Hikikomori, qué es

Hikikomori

A finales de los años 90 en Japón se comenzó a denominar como Shakaiteki hikikomori (traducido como aislamiento social) a un fenómeno que estaba ocurriendo especialmente en varones jóvenes. Estas personas permanecían en su casas durante meses o años, abandonando sus trabajos o sus estudios. En 2010, se estimó que hasta un 1,2 % de la población japonesa sufría de este particular fenómeno, lo cual supone casi medio millón de habitantes.

El Ministerio de Sanida Japonés define el Hikikomori como “una situación en la que una persona sin psicosis se aisla en su domicilio durante un periodo superior a seis meses y no participa en la vida social ni asiste al colegio o trabajo.”

La tradición sociocultural japonesa se diferencia de nuestra cultura, entre otras cosas, porque en Japón están más extendidos los comportamientos dependientes y la vergüenza. La crianza de los hijos suele estar centrada en la madre, quien pasa mucho tiempo con sus hijos y está muy cerca de ellos emocionalmente hasta que son muy mayores, mientras que el padre no suele estar presente. Es posible que esto dificulte la individuación de los menores y durante la infancia no desarrollen adecuadamente las habilidades de comunicación social y de interacción interpersonal. Aun así, en los últimos años se han descrito casos de Hikikomori en países tan diversos y distintos socioculturalmente como Hong Kong, Oman, Korea del Sur, India, Estados Unidos e, incluso, España.

Los expertos se preguntan qué puede conducir al Hikikomori si ya es una cuestión cultural como se pensaba antes. Se postula que la evolución de la comunicación en persona a otras formas de comunicación virtuales, por mensajería instantánea, redes sociales, correo electrónico, video conferencia, etc., puede favorecer este fenómeno social.

El Hikikomori se ha relacionado con trastornos mentales más tradicionales como el trastorno de personalidad evitativo, la fobia social y la depresión mayor. Trastornos del espectro autista y las fases latentes o prodrómicas de la esquizofrenia presentan síntomas que se solapan con el Hikikomori, como el aislamiento social, por lo que es probable que compartan mecanismos fisiopatológicos.

No será de extrañar que en las próximas décadas cada vez más personas lleven una vida parecida al Hikikomori, tengan cada vez menos contacto con otras personas e, incluso, la sociedad termine viéndolo como algo normal y no patológico.