Todo lo que debes saber si tomas litio

litio

El Litio, tan de moda hoy en día por su empleo en las baterías de los móviles, es también un tratamiento médico. Aunque se trata de un elemento de la naturaleza, es en forma de sales de litio como se emplea para tratar diversos trastornos mentales. Fue un psiquiatra australiano, John Cade, el primero en comprobar en 1949 que era eficaz en las depresiones bipolares.

El Litio es un elemento moderadamente abundante en nuestro planeta; sin embargo, en el organismo humano es prácticamente indetectable. Por tanto, no se administra a las personas porque no produzcan suficiente o no lo absorban en la dieta. Se administra porque tiene efectos beneficiosos en determinadas enfermedades. Esto significa que la cantidad de litio en sangre de una persona sana es 0 mEq/L. No tiene sentido pedir niveles de litio a una persona sana que no ha tomado el fármaco.

 

¿En qué enfermedades se usa el litio?

Las sales de litio, comercializadas en España con el nombre de Plenur ®, se utilizan fundamentalmente como estabilizador del estado de ánimo. Por tanto, las principales enfermedades que se pueden beneficiar del tratamiento con este fármaco son:

  • Trastorno bipolar (tratamiento de mantenimiento)

  • Episodios maniacos e hipomaniacos (tratamiento agudo)
  • Trastornos depresivos resistentes
  • Trastorno esquizoafectivo

Además, fuera de indicación en ficha técnica, también se puede emplear en trastornos del control de los impulsos, trastornos de personalidad y en otras enfermedades más raras, como el síndrome de Kleine-Levin o de la bella durmiente.

 

Mecanismo de acción del Litio

El mecanismo de acción de las sales de litio en el organismo es, hasta la fecha, desconocido.  Sin embargo, sabemos que se absorbe bien por vía oral, que se distribuye bien por casi todo el cuerpo y que se elimina fundamentalmente por los riñones. Se excreta en leche materna.

El litio es un fármaco muy eficaz, especialmente en el trastorno bipolar, pero que tiene una estrecha ventana terapéutica. Esto quiere decir que pequeñas variaciones de dosis pueden provocar tanto una disminución de la eficacia del fármaco (si se administra menos dosis) o la aparición de efectos adversos e intoxicación (si se administra más dosis). Por este motivo, es muy importante tomar siempre la dosis recomendada por el especialista y realizar niveles de litio en sangra cada 6 meses.

Los niveles de litio recomendados para el tratamiento de mantenimiento del trastorno bipolar oscila entre 0,6 mEq/L y 1,2 mEq/L, aunque algunos pacientes (ancianos, por ejemplo) pueden tener suficiente con 0,4-0,6 mEq/L.

En mi experiencia profesional, prefiero niveles bajos con el acuerdo con el paciente de ser muy escrupuloso con las tomas y no olvidando ninguna. Cuanto más bajos sean los niveles, siempre que se puedan controlar los síntomas, menos riesgo va a haber de efectos secundarios y de intoxicación.  Para ello es necesaria una relación de mucha confianza médico-paciente.

En los casos de manía aguda, los niveles recomendados son mayores de 1,0 - 1,5 mEq/L.

Valores superiores a 1,6 mEq/L se consideran tóxicos y se deben evitar a toda costa porque las consecuencias son potencialmente graves, aparecen síntomas digestivos, neurológicos y puede ocasionar un fallo renal agudo. Por tanto, es muy importante evitar posibles intoxicaciones del fármaco. La intoxicación puede ser aguda (deliberada o accidental) o crónica. La sobredosificación crónica suele ser las más frecuente y los factores asociados suelen ser: aumentos de dosis, deshidratación, interacción con otros fármacos o agravamiento de una insuficiencia renal previa.

 

¿Cómo se toma el Litio?

El Litio debe administrarse en la menor dosis efectiva y repartido en dos o tres tomas a lo largo del día. Los niveles de litio se deben medir preferiblemente a las 12 h de haber hecho la última toma. Si se modifica la dosis de tratamiento, no se consiguen niveles estables hasta pasada una semana, por tanto, una semana es el tiempo que hay que esperar para repetir los niveles de litio (litemia).

Antes de empezar a tomar litio es importante que:

  • haya sido un especialista en psiquiatría quien haya realizado el diagnóstico y la indicación de tratamiento con litio.
  • se midan la tensión arterial y el peso corporal
  • se realice un electrocardiograma (ECG)
  • se realice una analítica completa que incluya función tiroidea (TSH) y función renal (creatinina y aclaramiento de creatinina).
 

Efectos secundarios del litio

Los efectos secundarios más frecuentes son:

  • temblor fino: frecuente (15 % de los casos) y habitualmente transitorio

  • acné: se debe tratar como el acné juvenil
  • caída del cabello: en un 6 % de los pacientes, se suele resolver por sí mismo
  • aumento de peso: sobre todo en el primer año, después se estabiliza
  • diarrea: frecuente, vigilar que no haya intoxicación
  • síndrome de polidipsia/poliuria: muy frecuente (25-35 % de los pacientes), consiste en la necesidad continua de beber agua y de orinar, se produce por antagonizar los efectos de la hormona antidiurética (ADH). Se recomienda consultar con especialista y beber la cantidad de agua correcta.
  • hipotiroidismo: frecuente, por lo que se recomienda hacer análisis de TSH cada 6-12 meses

 

Los síntomas que deben hacer sospechar una intoxicación son:

  • elevada temperatura corporal
  • marcha inestable
  • temblor grosero
  • debilidad muscular
  • somnolencia
  • habla pastosa
  • dolor abdominal, náuseas y vómitos
  • vértigo
  • visión borrosa
  • arritmia cardiaca
 

Precauciones que tienen que tener las personas que toman litio

Como se ha señalado anteriormente, el litio tiene una ventana terapéutica muy estrecha. Esto quiere decir que pequeñas variaciones en su concentración en sangre puede provocar efectos secundarios potencialmente graves. Determinados factores pueden incrementar los niveles sanguíneos de litio y favorecer las intoxicaciones. Las precauciones más habituales que se deben tener en cuenta son:

  • Repetir litemias (niveles de litio en sangre) cada 6 meses mínimo, habitualmente cada 3-4 meses. 

  • Asegurarse una correcta hidratación bebiendo suficiente agua, sobre todo en situaciones especiales: ejercicio intenso, ola de calor, vómitos o diarrea. La deshidratación puede producir una elevación de los niveles de litio y, por tanto, una intoxicación.
  • Tomar la medicación según la pauta indicada, preferiblemente, repartida en más de una toma a lo largo del día. No se debe compensar una dosis olvidada con otra doble.
  • Echar sal a las comidas con normalidad y evitar las dietas sin sal
  • Evitar las sales de frutas y el bicarbonato sódico.
  • Evitar analgésicos y antiinflamatorios. En cualquier caso, tomarlos bajo la supervisión del especialista.

 

Interacciones del litio

Las sales de litio tienen interacciones medicamentosas muy relevantes porque aumentan el riesgo de intoxicación por litio al disminuir su eliminación por la orina. Las interacciones más importantes son con los siguientes fármacos:

  • bicarbonato sódico, que se utiliza como antiácido

  • antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como son ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, indometacina, ketoprofeno y piroxicam. De forma esporádica como analgésico se puede tomar paracetamol o ácido acetilsalicílico (Aspirina ®)
  • determinados diuréticos, como los llamados tiacídicos (hidroclorotiazida) y, en menor medida, los diuréticos del asa (furosemida)
  • Fluoxetina, un tipo de antidepresivo
 

El litio durante el embarazo y la lactancia

Aunque cada caso debe valorarse individualmente, en principio, el litio está contraindicado tanto durante el embarazo como durante la lactancia.

El litio tiene riesgo potencial de producir teratogenicidad, es decir, puede producir malformaciones fetales, en especial en el sistema cardiovascular (anomalía de Ebstein). El mayor riesgo de teratogenicidad es, como en todos los fármacos, durante el primer trimestre de embarazo. Por este motivo, en algunos casos, se suspende el fármaco solo durante el primer trimestre y se reintroduce a partir del segundo trimestre o en la segunda mitad del embarazo.

Si se mantiene el tratamiento con litio durante el embarazo hay que ajustar la dosis, considerando que se deben intentar mantener niveles lo más bajos posibles con más tomas diarias (hasta cinco al día). Durante la última semana de gestación, se recomienda reducir la dosis a la mitad y suspenderlo una vez comienza el parto, para reinstaurarlo una vez alcanzada una situación estable en el posparto.

Durante la lactancia está desaconsejado el tratamiento con litio puesto que se excreta en leche materna y puede afectar a los sistemas renal y neurológico, todavía inmaduros en el bebé.

 

¿Qué hacer con el litio antes de una cirugía?

Se recomienda suspender el tratamiento con litio el día previo a toda cirugía mayor y reinstaurarse posteriormente una vez que las analíticas sanguíneas no arrojen ningún valor anómalo, esencialmente en el balance hidroelectrolítico

 

Conclusiones sobre el tratamiento con litio

El litio es un elemento que se encuentra en cantidades indetectables en el ser humano, pero que produce efectos estabilizadores en el estado de ánimo mediante un mecanismo desconocido. Se trata de, posiblemente, el tratamiento más efectivo para el trastorno bipolar conocido hasta la fecha. Sin embargo, puede producir importantes efectos adversos e, incluso, intoxicación si no se tienen en cuenta una serie de precauciones.