidad de dopamina y contribuir a sus acciones terapéuticas antidepresivas.
Esto no significa que la depresión o la ansiedad se expliquen simplemente por una “falta de serotonina”. Los problemas de salud mental tienen un origen biopsicosocial y suelen tener causas múltiples: biológicas, psicológicas, familiares y sociales. En muchos casos, la sertralina y otros antidepresivos pueden ayudar a mejorar la sintomatología depresiva y/o ansiosa.
En España, la sertralina puede encontrarse como medicamento genérico y también bajo nombres comerciales como Aremis o Besitran. Solo puede adquirirse en farmacias y siempre con receta médica. Se vende en comprimidos de 50 y 100mg. Se suele administrar una vez al día, con o sin alimentos y habitualmente por la mañana.
Sus efectos secundarios más frecuentes incluyen náuseas, diarrea, dolor de cabeza, insomnio, somnolencia, boca seca, fatiga, sudoración, cambios en el apetito y efectos sexuales. Muchos efectos iniciales son transitorios, pero algunos pueden requerir ajustes.
Sertralina no es un medicamento adictivo, aunque no debe dejarse de golpe. La retirada debe hacerse de forma gradual para reducir el riesgo de síntomas de discontinuación.
Como cualquier psicofármaco, la sertralina debe entenderse como una herramienta dentro de un plan terapéutico más amplio, que puede incluir psicoterapia, cambios de hábitos y seguimiento médico estrecho.