La Neuropsicología Clínica es un campo de la psicología clínica que estudia las relaciones entre el funcionamiento cerebral y el rendimiento cognitivo. Como disciplina, cobra especial relevancia en el diagnóstico de algunos problemas que se inician en la infancia y persisten en la edad adulta, como son: los trastornos del neurodesarrollo (incluido el TDAH), trastornos del espectro del autismo, trastornos o dificultades de aprendizaje, daño cerebral infantil, tanto congénito como adquirido. En los adultos y, especialmente en los ancianos, es especialmente útil en el diagnóstico del deterioro cognitivo y la demencia, así como del daño cerebral adquirido del adulto (por traumatismos, cirugías o radioterapia por ejemplo). También es muy interesante para evaluar el daño cognitivo que ha podido producir el consumo de sustancias (como el alcohol) o algunas enfermedades que producen daño neuronal (como la Esquizofrenia).

Para la realización de las evaluaciones utilizamos pruebas neuropsicológicas ampliamente validadas y fiables, reconocidas y usadas a nivel tanto nacional como internacional. Estas pruebas son capaces de evaluar diferentes áreas del rendimiento cognitivo, como son: nivel de inteligencia, atención, habilidades perceptivas, lenguaje, memoria, funcionamiento ejecutivo, funcionamiento cognitivo, funcionamiento conductual y, por último, alteraciones psicopatológicas. En niños en etapa escolar son capaces también de medir el rendimiento en las habilidades académicas básicas.

 

Evaluaciones que realizamos

Adultos y mayores

  • Valoración de la inteligencia

  • Valoración de la atención (déficit de atención o TDAH), memoria y funciones ejecutivas

  • Evaluación de personalidad

  • Evaluación del deterioro cognitivo (como consecuencia de ictus, epilepsia, daño cerebral adquirido, accidentes de tráfico o adicciones, entre otros)

  • Rehabilitación cognitiva

Infanto-juvenil

  • Valoración de la inteligencia

  • Valoración de la atención (déficit de atención o TDAH) o la memoria

  • Valoración de habilidades cognitivas específicas: atención, memoria

  • Evaluación nivel de desarrollo (desde los primeros meses de vida)

  • Evaluación habilidades académicas básicas (lectura, escritura, cálculo y aritmética)

  • Evaluación neuropsicológica completa (desde los 3 años). Incluye: valoración de inteligencia, atención, memoria, razonamiento, lenguaje, habilidades académicas básicas, habilidades funcionamiento ejecutivo, exploración psicopatológica, funcionamiento ejecutivo y conductual

  • Evaluación de personalidad

  • Valoración del deterioro cognitivo (como consecuencia de eventos adversos como, por ejemplo, daño cerebral adquirido, epilepsia o enfermedades degenerativas)

  • Rehabilitación cognitiva

 

En qué consisten las evaluaciones neuropsicológicas que realizamos

Nuestro objetivo es dar siempre un servicio personalizada y cada caso se evalúa individualmente para ofrecer lo que creemos mejor a cada paciente. No obstante, a continuación detallamos cuáles son las evaluaciones más frecuentes que hacemos en el centro.

 

Evaluación de inteligencia

La evaluación de la inteligencia mediante la evaluación completa del funcionamiento cognitivo general, donde se evalúan diferentes áreas como la capacidad verbal, razonamiento, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento entre otras.

 

Evaluación del nivel de desarrollo

La evaluación del nivel de desarrollo, en niños menores de 2-3 años, que aún no colaboran con una evaluación neuropsicológica directa, se realiza la evaluación de desarrollo, observando al pequeño, y teniendo en cuenta la información aportada por los padres/tutores, el nivel en el que se encuentra el niño en diferentes áreas: cognitiva, adaptativa, comunicación, motora y social.

 

Evaluación de los Trastornos de aprendizaje

Los trastornos de aprendizaje aparecen en la etapa escolar y pueden interferir con el aprendizaje de habilidades básicas, como lectura, escritura y cálculo. Estas habilidades básicas suponen la base para comprender y aprender posteriormente conceptos más complejos. La temprana identificación de los trastornos de aprendizaje permite un diagnóstico precoz y el inicio de un tratamiento.

 

Evaluación neuropsicológica completa

Las evaluaciones neuropsicológicas completas engloban la evaluación de un amplio rango de habilidades cognitivas, que nos dan una visión general del rendimiento neuropsicológico de una persona. Esta evaluación incluye: valoración nivel de inteligencia, atención, memoria, razonamiento, habilidades lingüísticas, memoria, funciones ejecutivas cognitivas y habilidades académicas básicas. Este tipo de evaluación cobra especial importancia en ciertas patologías como son: TDAH, epilepsia, daño cerebral sobrevenido, procesos oncológicos y cualquier otra enfermedad neurológica o psiquiátrica que pueda interferir o interrumpir el rendimiento cognitivo.

 
 

Cuáles son los principales dominios cognitivos

 Atención

La atención supone la capacidad para concentrarnos en una tarea. El rendimiento atencional va a depender de factores personales, del entorno o del propio estímulo percibido. Los factores personales que pueden influir son, por ejemplo, la motivación por la tarea, el nivel de activación mental, el grado de cansancio o la capacidad intelectual. Los factores del entorno pueden ser el nivel de ruido ambiental o la atención que puedan prestar al mismo estímulo otras personas de tu alrededor. No es lo mismo ver una película en una sala de cine, donde la pantalla es lo único iluminado y todo el mundo está en silencio, que ver una película con los altavoces del móvil en una estación de metro. Por último, están los factores del estímulo percibido que van a depender de su intensidad y del número de órganos de los sentidos que estimule. Es difícil no prestar atención a lo que nos estamos comiendo si se están estimulando los sentidos de la vista, el tacto, el gusto y el olfato.

Existen distintos tipos de atención, que pueden verse alterados en mayor o menor medida:

  • Atención sostenida: consiste en ser capaz de mantenerse realizando una misma actividad durante un largo periodo de tiempo y sin cometer errores. Resulta sumamente crucial en la etapa académica y en determinadas actividades laborales, como controladores aéreos, corredores de bolsa o conductores profesionales. En el día a día de cualquier persona, la atención sostenida también puede ser importante en situaciones como las de realizar un viaje en coche, leer una novela, ver una película, prestar atención en clase o en una reunión y sentarse a estudiar largas horas.

  • Atención selectiva: consiste en mantener la atención sobre un estímulo relevante evitando estímulos distractores del ambiente o de la tarea en sí. La capacidad atencional de una persona es limitada, por lo que para completar una tarea es necesario discriminar de nuestro entorno los estímulos necesarios de los prescindibles. Algunos ejemplos cotidianos podrían ser: atender a las señales mientras conducimos, extraer los aspectos importantes que explica el profesor en clase o concentrarnos en la lectura aunque estemos en medio de un parque con ruido ambiental.

  • Atención dividida: ser capaz de atender a diferentes estímulos al mismo tiempo sin cometer errores en la ejecución. Como hemos dicho antes, nuestra capacidad atencional es una habilidad limitada. Esto supone que, cuando realizamos diversas tareas a la vez, tenemos que dividir nuestros recursos entre las tareas a realizar. Algunos ejemplos pueden ser: conducir mientras cambiamos la emisora de la radio, la intérprete que tiene que escuchar en un idioma mientras habla en otro y hablar por teléfono mientras escribimos o cocinamos.

 

Memoria

La memoria nos permite almacenar y recuperar datos, hechos y procedimientos pasados y presentes. La memoria también nos permite adquirir aprendizajes y mantenerlos en el recuerdo. Podemos distinguir distintos tipos de memoria:

  • Memoria a corto plazo: también se conoce como memoria de trabajo o memoria operativa. La memoria de trabajo tiene una capacidad limitada, mantiene cierta información y nos permite operar con ella. Tiene una fuerte implicación sobre otros procesos como el razonamiento o la resolución de problemas. Algunos ejemplos pueden ser: recordar un número de teléfono, hacer una cuenta matemática de memoria o un camarero que recuerda la comanda.

  • Memoria a largo plazo: permite almacenar la información de forma duradera. Dentro de la memoria a largo plazo, podemos distinguir:

    • Memoria implícita (o memoria procedimental): se almacena de forma inconsciente, está implicada en el aprendizaje de ciertas habilidades y se activa de forma automática. Ejemplos de la memoria implícita serían montar en bicicleta o conducir.

    • Memoria explícita (o memoria declarativa): este tipo de memoria sí se adquiere de forma consciente. Dentro de la memoria explícita, distinguimos entre la memoria semántica (conocimiento sobre el mundo exterior, nombres de personas o lugares); y memoria episódica (es la memoria autobiográfica que nos hace recordar los hechos o experiencias vivida por cada uno de nosotros). La memoria semántica es necesaria para el uso del lenguaje, mientras que la memoria episódica es necesaria para construir nuestros recuerdos.

 

Lenguaje

El Lenguaje hace que podamos comunicarnos con el mundo que nos rodea. Tiene múltiples aspectos que es importante valorar: comprensión, expresión, articulación y fluidez. El lenguaje es un área extremadamente compleja que involucra múltiples áreas cerebrales. Esta capacidad puede verse alterada ante multitud de situaciones. Especificar estas alteraciones ayuda a establecer un plan de tratamiento que permita mejorar esta habilidad comunicativa. Se pueden encontrar dificultades del lenguaje en niños (retraso simple del lenguaje, tartamudez, discapacidad intelectual) o en adultos (en casos de deterioro cognitivo y demencia o tras un ictus).

 

Razonamiento

El razonamiento supone la capacidad para resolver problemas, extraer conclusiones, aprender de hechos pasados y establecer conexiones causales. El razonamiento es una área que depende directamente de la capacidad cognitiva general y de un buen funcionamiento ejecutivo que nos permita extraer relaciones de los estímulos que nos rodean. Puede tener que ver tanto con aspectos o tareas verbales (como por ejemplo, encontrar semejanzas entre palabras o averiguar la característica común entre varias palabras), como con tareas no verbales (entender relaciones causales en diferentes contextos, extraer conclusiones o establecer relaciones ante ejercicios visuales). 

 
 

Qué es la rehabilitación cognitiva

Tras eventos como el daño cerebral adquirido se produce una disminución en el rendimiento cognitivo. La intervención en estos primeros momentos tras el daño cerebral es de máxima importancia y es lo que conocemos como rehabilitación cognitiva o rehabilitación neuropsicológica. Se busca mejorar el estado cognitivo y aumentar el nivel de autonomía. Esto se logra potenciando las habilidades preservadas, así como mejorando y compensando las habilidades afectadas.

Los objetivos van orientados tanto a mejorar el rendimiento en aquellas áreas preservadas pero afectadas, así como a compensar las funciones muy afectadas o que incluso se han perdido. La intervención persigue la mayor autonomía posible de la persona, promoviendo la autoeficacia y la evolución constante.

Para la rehabilitación neuropsicológica vamos a utilizar tres tipos de estrategias, que pueden utilizarse solos o de forma combinada:

  • Metacognición y uso de estrategias: la metacognición emplea técnicas directas que enseña a los pacientes a “pensar sobre su pensamiento” y dota de instrucciones generales: “¿Cuál es la mejor manera de aproximarse a esta tarea?”. La utilización de estrategias se aplica, por ejemplo, dando instrucciones para aproximarse a una tarea específica: “¿Cómo podrías recordar mejor esta lista de palabras?”. Hay que entender que tras el daño cerebral, las tareas que realizábamos de forma automática pasan a ser más difíciles de ejecutar y es necesario reaprenderlas paso a paso. Para volver a hacer estas tareas con soltura es necesario analizar cada paso y tomando conciencia de cómo se pueden ir haciendo y mejorando. El neuropsicólogo ayuda en este proceso de aprendizaje.

  • Intervenciones basadas en el entrenamiento: se trata de la práctica repetida de ejercicios simples, ya sea en ordenador o en papel, centrándose en una función cognitiva particular que se haya dañado, como por ejemplo la memoria de trabajo. Por ejemplo, tras un ictus que ha producido secuelas a nivel de lenguaje y de memoria, tendremos que elegir la realización de ejercicios directamente relacionados con estas habilidades.

  • Ayudas externas: uso de diarios, notas, recordatorios para compensar dificultades cognitivas y ayudar en el funcionamiento diario. En muchas ocasiones, el tratamiento tiene que orientarse a compensar las secuelas que ha producido un determinado daño. Para ello, ayudamos a proveer al paciente de mayor independencia utilizando recursos de su entorno y del contexto real donde vive.