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Transición del niño al adulto en el TDAH

En este artículo vamos a hablar de cómo se realiza la transición del niño al adulto en el TDAH. Qué estrategias mejoran esta transición y evitan el incumplimiento terapéutico en los adolescentes con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Paso a la edad adulta en personas con un Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

El paso a la edad adulta es una etapa de importantes cambios en la vida de cualquier persona. Se produce el proceso de individuación e independencia de los padres. Coinciden una serie de cambios que van haciendo al adolescente cada vez más autónomo e independiente. Pasa del instituto a la Universidad o al mundo laboral. Va teniendo más autonomía para salir con sus amigos, con quienes puede empezar a pasar más tiempo que con sus padres. Aparecen las primeras relaciones de pareja e, incluso puede iniciar una convivencia en pareja. La mayoría de edad conlleva que pueda sacarse el permiso de conducir, empezar a consumir drogas ilegales o hacer actividades de riesgo sin la autorización de sus padres.

Este paso de la etapa infantil a la edad adulta, pasando por la adolescencia, es especialmente crítico en las personas que han sido diagnosticadas de TDAH. El cumplimiento de la medicación va disminuyendo a partir de cumplir los 15 años de edad. Hay numerosos estudios observacionales que advierten que un porcentaje muy elevado de estos adolescentes comienzan a abandonar el tratamiento y el seguimiento de su TDAH. Es más, hay publicado un estudio que dice que desde los 15 hasta los 21 años solo un 5 % muestran la misma adherencia al tratamiento. Esto quiere decir que el 95 % de esas personas a lo largo de 6 años habían dejado de tomar la medicación del todo o la tomaban muy irregularmente.

Motivos de incumplimiento terapéutico en adolescentes con TDAH

Esta tendencia al incumplimiento cuando el niño entra en la adolescencia se debe a diversos motivos:

  1. Un motivo tiene que ver con los propios profesionales sanitarios. Todavía hay un importante número de profesionales (médicos de atención primaria, psicólogos y psiquiatras) que consideran que el TDAH es exclusivo de la edad infantil. Estos profesionales consideran que la medicación hay que retirarla a lo largo de la adolescencia para suspenderla definitivamente al cumplir la mayoría de edad. No tienen en cuenta la realidad de la enfermedad: más de la mitad de los niños con TDAH siguen teniendo síntomas durante la edad adulta. Estos síntomas se siguen beneficiando de la toma de medicación.

  2. En otras situaciones, la falta de experiencia y conocimiento acerca de los medicamentos empleados en el TDAH, lleva a los médicos de familia a sentirse incómodos prescribiéndolos. Si el paciente no está en seguimiento con un psiquiatra experto, puede ser que el médico de atención primaria no se atreva a continuar con el tratamiento.

  3. La adolescencia es una etapa de mucha confusión. Dentro de esa confusión, pueden no tener muy claro si la medicación les está ayudando o no. También se pueden sentir confusos por las opiniones contrarias que tienen sobre la medicación los distintos profesionales, sus amigos, sus padres, etc. En el caso de los compañeros de clase, el estigma social es un factor muy importante que puede hacerlos abandonar el tratamiento.

  4. Si la adolescencia es una etapa de confusión, el comienzo de la vida adulta es una etapa de decisiones. Como decíamos antes, se decide si se continúa estudiando y se va a la Universidad, si se trabaja, con qué amigos salir, qué deportes practicar, si independizarse, si vivir con amigos o con una pareja. Estas decisiones se toman gracias a que, a esa edad, la persona empieza a tomar decisiones por sí misma sin la continua supervisión de sus padres. Esta transición de hacer lo que dicen los padres a lo que uno quiere, supone que también pueda decidir no tomar la medicación. Es probable que durante su infancia, el psiquiatra explicara a los padres lo importante que era tomar la medicación porque eran quienes supervisaban las tomas. El problema suele recaer en no tener en cuenta que al llegar a la adolescencia, el paciente ya es capaz de entender por sí mismo muchos conceptos que en la infancia no. Si durante los años de adolescente no le han explicado suficientemente bien en qué consiste su enfermedad y cuáles son los objetivos del tratamiento, es más probable que lo abandone.

  5. Otra concepción errónea es que la medicación solo se utiliza para mejorar el estudio y el rendimiento académico. Por tanto, algunos estudiantes universitarios deciden tomar la medicación solo en épocas de exámenes. La consecuencia de no tomar la medicación todo el año es la de no aprovechar suficientemente bien las clases durante el curso, la de poder tener accidentes por falta de atención, tener fluctuaciones en el estado de ánimo y resto de síntomas del TDAH. Otra situación puede ser cuando el adolescente decide no estudiar (posiblemente porque su TDAH no ha sido correctamente tratado) y opta por abandonar la medicación ya que no va a volver a estudiar. En ambos casos, el resultado suele ser negativo. En el primer caso, previsiblemente, no terminará sus estudios; mientras que, en el segundo, no rendirá bien y podrá perder el puesto.

  6. La financiación parcial de la medicación por el Sistema Nacional de Salud al cumplir la mayoría de edad es otro factor muy a tener en cuenta. Los fármacos prescritos para el TDAH son caros, como la mayoría de los fármacos. En la edad adulta pueden existir problemas de financiación de algunos medicamentos y los pacientes no se ven beneficiados de la financiación del Sistema Nacional de Salud. A este hecho, se añade que los adultos necesitan, en algunos casos, dosis mayores, que conllevan un precio mayor.

Estrategias que facilitan la transición y mejoran el cumplimiento

Habitualmente, los equipos de profesionales de salud mental infanto-juvenil son distintos que los equipos de profesionales de salud mental de adultos. La ubicación física de los centros también suele ser distinta. Por desgracia, no suelen existir planes de actuación que faciliten la transición de un recurso infanto-juvenil a uno de adultos. En el mejor de los casos, al paciente le dan un informe y le dicen que pida cita en el otro centro. Dicho informe, muchas veces, ni siquiera llega a realizarse, el paciente lo pierde o no llega a pedir nunca la cita. La consecuencia es que el paciente se pierde en el camino, abandona el seguimiento con un profesional e interrumpe por su cuenta el tratamiento.

La planificación tiene que involucrar a todos los profesionales: pediatras, médicos de familia, psiquiatra infantil, psiquiatra de adultos, psicólogo infantil, psicólogo de adultos y enfermería. Todos los profesionales deben estar informados de lo que es el TDAH y del plan que se va a llevar a cabo con ese paciente. El paso de un recurso infanto-juvenil a un recurso de adultos debería hacerse gradualmente a lo largo de un periodo de tiempo de unos seis meses. La familia y el paciente deben estar también informados de cuál va a ser el plan. El plan de transición debe incluir reuniones de coordinación entre los profesionales.

El paciente tiene que ser el protagonista de este plan de transición. Los profesionales tienen que dedicar tiempo suficiente en explicar en qué consiste el TDAH, cuáles son sus síntomas, sus riesgos, para qué sirve la medicación, qué efectos secundarios tiene, qué precauciones tiene que tener y qué consecuencias tendría abandonar el tratamiento. No solo hay que hablarle de la enfermedad. También debemos ser realistas del momento en su vida por el que está pasando y trabajar con él la responsabilidad personal, la toma de decisiones, la gestión de obligaciones y la organización del día a día.

Lo ideal sería que en el plan de transición estuvieran incluidos los padres y el medio escolar. Serían muy interesantes las iniciativas educativas dirigidas a colegios y campus universitarios, en donde se pudiera informar acerca de los trastornos mentales (no solo el TDAH) y a reducir su estigma social.

La medicación elegida también se relaciona con el cumplimiento en el TDAH. Los medicamentos de liberación prolongada que duran todo el día se relacionan con un mejor cumplimiento. Igualmente, los medicamentos estimulantes logran mejores resultados en lo que respecta a cumplimiento farmacológico que los no-estimulantes. Es importante tener esta información en consideración. También es importante explicar al adolescente el riesgo de abuso que tienen algunos medicamentos para el TDAH, especialmente los estimulantes de acción inmediata, como Rubifen ®.


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