"Mi hijo no duerme solo" - 11 consejos prácticos

A veces las noches se convierten en una lucha, en situación de enfado, desesperación y, sobre todo, las mañanas en calvarios llenos de cansancio, agotamiento e irritabilidad. Y así, noche tras noche, sin avances. Quizás a veces uno intenta hacer algún cambio en la rutina, cambio que dura unos días pero la dinámica de los múltiples despertares nocturnos vuelve a instalarse. A estos episodios se le suman los consejos y opiniones que el entorno aporta, desde la mejor de las intenciones, con mayor o menor fortuna.

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Entonces, ¿qué hay que hacer? ¿Colecho hasta que los niños quieran? ¿Colecho hasta que los padres quieran?  ¿Qué duerman en su cuarto desde los 6 meses? ¿Dormir solos cuando empiezan el colegio? Un sinfín de dudas pueden surgirnos cuando hablamos del hábito de dormir.

Lo cierto es que no hay una respuesta única y válida para todas las familias respecto a este tema. Hay muchos factores que pueden influir en este hábito, desde aspectos culturales o contextuales, hasta características internas a los niños o a los padres. Cuestiones como el temperamento, la edad, la presencia de enfermedades pasajeras o crónicas puedan modificar el ritmo nocturno del niño o de la familia. Situaciones contextuales, como eventos recientes (fallecimiento de alguien cercano, nacimiento de un hermano, etc.) también pueden interferir. Cada niño y cada padre tiene unas necesidades y unas características que modulan y cambian a través del tiempo.

Desde mi punto de vista, entiendo el sueño como una función absolutamente primordial para el buen desarrollo de los niños, un sueño de calidad favorece los aprendizajes y mejora el estado emocional del niño. Los hábitos que rodean a esta función vital son aspectos que debemos inculcar y favorecer en los niños, enseñándoles rutinas y llevándolas a cabo de forma que favorezcan una mayor autonomía. Cuando un niño es capaz de dormir solo en su cuarto, aumenta su independencia y la calidad de su sueño, así como la calidad de la vida en pareja de los padres.


¿Qué podemos hacer?

  1. Analizar las características del niño, sus necesidades, sus miedos, sus inquietudes, y también las nuestras.

  2. Revisar, paso por paso, todo lo que hacemos y no hacemos a medida que se aproxima la hora de dormir.

  3. Las personas encargadas del cuidado de los niños a la hora de dormir y durante la noche deberán establecer los mismos criterios.

  4. Los cambios deben ser progresivos. Cambiar de repente toda la rutina de un niño puede ser contraproducente.

  5. Establecimiento de rutinas nocturnas. Trataremos de establecer ciertos pasos que cumpliremos. Es bueno que el niño relacione el momento de ir a dormir con un  momento tranquilo y agradable: baño caliente, cuento…

  6. Favorecer y potenciar que el niño vea su cama y su dormitorio como un entorno suyo propio y, también, como un lugar seguro donde está protegido. La temperatura del cuarto debe ser apropiada y libre de ruidos.

  7. Atender a las peticiones nocturnas que pueda hacer el niño, transmitiendo calma, siempre en su habitación. Si el niño se levanta y va directamente a vuestra cama, le acompañaremos a la suya y será allí donde le calmaremos y daremos compañía.

  8. En algunos casos, se puede establecer un sistema de puntos según los avances conseguidos. Es importante que esto se realice de una forma clara y siendo muy consistentes para que el niño tenga claro el funcionamiento.

  9. Ser conscientes de las excepciones. Siempre surgen excepciones a la rutina del día a día. Viajes, excursiones, vacaciones, visitas de familiares… En estos casos nos mostraremos flexibles, sabiendo que pueden volver a surgir miedos o retrocesos. Pero, volveremos a las rutinas establecidas en cuanto se vuelva del viaje.

  10. No juzgar al niño ni a vosotros mismos por la manera en que hemos actuado.

  11. Cuanto antes empecemos con estas rutinas más fácil será que el niño duerma solo.

 

Si a pesar de haber probado todas estas estrategias, no llegáis a conseguir el objetivo, podéis consultar conmigo, Dra. Silvia Cámara, para hacer un plan individualizado, adaptado tanto al niño como a vosotros.

 
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Psicóloga clínica infantil