El paso a la Universidad en alumnos con TDAH

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Aproximadamente un 5 % de la población infanto-juvenil europea sufre el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), concretamente en España podría llegar hasta casi el 7 %. Como su nombre indica se trata de un trastorno mental, de origen neurobiológico, en el que aparecen síntomas de falta de atención, impulsividad e hiperactividad. La combinación de estos tres síntomas suele dar bastantes problemas en el rendimiento académico. Estas dificultades en el aprendizaje y el desarrollo curricular son más marcadas cuanto más complejo sea el estudio y cuanta menos estructura tenga el alumno. Por lo tanto, el paso a la universidad desde el colegio o el instituto es un cambio muy importante para estas personas.

La Universidad ofrece conocimientos más complejos y técnicos que los estudios de secundaria, lo cual hace que el alumno tenga que esforzarse más por memorizar y comprender, así como atender a las explicaciones del profesor y buscar información adicional en diversas fuentes (libros, revistas, internet). Además, la Universidad tiene un carácter de mayor libertad para el alumno, quien decide a qué clases ir, a qué asignaturas matricularse, a qué exámenes presentarse, cómo organizar el tiempo de estudio, etc. Es decir, se pierde la evaluación continuada que ofrecía el colegio o instituto. Esto carga más peso en la responsabilidad de cada alumno.

Tenemos que anticipar que los jóvenes con TDAH que van a la Universidad posiblemente tengan dificultades en organizarse si no reciben la ayuda adecuada. El motivo de estas dificultades no es solo por la falta de atención y concentración, sino también porque sus cerebros tardan una media de 3 años más en madurar. Esta inmadurez va a favorecer que no se tomen tan en serio sus estudios, que tengan más riesgo de tener conductas inmaduras y poco enfocadas a proyectos a medio-largo plazo.

¿Cómo podemos favorecer que nuestros hijos con TDAH rindan bien en la Universidad?

Evidentemente, no existe una fórmula mágica que dé respuesta a todos los casos, pero sí hay algunas cosas que se pueden tener en consideración:

  1. Facilitaría las cosas que la universidad y los estudios elegidos tuvieran un programa estructurado de estudio, en el que se fuera haciendo un seguimiento a lo largo del curso de los avances y conocimientos del alumno. Quizás también evitaría los dobles grados por el elevado número de asignaturas.

  2. Preferiblemente, se elegiría una universidad en la misma ciudad en la que vivan los padres del alumno, para que así pueda seguir viviendo en casa con los padres. Aunque ya sean adultos, los padres de alguna manera siguen supliendo la inmadurez de los lóbulos frontales de los jóvenes con TDAH, ayudándoles a poner límites y a organizarse las tareas.

  3. De tener que cambiar de ciudad, sería preferible evitar que el alumno compartiera un piso con otros estudiantes ya que le iba a costar mucho priorizar sus estudios sobre las fiestas y salidas nocturnas, incluso podría tener dificultades para organizar el día a día (horarios de comidas, de despertarse, acostarse, etc.). Algunos colegios mayores ofrecen una estructura más rígida y pueden ser mejor opción, junto a la convivencia con familiares de segundo o tercer grado (abuelos o tíos) que vivan en esa ciudad.

  4. De continuar en la misma ciudad, el alumno podría seguir siendo atendido por su psiquiatra y psicoterapeuta habituales. En caso de cambiar de ciudad, una de las prioridades sería buscar un nuevo terapeuta en la ciudad donde va a residir y cursar sus estudios.

  5. Por último, es muy importante seguir las recomendaciones del psiquiatra en cuanto al tratamiento farmacológico. La salida del domicilio familiar en muchos casos conlleva el abandono del tratamiento farmacológico por parte del alumno (al no estar los padres cerca, no se vigila el cumplimiento terapéutico). Este es un factor añadido a los anteriores que dificultan la integración del alumno en la Universidad.

En resumen, resulta muy importante planificar adecuada y concienciadamente cómo se va a producir este importante paso en la vida de una persona. Los padres y los terapeutas habituales del paciente pueden y deben ayudar al alumno a tomar esta decisión anticipando los posibles problemas y buscando las mejores soluciones posibles.