El insomnio en el anciano

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El insomnio es la incapacidad para iniciar o mantener el sueño a lo largo de la noche durante un periodo mínimo de tres meses y con una frecuencia mínima de tres días a la semana. Las personas mayores tienen un sueño que difiere al de los adultos, ya que se va transformando gradualmente a lo largo de los años. Los ancianos tienden a acostarse más pronto y a levantarse más temprano, el tiempo que pasan en la cama sin dormir es mayor (sueño menos efectivo), el tiempo total de sueño es levemente menor y tardan más tiempo en conciliar el sueño al principio de la noche (mayor latencia de sueño). No se sabe muy bien cuál es el motivo de estos cambios a lo largo de los años, pero se cree que es una confluencia de factores: cambios fisiológicos, polimedicación, acumulación de enfermedades, distintas exigencias del entorno y alteraciones del ritmo circadiano. La liberación de la hormona melatonina decae a partir de los 55 años y ello influye a la alteración del ritmo circadiano.

El insomnio crónico en las personas mayores tiene también unas repercusiones específicas sobre esta población. El cansancio y la fatiga hacen que el tiempo de reacción sea mayor y sus reflejos sean más lentos para mantener el equilibrio, lo cual puede favorecer una caída ante un pequeño tropezón. Las caídas en los ancianos son muy graves porque sus huesos son débiles y se pueden fracturar con mayor facilidad, además tardan más en consolidar el callo de la fractura y pueden no recuperar nunca la movilidad perdida. Este riesgo de caída está aumentado si además del insomnio, el anciano recibe un tipo de hipnóticos denominados benzodiacepinas, que también están relacionados con riesgo de caída.

Otra consecuencia del insomnio crónico en los ancianos son las consecuencias a nivel cognitivo. Si ya es posible que tengan algún pequeño deterioro cognitivo, la falta de descanso nocturno puede empeorar el rendimiento cognitivo y agravar los problemas de concentración, atención y memoria. Estos problemas cognitivos también se pueden agravar con las benzodiacepinas mencionadas anteriormente, por lo cual están desaconsejadas en tratamientos prolongados.

El insomnio en el anciano debería tratarse inicialmente con medidas no farmacológicas y, en última instancia, plantear un tratamiento farmacológico. El tratamiento farmacológico de elección en el insomnio del paciente anciano es la Melatonina. Si no es efectiva, se pueden usar otros fármacos que deberá considerar el médico de forma individual para cada paciente.


Si tienes insomnio, pide cita con un especialista.


Si quieres conocer más acerca del insomnio, como cuáles son sus causas más frecuentes, qué repercusiones tiene en la vida de una persona y qué tratamientos son más adecuados, puedes leer el siguiente artículo más extenso.